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El coloquio se celebró en el Parque de la Bolera de San Lorenzo de El Escorial

Hijos de la Movida: entre la denuncia social, la irreverencia y el atrevimiento

Texto: Ángel Aranda, Fotografía: Alfredo Matilla - 16 jul 2021 13:20 CET

Nacho García Vega, Regino Carreira, Luis Livingstone y Ramoncín se han dado cita en los Cursos de Verano para hablar de los años de la Movida madrileña, con la presentación del gerente de la UCM, Javier Sánchez y bajo la batuta del periodista José Antonio Abellán, testigo desde las ondas radiofónicas de aquella revolución musical que marcó toda una época. “Entonces dabas una patada a un bote y salían 20 grupos, la gente se juntaba y componía canciones; algo hemos hecho mal, la música ya no es lo que era, ya no hay grupos”, se lamentó el comunicador ante el resto de invitados.

 

El rey del pollo frito no es la marca comercial de una multinacional de comida rápida, sino el título de una canción que José Ramón Julio Márquez Martínez, Ramoncín, grabó para su primer disco editado en 1978, que se convirtió en el himno de toda generación, musicalmente a caballo entre el pop de los años 60 y el rock de la Movida madrileña, a comienzos de la década de los 80.

 

El cantante madrileño, al que todos coincidieron en señalar como el primero que dio el paso hacia una nueva forma de entender e interpretar la música en aquellos años, no quiso colgarse medallas y afirmó que “lo único que tuve fue la idea de que volver a cantar rock y en castellano, y con canciones propias, podía funcionar. Yo creo que era algo que estaba en la cabeza de todos porque ya había grupos como Bloque o Ñu. Tuve la fortuna de poder involucrar a una compañía multinacional, EMI, que grabó mi primer disco, y justo después salieron los primeros discos de Burning, Asfalto o Tequila y empezaron a ocurrir cosas”.

 

No obstante, Ramoncín siente a día de hoy cierta frustración, porque observa que las letras de su primer disco denunciaban problemas sociales como la homofobia, el machismo, la violencia de género, las tiranías o la salud mental, que siguen hoy tan vigentes como hace 43 años. “No ha servido de nada, pero lo voy a seguir haciendo, le guste a quien le guste, en mis canciones, en lo que diga y en lo que haga, porque creo que es lo que tengo que hacer”.

 

Nacho García Vega, componente de los míticos Nacha Pop, señaló que la música de los años 80 tenía mucho que ver con el desparpajo o con el atrevimiento, “con esas ganas de vomitar, de expresarte, antes de pensar si es correcto o incorrecto, o si técnicamente es bueno o es malo”. El músico apuntó además que lo que define muy bien la música de la Movida o la de los años 80 es “echarle mucho morro”, componiendo música muy directa, sin demasiados planteamientos y con letras muy significativas. “Te subes a un escenario y no piensas, solamente actúas, es una necesidad que está por encima de cualquier planteamiento profesional; te expresas porque como no te expreses, te mueres”, explicó.

 

De Regino Carreira, cantante del grupo Séptimo Sello, del que todo el mundo recuerda su mayor éxito, Todos los paletos, fuera de Madrid, (1985), Abellán señaló que el grupo creció por la irreverencia y la provocación, y que, con esas letras, el autor seguramente “iría a la cárcel, hoy”, a lo que Carreira respondió asegurando que “voy a seguir siendo chulo, de Madrid, del Atleti e irreverente”.

 

Carreira, que estuvo interno durante dos años en el colegio del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y tuvo como compañero a Eduardo Benavente, miembro de Parálisis Permanente y uno de los mitos de la Movida madrileña, explicó que el motivo por el que compuso ese gran éxito fue que estaba harto de todo lo que se decía de la capital de España, a la que en ocasiones se denostaba desde fuera. “Estaba ya un poquito hasta las narices; chulo y del Rastro, pues tuvimos que hacer eso, no nos quedaba otro remedio”.

 

Después, apuntó Carreira, vino todo lo demás, “meternos con la Iglesia, conque si los moros hacían la Mezquita o una canción con el himno de España dando fechas de toreros muertos”, algo que precipitó el final del grupo: “nos dijeron que, si no quitábamos el himno, la canción no podía sonar en la radio; pero dijimos que no, porque éramos chulos y de Madrid”, y ahí acabó todo para Séptimo Sello

 

Por su parte, Luis Livingstone, líder del grupo Dr. Livingstone, supongo, inició su intervención asegurando que “soy un tío súper afortunado; he vivido una vida artística que yo creo que está vetada a mucha gente que va a venir después”.

 

También en su caso, la música de Ramoncín fue el acicate que le hizo decantarse por iniciarse en el rock, con un estilo que José Antonio Abellán definió como “el humor aplicado a la música”. En todo caso, el cantante confesó que decidió dedicarse profesionalmente a la música escuchando canciones de Nacha Pop, y que su grupo se acercó a esa nueva ola un poco más tarde que otros más representativos.  “Dr. Livingstone llegó a la Movida como el tío que llega tarde a una fiesta cuando todo el mundo ya está pedo”, dijo.

 

Por entonces, añadió además Livingstone, y aunque no cualquier tiempo pasado fue mejor, “no había nada inventado, todo se inventaba día a día y todos queríamos ser algo diferente. La calle era algo importantísimo, vivíamos en la calle y ahora se ha perdido la calle”, sentenció.