IGUALES

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Jornada "Violencia contra las mujeres": la normalización de la violencia es contraria a la democracia

Texto: Marta Reig González, Fotografía: J. de Miguel - 2 dic 2021 10:07 CET

El día 29 de noviembre la Facultad de Matemáticas acogió la Jornada “Violencia contra las mujeres” organizada por la Unidad de Igualdad, como parte de las actividades programadas con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las mujeres, el 25N.

 

La jornada fue inaugurada por el rector de la Universidad, Joaquín Goyache, la delegada del rector para la Igualdad, Isabel Tajahuerce Ángel, y el decano de la Facultad de Matemáticas, Antonio Leonardo Brú Espino, quien definió la violencia de género como “una lacra para la sociedad”. La delegada señaló la importancia de que esta jornada se realizase en la facultad de Matemáticas: “solemos centrar los temas de violencia en las ciencias sociales, pero debemos abordarla desde todas las áreas de conocimiento”.  En relación a la violencia de género en la universidad afirmó: “en nuestra Unidad de Igualdad recibimos casos de violencia sexual con demasiada continuidad, muchos de ellos por “sumisión química”. Si no vamos a las causas no podremos poner fin a la violencia”. El rector recordó el apoyo del equipo rectoral a la lucha contra las múltiples formas de violencia hacia las mujeres y señaló la importancia del Segundo Plan de Igualdad, que está en fase de negociación.

 

 

La pornografía como herramienta de naturalización de la violencia machista

Rosa Cobo, profesora de Sociología y Ciencias de la Comunicación en la Universidad de A Coruña y Presidenta de la Red Académica Internacional de Estudios sobre Prostitución y Pornografía (RAIEPP), abrió la jornada hablando de la pornografía como la antesala de la prostitución y como uno de los grandes dispositivos para la socialización en la sexualidad patriarcal. “No se puede comprender la prostitución sin la pornografía, es la industria de la explotación sexual. Es fundamental para descifrar las claves del sistema patriarcal”, explicó Cobo. Las cifras actuales indican que del 80% de jóvenes que consumen pornografía dos terceras partes son varones y solo una mujeres. “Lo peor de la pornografía no ha llegado aún, solo ha empezado a tener efectos en el comportamiento sexual y sentimental de nuestras jóvenes”, señaló la investigadora.

 

Cobo habló de la conexión entre pornografía, prostitución y capitalismo. “En el imaginario de la pornografía, el porno y el capitalismo no hay limites, no hay reglas. Los deseos no tienen limites para los varones. La pornografía es una celebración de la violencia sexual”, afirma y señala que se vincula con una suerte de ontología de lo femenino. “Se define a las mujeres como hembras. Se las deshumaniza”.

 

Rosario Carracedo Bullido, abogada y presidenta de la Plataforma por la Abolición de la Prostitución (PAP), hizo hincapié en la importancia de las palabras y señaló que la prostitución es un sistema. “Adoptar una posición crítica frente a la explotación sexual de las mujeres nos obliga a analizar el lenguaje. Interpretar y condenarla exige desplazar el foco de las mujeres y condenar a los actores de la violencia, los puteros”. Concluyó su intervención señalando que “la aspiración política de igualad es imposible si no participa de ella el conjunto y la universalidad de las mujeres”.

 

Andoni Alonso Puelles, profesor de la Facultad de Filosofía de la Universidad Carlos III Madrid, tomó la palabra para continuar con un análisis del lenguaje y de los eufemismos utilizados en relación al género. “Utilizamos eufemismos para hablar de aquello que no podemos mencionar”. Alonso mencionó y explicó algunos de los eufemismos que se emplean actualmente, como “ideología de género” o “trabajo sexual”. También habló de construcciones lingüísticas feministas interesantes como “machirulo” o “señoro”. Habló de la importancia de nombrar y de ampliar nuestro mundo con el lenguaje: “intentemos utilizar el lenguaje para ver con más detalle”, concluyó.

 

Esther Torrado Martín-Palomino, profesora de Sociología de la Universidad de la Laguna, habló de la interacción entre la investigación y la militancia. Torrado incidió en la idea de que “la pornografía y la prostitución son dos subproductos de la industria para la explotación sexual que han mutado y se han adaptado perfectamente al sistema neoliberal y globalizado”, y señaló los mecanismos que existen para normalizar la violencia sexual, como son la legitimización de las industrias del porno y la prostitución, la minimización del daño de la violencia sexual y los efectos que produce en las mujeres, la hipersexualización de la imagen de las mujeres bajo parámetros del porno, etc.

 

Argumentó que la pornografía educa a los y las jóvenes: “el porno es la teoría y la prostitución y la violencia machista son las prácticas. Los jóvenes están aprendiendo a erotizar la violencia contra las mujeres”, señaló. “La violencia sexual en nuestro país está aumentando, como está aumentando el consumo de porno y prostitución”, concluyó la ponente.

 

El compromiso de los medios de comunicación

La mesa redonda estuvo compuesta por Pilar Álvarez Molero de El País, Macarena Baena Garrido de la Agencia EFE, Marisa Kohan Revsin del diario Público y Carolina Pecharromán de la Cruz, directora de “Objetivo Igualdad”, de RTVE, quienes hablaron de la necesidad de un periodismo comprometido con la igualdad. “La perspectiva de género es necesaria para que la sociedad sea más igualitaria, más democrática y más justa”, apuntó Macarena Baena.

