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Javier Solana considera que “en la Unión Europea ha pasado la hora de pensar, ha llegado la hora de hacer”
Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Aída Cordero - 10 jul 2026 12:54 CET
Javier Solana, quien fuera secretario general de la OTAN y alto representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, ve que ahora mismo la inacción caracteriza a la UE frente a los grandes conflictos, sobre todo si relaciona el comportamiento de las instituciones europeas con el de los años que él estuvo al frente de la PESC entre 1999 y 2009. En ese tiempo, como se ha recordado en el Curso de Verano de la UCM en San Lorenzo de El Escorial “El imperativo de la seguridad y defensa en la Unión Europea”, se aprobó una Estrategia de Seguridad elaborada de manera “clara y que se podía leer”.
Ha recordado Javier Solana que poco después de ocupar el cargo de alto representante, en el año 2001, ocurrieron dos hechos que cambiaron la faz de la geopolítica internacional. Por un lado, se produjo el atentado contra las Torres Gemelas, y por otro la incorporación de China a la Organización Mundial del Comercio, con el respaldo de Estados Unidos.
Cuenta Solana que la primera misión de las que se llevaron a cabo durante su mandato surgió a raíz de una llamada del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, quien solicitó ayuda en el Congo. A esa misión se unió pronto otra en los Balcanes y una más en Gaza, “en la que fue la primera vez que se abrió el paso con Egipto, gracias a la Unión Europea, lo que hoy parece totalmente impensable”.
En total la UE participó en cuarenta operaciones durante la década en la que Solana ocupó el cargo, en el que se le conoció coloquialmente como Mister PESC, de las que todavía hay activas 22 y en las que España participó en todas, o prácticamente en todas ellas.
Según Solana, algo que caracterizó a su tiempo fue el poderse rodear de un gran equipo, así como el hecho de poder viajar, ya que los países ponían un avión a su disposición. Algo que, según él, hoy en día no le ocurre ni siquiera al secretario general de Naciones Unidas, que debido a eso no ha podido ir a Ucrania o a Gaza. También fue muy importante el consenso, “que permitió hacer muchas cosas, incluso que la primera ampliación de la OTAN se consiguiera con el acuerdo del presidente ruso Boris Yeltsin”, así como la independencia del alto representante con respecto a otras instituciones europeas.
De hecho, ahora que la UE anuncia una tercera Estrategia de Seguridad, tras la de 2016 que fue una actualización “más larga en extensión que en ambiciones”, según el periodista Xavier Vidal-Folch, la nueva Estrategia no ha sido redactada por la alta representante, sino que lo ha sido por la Comisión Europea, lo que “va a hacer que trabaje de manera menos independiente”.
Solana ha insistido en pedir “menos declaraciones y más actuaciones”, así como una mayor cooperación entre agencias de inteligencia y prestar atención al desarrollo armamentístico, que ahora cuenta, a nivel internacional con muchos más misiles ubicados en submarinos que en aviones, y en eso la UE tiene una gran laguna.
