CV / ARTES Y HUMANIDADES

Ponentes, organizadoras y asistentes al curso “Profesión artística y mercado: Reflexiones en torno al arte contemporáneo”, celebrado en la Fundación Ortega-Marañón

La Fundación Ortega-Marañón se estrena como sede de los cursos de verano de la UCM con una reflexión sobre el mercado del arte

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Aída Cordero - 2 jul 2026 16:23 CET

¿Qué es el arte? Según José Robles, socio de la galería de arte contemporáneo Ponce + Robles, “es una especie de energía que el artista transmite y le produce una emoción al espectador”. Quizás no todos los asistentes al curso de verano “Profesión artística y mercado: Reflexiones en torno al arte contemporáneo” estén de acuerdo con esa definición que Robles ha dado en la última de las conferencias del seminario, pero seguro que sí lo están con lo que ha dicho a continuación: “Una cosa es el arte y otra el mercado del arte”.

 

Durante tres días, bajo la dirección de la profesora Margarita González y la asesora de arte contemporáneo Sara Zaldívar, se ha acercado a “distintos agentes de la escena artística a un público interesado en conocer las entresijos de mercado, profesión artística, relación con las instituciones, tipos de coleccionismo… Con la idea de poner de manifiesto la importancia del arte como motor de cambio social”.

 

Entre esos conferenciantes, han pasado por el curso el artista Juan López, “con un diálogo sobre arte, procesos y contextos”; Tania Pardo, que es la directora del CA2M, que “habló sobre la institución en las zonas periféricas”; el artista Mateo Maté, quien centró su charla en “identidad y creación”; los especialistas en Derecho del Arte de Ramón y Cajal Abogados, Rafael Mateu y Natalia Tamames, que se juntaron luego con Mateo Maté en una mesa redonda sobre el artista como emprendedor. Para el último día se ha dejado una mesa redonda sobre la comercialización del arte con el ya mencionado José Robles, Chema de Francisco, director de Estampa, y Federico Buyolo, director cultural de la Fundación Ortega-Marañón.

 

El curso ha contado con 25 alumnos vinculados, en su mayoría, a Historia del Arte o a Bellas Artes, pero también asistentes con una perspectiva más interdisciplinar, como estudiantes de Física, Matemáticas, Didáctica o Pedagogía, que “tienen curiosidad por saber un poco más de lo que no se ve de las estructuras del arte y de las relaciones entre los distintos agentes que gestionan los múltiples mercados, las múltiples expresiones y las relaciones particulares en el contexto español contemporáneo”.

 

Las dos directoras aseguran que el curso ha sido una experiencia muy participativa, que se han encontrado “súper bien cuidados en la Fundación Ortega-Marañón, y que se ha conseguido uno de los objetivos buscados, y es que estudiantes de distintos lugares se relacionaran, incluyendo a gente que procede de un grupo vinculado a Artists at Risk, una asociación americana que ayuda a algunos artistas, con gente de la asociación de co-working artístico LEA, y artistas, por supuesto, de doctorado, de máster y de grado de la Facultad de Bellas Artes de la Complutense”. En las pausas entre charlas, y como corresponde al espíritu de los Cursos de Verano de la UCM, “se hacen corrillos de gente que no se conocía y se establecen relaciones con los ponentes, pero también entre los propios estudiantes”.

 

Tanto Margarita González como Sara Zaldívar añaden que el curso les está ayudando también para explicar mejor un máster de formación permanente que dirigen desde hace cuatro años en la Facultad de Bellas Artes de la UCM, sobre Arte, Mercado y Emprendimiento, que se realiza en colaboración con PONS Escuela de Negocios y Huntress of Art. Se puede decir que este curso es “una pequeña pildorita de dicho máster que dura nueve meses, con 60 créditos ECTS, y que está articulado en distintos módulos temáticos, impartido por 75 profesionales del mundo del arte y con visitas y encuentros”.

 

A la vista del éxito del curso de verano, las dos directoras se plantean repetir el próximo año porque sienten que tienen “una responsabilidad hacia los estudiantes” al estar, afortunadamente, en una posición donde es posible lo que hacen, gracias a las relaciones que han establecido entre las dos conjuntamente o cada una por su cuenta. Y qué mejor sitio para hacerlo que esta Fundación que en su día fue la Residencia de Señoritas y “que encaja muy bien en ese espíritu progresista, liberal, elitista en la cultura, pero de una forma democrática y abierta”.