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Geografía e Historia homenajea al historiador Ángel Viñas
Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Jesús de Miguel - 16 mar 2026 10:38 CET
“Conmovido, sorprendido, agradecido y lloroso”. Así se ha definido a sí mismo Ángel Viñas en el homenaje sorpresa que se le ha rendido en la Facultad de Geografía e Historia el viernes 13 de marzo. El archivero e historiador Sergio Gálvez Biesca, que hizo de moderador en el homenaje, reconoció que han estado “conspirando” desde el mes de octubre de 2025 para conseguir encajar todas las piezas, y juntar a familiares, amigos, discípulos y compañeros en la sala de juntas de la Facultad sin que el homenajeado sospechara, en ningún momento, lo que le esperaba. De ahí el estado “en shock” del propio Ángel Viñas.
El historiador se ha sorprendido, especialmente, porque su familia presente en la Facultad (mujer, hijo y cuñada) estuvieran también en “el complot”, y ha reconocido que venía a Geografía a Historia sólo para ver la satisfacción causada tras donar, hace meses, en torno a 10.000 documentos de su archivo personal.
Ángel Viñas, que ha informado de que a finales de abril saldrá su próximo libro, sobre la conspiración militar para acabar con la segunda república iniciada mucho antes de 1936, ha asegurado que ya no tiene fuerzas para escribir ninguna obra más de este calado, así que será su último trabajo. O no, porque asegura que seguirá escribiendo artículos para revistas especializadas.
En sus agradecimientos ha asegurado que toda la historia que se nos contó sobre la guerra civil durante el franquismo y parte de la transición es “fundamentalmente falsa”. Él, al haberse formado y vivido en el extranjero durante muchos años, tuvo una perspectiva diferente que plasmó ya en su tesis doctoral de 1971. Visión que luego se ampliaría más con sus diversos cargos diplomáticos, políticos y académicos.
Tras treinta años de servicio en la Unión Europea, en 2007 se incorporó a la Facultad de Geografía e Historia de la Complutense, donde ya había obtenido en 1982 la cátedra de Estructura e Instituciones Económicas. En su regreso a la UCM impartió clases en Geografía e Historia y en Ciencias Económicas y Empresariales hasta el año de su jubilación en 2012. De su paso por nuestra universidad le ha quedado en su ADN, según la decana de Geografía e Historia María Cruz Cardete del Olmo, “la reivindicación por la universidad pública, para conseguir un mundo más formado, más crítico y más justo”.
Ha recordado Carlos Sanz, director del Departamento de Historia Moderna e Historia Contemporánea, que el propio Ángel Viñas ha reconocido en su libro de memorias La forja de un historiador que aquellos años en la UCM fueron “los mejores de su vida”. Aquí inauguró la primera asignatura monográfica sobre la historia de la guerra civil española e impartió otra de máster sobre la historia de la política española en el siglo XX.
El legado “profesional, material, intelectual y humano” que ha dejado en la Complutense sólo fue posible gracias a la iniciativa de profesores como Julio Aróstegui, y al apoyo fundamental de Carlos Berzosa, rector en aquel momento, y Mercedes Molina, la decana de esos años, quienes se empeñaron en que Ángel Viñas regresara a la universidad. Berzosa ha descrito al historiador como un “compañero y amigo” al que fue un lujo traer a la UCM, mientras que Molina le ha definido como un “investigador absolutamente referente, con una influencia notable en el conocimiento de nuestra Historia”.
Familiares y amigos
Daniel Viñas, hijo del homenajeado, le ha pedido que siga compartiendo su energía y sus conocimientos, idea que encaja con la afirmación del propio Ángel Viñas de que “la Historia es siempre una tarea inacabada”. Cita que recordó Roque Moreno, historiador de la Universidad de Alicante, quien resaltó que el trabajo de Viñas, en contra de la simplificación y el mito, se basa siempre en las evidencias contrastadas que consigue gracias a un trabajo paciente en los archivos.
La historiadora Matilde Eiroa resaltó también esa faceta de trabajador incansable de Ángel Viñas, así como “su buen hacer y elegancia en el trato”. En nombre de Alberto Reig Tapia, Juan Andrés Blanco y Glicerio Sánchez Recio dio las gracias al homenajeado por haberlos incluido en su grupo de amistad.
También acabaron siendo amigos suyos sus discípulos Miguel Íñiguez, David Jorge y Fernando Hernández Sánchez. Los dos primeros fueron doctorandos suyos y tuvieron que bregar con sus críticas incisivas e implacables, pero también disfrutaron de su compañía y de la de otros historiadores, por ejemplo, en los Cursos de Verano de El Escorial, y fueron testigos de cómo Ángel Viñas, con sus trabajos, cambiaba patrones interpretativos fundamentales. Hernández Sánchez, de vocación historiográfica tardía, tras sus años como profesor de secundaria, recordó con asombro cuando el propio Ángel Viñas le contactó por correo electrónico para escribir mano a su mano su libro El desplome de la república, lo que les llevó a una amistad personal, cimentada en el “compromiso cívico y la divulgación”.
Los archivos y archiveros, con los que siempre trabaja Viñas mano a mano, estuvieron representados por Antonio González Quintana, quien consideró al homenajeado como “el historiador que más se ha comprometido en la defensa de los archivos como herramienta democrática indispensable”. Y si los archivos le deben mucho a Ángel Viñas también lo hace el movimiento por la memoria histórica, como reconoció Jaime Ruiz Reig, presidente de AMESDE (Asociación de la Memoria Social y Democrática).
Otros muchos amigos y colegas, como Miguel Ángel Moratinos, no pudieron asistir al homenaje sorpresa, pero enviaron palabras o vídeos de reconocimiento. Ángel Viñas se mostró conmovido por tantas muestras de afecto y concluyó recordando la participación de los estudiantes de la Facultad de Geografía e Historia, que le preguntaban hasta por los pasillos, lo que demuestra que siempre hay “un rayito de esperanza”.
