ESTUDIANTES

Jorge Drexler, en el paraninfo de las facultades de Filosofía y Filología

Jorge Drexler tiende puentes intergeneracionales con estudiantes de la Complutense

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Jesús de Miguel - 20 ene 2023 13:42 CET

Dentro de la programación de actividades de diálogo y reflexión colectiva en el proceso de implementación normativa de la nueva Ley de convivencia universitaria en la UCM, el vicerrectorado de Estudiantes y Jorge Drexler han impulsado un encuentro, donde el cantante ha conversado con tres estudiantes, la vicerrectora Rosa María de la Fuente y el periodista de Radio 3, Ángel Carmona. Los dos temas fundamentales que se han tratado en la charla han sido la creación de puentes intergeneracionales y la libertad de elegir la música que se quiere escuchar, aunque a veces eso genere una disonancia cognitiva, es decir, aunque vaya en contra de las propias ideas de cada uno.

 

Jorge Drexler ha reconocido venir al paraninfo de las facultades de Filosofía y Filología para “escuchar el silencio, para escuchar a las estudiantes, estar conectado con lo que pasa en el momento y para intentar tender puentes entre diferentes ámbitos”. Tiene claro el compositor que “cualquier tipo de separación tajante entre seres humanos es origen de cosas a veces aburridas y a veces muy graves”.

 

María de la Hoz, representante de Estudiantes, que ha hablado mucho con profesores, sobre todo de su Facultad, cree que los estudiantes sí que notan una distancia, pero también la notan los profesores. Para ella, es como si se hubieran separado y “desde la pandemia las líneas de comunicación están rotas y no se sabe cómo reestablecerlas”.

 

Drexler, quien por formación tiene dos profesiones, Medicina y Música, explica que esas “son dos profesiones de escucha, en las que no hay que ir con el piloto automático, porque no funciona para los procesos de comunicación que nos caracterizan como especie. No hay que tener ideas prefijadas sobre los seres humanos, hay que escuchar, esa es la primera vía de un puente”, y quizás eso sea lo que hace falta para llegar a un acuerdo entre profesores y estudiantes.

 

La estudiante Rëhá-Xustina Bolekia afirma que todas las facultades son muy diferentes, y en Políticas, por ejemplo, “los estudiantes construyen los puentes con los profesores, está normalizado el tener esa relación con el profesor, aunque hay que tener en cuenta que muchos de ellos son magníficos y tienen claro que están ahí para enseñar, pero también para aprender”.

 

Rosa María de la Fuente, vicerrectora de Estudiantes, coincide en que todos los estudiantes son diferentes, muy complejos y escuchar es fundamental, porque “hay una sensación de que nos estamos perdiendo algo, tanto para recortar las distancias como para entender los códigos que nos permitirían conocernos mejor”.

 

¿Feministas bailando a Maluma?

Para el siguiente bloque de la conversación, la estudiante Laura Malavé pide una canción de Maluma, que ella sabe que cosifica a las mujeres, aunque que reconoce que las hace bailar a todas. Drexler, tras buscar la letra del tema que no conocía, bromea que cumple con la premisa número uno de las letras del reggeaton, que es que nadie te lo va a hacer como te lo hago yo, y “para pensar eso hay que haberlo hecho muy poco, porque el sexo es una actividad donde las expectativas superan mucho la realidad”.

 

Para Rëhá-Xustina Bolekia la canción de Maluma no es más que una forma de expresar el momento en el que vive esa cantante, mientras que para María de la Hoz la cosificación viene ya desde la ópera. Drexler lo atrasa hasta el Cantar de los Cantares, pero ve “diferencias entre una canción que es muy sexual y otra en la que el cantante dice que va a follar cuando él lo exige, que es algo poco elegante y tiene poco valor”.

 

Aquí la vicerrectora reconoce que le llama la atención que feministas, o afro feministas como Bolekia, no sean conscientes de las disonancias cognitivas que suponen disfrutar bailando con Maluma y “al salir de la pista de baile tener un discurso muy consciente del lugar en el que estamos con la dramática violencia de género”. Bolekia, las otras dos estudiantes y algunas mujeres del público, responden que si quieren bailar Maluma lo hacen, que se quitan “las gafas de realidad” y disfrutan simplemente con el baile.

 

Drexler señala que esa dislocación de la actual generación se produce en dos dimensiones, la primera en que se dicen muchas cosas que son una representación, que no son la realidad directa, y se juega con eso; mientras que la segunda es que se rompe una barrera y se pasa a hablar de lo que sucede alcoba adentro de una manera explícita. En la pista, por tanto, se juega a una cosa diferente de lo que se dice, y es por eso que no ve una contradicción en que feministas bailen canciones tan sexistas como las de Maluma.

 

Malavé apunta que hay estereotipos muy marcados, pero no hay que identificarse con un género concreto, sino que “hay que deconstruir los prejuicios para ser libres”. Y esa paleta tan amplia, tanto sexual como musicalmente, le produce admiración y envidia a Drexler, y cree que también a toda su generación, que “era mucho más esquemática, y mucho más aburrida”.

 

El músico, quien cantó varias de sus canciones durante la sesión, recomienda, finalmente, estudiar, porque “la realidad es muy compleja, no hay que generalizar ni simplificar a los seres humanos, siempre hay que ir al detalle, ir más adentro y darse cuenta de que cuanto más nos acercamos más complejos somos”.