IGUALES
El paraninfo de Filosofía y Filología acoge la jornada “Mujeres, memoria y democracia”
Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Francisco Rivas - 2 oct 2026 08:25 CET
Manuela Carmena y Consuelo García del Cid Guerra son dos mujeres que jugaron un importante papel, a veces involuntario, en la transición de la dictadura franquista a la democracia. La primera de ellas, mucho antes de ser alcaldesa de Madrid y de ser jueza, sobrevivió a los asesinatos de los abogados laboralistas a manos de la extrema derecha en el año 1977. Consuelo García del Cid fue internada en uno de los centros del Patronato de Protección a la Mujer en el año 1975, en una institución que ella misma denomina “la Gestapo española contra la mujer”. En el año 2012 escribió su primer libro sobre esa institución siniestra y desde entonces no ha hecho más que luchar por la restauración de las víctimas. Las dos han protagonizado la jornada “Mujeres, memoria y democracia”, celebrada el 1 de octubre, en el paraninfo de las facultades de Filología y Filosofía, y organizada por la Unidad de Igualdad UCM en colaboración con Instifem.
Consuelo García del Cid Guerra ha sido la responsable de destapar los horrores del Patronato de Protección a la Mujer, presidido por Carmen Polo, la mujer del dictador Francisco Franco, en su ensayo Las desterradas hijas de Eva. A ese libro le han seguido otros como Las insurrectas del Patronato de Protección de la mujer: A la sombra de un león o Ruega por nosotras, cuya adaptación cinematográfica, a cargo de Daniel Monzón se estrena el 6 de noviembre.
La conferenciante, entrevistada por Isabel Valdés, periodista especializada en género de El País, ha relatado algunos de los espantos que se cometían en esa institución que contaba con un cuerpo de guardias de la moral, que se paseaban por lo que consideraban zonas de conflicto, que iban desde una discoteca a cualquier otro lugar y cuando veían a alguna joven en actitud impúdica, según sus estrechos criterios morales, llamaban a la policía para que la detuviesen.
De allí la llevaban a uno de los centros, le hacían una prueba de virginidad para ver si estaba “incompleta” y la encerraban en aquellos lugares regentados por monjas adoratrices, oblatas, capuchinas y de otras congregaciones. Allí, aisladas del mundo, sufrían todo de maltrato, propiciando incluso las violaciones, en muchos casos incestuosas de sus propios padres; las tenían trabajando como esclavas, fabricando ropa para grandes empresas; las destruían psicológicamente; y en caso de tener un comportamiento inapropiado, según sus cánones, como llorar más de la cuenta o ser lesbiana, se las llevaba a psiquiátricos para someterlas a electroshocks invasivos que muchas veces acababan con su vida.
De hecho, de acuerdo con García del Cid Guerra en el año 1978, cuando se celebró la primera manifestación del Orgullo en Madrid, las guardianas del Patronato estaban llevando a lesbianas a los psiquiátricos para continuar con lo que ella define como un “genocidio lésbico”. Señala la conferenciante que esta información la compartió con los colectivos LGTBI, pero jamás la han escuchado ni prestado atención, y destaca que la institución horrible del Patronato, en la que a las jóvenes embarazadas se les quitaban los hijos para dárselos a familias del régimen, se mantuvo activa hasta el año 1985, cuando estaba acabando el primer gobierno del PSOE.
Recuerda que en el año 2025 se realizó un acto de contrición por parte de las congregaciones religiosas involucradas, pero ni ella ni otras víctimas se creyeron nada de aquel arrepentimiento e interrumpieron el acto, durante un cuarto de hora, gritando repetidamente “Verdad, justicia y reparación”. Añade además que todas esas congregaciones se han convertido en ONG que siguen acogiendo a jóvenes víctimas de trata y jóvenes embarazadas que tienen miedo a hablar del trato recibido para que no las echen a la calle, y señala que algunas como las adoratrices han recibido el presente año 700.000 euros de subvención, que serán un millón para el año 2027.
Concluye que el Estado está en deuda con todas las víctimas de aquella institución, en la que también entraban jóvenes de pago, como ella misma, que con la connivencia de su familia y un médico del Opus Dei, estuvo encerrada mientras sus padres pagaban 25.000 pesetas para que no saliera de allí. Reconoce, eso sí, que los familiares no sabían lo que ocurría dentro de aquellas paredes, y que ni siquiera su madre la creyó hasta que apareció ya con 56 años en la televisión junto a otras víctimas.