 

Carolina Pecharomán recordó que los medios de comunicación tienen un mandato de Europa de luchar contra la desigualdad y señaló que, pese a ello, siguen contribuyendo a sostener un discurso heredado de los varones. “Quienes opinan en los periódicos son los varones, la agenda de los medios está creadas por los varones y ellos consideran noticia lo que es noticia para ellos. Las noticias que afectan a mujeres son cosas de mujeres”, explicó. Pilar Álvarez ahondó en este aspecto: “el hecho de haya mismo numero de mujeres que de hombres no es feminismo es justicia”. Además de la presencia paritaria reflexionaron sobre el contenido y la visibilidad de las mujeres en los medios: “las mujeres aparecen como victimas o como opinadoras ciudadanas, pero a la hora de representar personas actuantes siguen apareciendo varones, en parte también porque son quienes ocupan puestos de responsabilidad”, señaló Pecharromán.

 

La directora de “Objetivo Igualdad” también señaló la importancia de que la imagen que transmitan lo medios de comunicación no sea sexista: “Hay que evitar sexualizar a las mujeres”. ¿En cuántos canales se sexualiza a las mujeres? Seguimos sacando a mujeres jóvenes con medidas de belleza estándar. Las periodistas en España a partir de una edad desaparecen, ¿por qué en España hay tan pocas periodistas en televisión a partir de los 50 años?”, cuestionó Pecharromán.

 

Marisa Kohan reflexionó sobre las dificultades de los medios de comunicación para publicar artículos de opinión de mujeres. “Tiene que ver con la socialización, con esta idea del Síndrome de la Impostora. Tenemos que romper ese techo, las mujeres podemos ser buenas”. En este sentido, Pecharromán añadió: “nos cuesta conseguir fuentes femeninas porque las criticas suelen ser más habituales y más furibundas contra las mujeres que contra los hombres”.

 

Pilar Álvarez subrayó la importancia de la perspectiva de género en las noticas sobre violencia machista: “es fundamental no revictimizar, tienes que empatizar, ponerte en los pies de la otra persona”, y apuntó a la necesaria especialización de las y los profesionales.

 

Macarena Baena habló de la importancia de la información con perspectiva de género: “si no informamos con perspectiva de género no podemos buscar las soluciones” y apuntó a la interacción necesaria entre el periodismo y la investigación académica con perspectiva de género, para ir a las causas y ofrecer soluciones a la sociedad.

 

Las violencias contra las mujeres

María José Garrido Antón, capitana de la Guardia Civil y doctora en Psicología, abundó en la importancia de la educación y la sensibilización de los y las agentes de la Guardia Civil. “Es muy importante sensibilizar sobre la emocionalidad de estos delitos y que los agentes entiendan que con mucha probabilidad la persona va a retirar la denuncia. Hay que tratarla con empatía. Tenemos que ganarnos la confianza de la persona, que sepa que ha hecho bien al denunciar”. También señaló las consecuencias que la falta de formación puede acarrear, ya que si los agentes no están sensibilizados pueden perder la oportunidad de ofrecer ayuda. La Capitana explicó que la Guardia Civil ha adoptado una posición proactiva contra la violencia machista, pese a que todavía falta formación y sensibilización para que quede claro que se trata de delitos emocionales que requieren de una atención especial. María José Garrido también incidió en la importancia de la investigación académica: “estamos hablando de derechos fundamentales. Sigue siendo importante investigar”, concluyó.

 

La magistrada del Gabinete Técnico del Consejo General del Poder Judicial Sección de Igualdad y Violencia de Género, Carmen Delgado Echevarría, fue la última ponente de la jornada. Explicó que la violencia contra las mujeres va mucho más allá de los asesinatos, aunque estos sean las cifras más oscuras. “Tenemos normalizada la violencia de género. Es un nivel de tolerancia altísimo. Tenemos que plantearnos cómo combatirlo”, señaló.

 

La magistrada apuntó a los retos a los que nos enfrentamos en relación con la violencia de género. “Tenemos que dar un giro al modo en que estamos hablando de la violencia de género”, afirmó. Ya que en España está conceptualizada solo como la violencia contra la pareja: “debemos incluir el acoso de alguien con quien no se tiene relación o la violencia sexual”, explicó. Otro de los retos que señaló es la búsqueda de una nueva vía para hacer frente a la violencia: “La vía penal sirve para condenar y penar a los autores, pero no para atender a la víctima. Las víctimas quieren salir de la situación indemnes y con protección”. La magistrada explicó que muchas mujeres se alejan del proceso judicial: “se retiran porque no pueden con el procedimiento judicial. Estamos haciendo descansar la lucha contra violencia contra las mujeres sobre las propias victimas, personas que tienen la personalidad, la autoestima y la energía por los suelos”.

 

El fin de la estigmatización de las victimas es otro de los retos que señaló la magistrada “Tenemos que escuchar más a las victimas, hacer justicia para las victimas y con las victimas: quieren estar protegidas, seguras, resolver su situación de vida”. Concluyó su intervención recordando la necesidad de la sensibilización desde el colegio y la actuación frente a la violencia ya que: “somos una sociedad que cree en los derechos humanos”.