El mundo de la justicia
La experiencia de Manuela Carmena es totalmente diferente a la de Consuelo García del Cid Guerra y reconoce, en conversación con Marta Jaenes, subdirectora de Infolibre, que ella, a pesar de haber sido expulsada de la universidad en Madrid por participar en movimientos estudiantiles y haber tenido que terminar la carrera en Valencia, no tuvo miedo en aquellos años del franquismo. De hecho, mientras que los jóvenes tenían que hacer un largo servicio militar, las licenciadas en Derecho ocuparon un lugar de liderazgo y eso les permitió a algunas, como ella o Cristina Almeida, dirigir sus propios bufetes de abogados.
El miedo le llegó, eso sí, cuando el 24 de enero de 1977, un grupo de terroristas de extrema derecha entraron en una de las oficinas del despacho laboralista de Atocha 55 y asesinaron a cinco abogados e hirieron gravemente a otros cuatro. Carmena se salvó porque esa tarde tenía una reunión en un despacho unos números más allá de la misma calle. La experiencia, además de para tener miedo de verdad, le sirvió para adquirir, con una intensidad absoluta, un rechazo hacia toda forma de violencia.
Pocos años después, en 1981, aprobó las oposiciones a juez y antes de eso, por exigencias del cargo y por motivos políticos, dejó de militar en el Partido Comunista. Informa Carmena de que, en el año 1956, dicho partido ya había apostado por la reconciliación como única vía para la convivencia democrática en España, y eso había atraído a muchísimos jóvenes. De hecho, según sus datos, en Madrid, antes de que se legalizase, había al menos unos 150 abogados del PCE. Opina Carmena que al legalizarse el partido perdió frescura y espontaneidad, se convirtió en un partido más tradicional y eso hizo que muchos de los jóvenes se apartaran de él como hizo ella.
Ha reflexionado la ex alcaldesa sobre la situación actual con los jóvenes y asegura comprenderles perfectamente cuando están descontentos con la política actual, llena de enfrentamientos y discursos infantiles como los que se escuchan en el Congreso de los Diputados, donde los partidos tienen incluso pactado, para sus miembros, el tiempo que van a aplaudir, si lo van a hacer sentados o de pie, sin importar realmente lo que escuchen. Algo que ya ocurría en sus tiempos en la alcaldía madrileña donde la oposición llevaba escrita la respuesta a sus palabras incluso antes de saber lo que iba a decir.
Apuesta por una regeneración democrática total, en la que los representantes políticos sean elegidos por sorteo dentro de los que se presenten, al estilo de la insaculación de los cargos públicos que se prodigaba en el siglo XVII, sobre todo, en la corona de Aragón.
Teatro e Historia de las mujeres
Beatriz Ranea Triviño, delegada del rector para la Igualdad, ha destacado que esta jornada que han organizado se ha querido celebrar coincidiendo con el 95 aniversario de la aprobación del sufragio femenino en la Segunda República. Un sufragio que tuvo debates interesantes como el protagonizado por Clara Campoamor y Victoria Kemp, y que ha quedado plasmado en la obra de teatro Victoria viene a cenar, que se ha podido ver como colofón de la sesión.
Cristina Hernández, directora del Instituto de las Mujeres, coorganizador de esta jornada, ha recordado la importancia de la investigación y de los datos que han permitido desvelar, aunque haya sido tarde, los horrores del Patronato de Protección a la Mujer. Considera la conferenciante que todavía quedan muchas lagunas por rellenar en la silenciada Historia de las mujeres, y para ayudar en esa tarea de investigación, ya en 1988 se propuso la creación en la Complutense del Instituto de Investigaciones Feministas, cuya directora actual, Marta Aparicio, asegura que es una institución que lucha por la igualdad desde la academia.
Tanto el decano de Filología, Eduardo Valls, como el de Filosofía, Juan José García Norro, también han participado en la inauguración de la jornada y se han congratulado de una sesión que permite enfrentarse a la desinformación actual y reivindicar a las millones de mujeres, más allá de las figuras relevantes, que han hecho posible que hoy vivamos en democracia.
