CV / SOCIALES

Carolina Pecharromán, Rosa María Calaf, Isabel Tajahuerce, Tania Tena y Marta Reig

La difícil difusión de la información sobre igualdad

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Jesús de Miguel - 28 jul 2022 18:33 CET

¿Por qué un programa sobre igualdad solo puede interesar a las mujeres y un reportaje sobre mineros interesa a todo el mundo y no solo a los hombres que se dedican a la minería? La pregunta la lanza Carolina Pecharromán, directora y presentadora del programa de TVE “Objetivo Igualdad”. Lo hace porque, según confiesa, una de las preguntas que más le formularon compañeros y directivos de la cadena pública fue que cómo iba a conseguir que el programa interesara también a los hombres. Su compañera de TVE Rosa María Calaf tiene clara la respuesta: “La sociedad tiene normalizado que los temas de las mujeres solo interesan a las mujeres”.

 

Carolina Pecharromán, Rosa María Calaf y Tania Tena, doctoranda del Instituto de Investigaciones Feministas de la UCM, moderadas por la periodista de la Unidad de Igualdad de la UCM Marta Reig, participan en la mesa redonda que cierra la segunda jornada del curso “Medios de comunicación, valores democráticos y de género”, que dirige en los Cursos de Verano de la UCM la delegada del rector para Igualdad, Isabel Tajahuerce. Tania Tena, quien en la actualidad codirige la revista de divulgación feminista “Iguales & Diferentes”, que promueve la Unidad de Igualdad de Género de la UCM, se hace la misma pregunta que Carolina Pecharromán: ¿Cómo podemos llegar a otros públicos? Tania explica que la publicación, creada hace ya cerca de dos años, está teniendo bastante éxito, pero “la verdad es que nos leen personas que ya están convencidas”. “No tengo ni idea de cómo lograrlo”, se responde ella misma.

 

Ni Calaf ni Pecharromán ni Tania Tena ni Marta Reig tienen la receta para transcender de lo que la propia Pecharromán denomina “público convencido”. Calaf, pese a ello, aboga por no rendirse, por tratar de llegar al gran público. De acuerdo con la legendaria corresponsal de TVE, “quitando a los negacionistas de este y cualquier tema, con los que no se puede hablar”, hay una gran mayoría silenciosa social, “indecisa, que por múltiples razones no saben muy bien donde están en muchos temas y dependen de lo que escuchen van hacia uno u otro terreno”. La directora del curso, Isabel Tajahuerce, cree que las campañas de comunicación, “con mucha pasta”, son el mejor instrumento que a día de hoy existe para llegar a ese otro público. No obstante, como indica una de las asistentes al público, que toma la palabra, el gran problema está en que todo lo relacionado con la igualdad de género tiene, de por sí, un público en contra que se siente amenazado, porque ve en peligro sus privilegios: “el patriarcado”. “Un reportaje sobre minería no tiene a nadie en contra”, sentencia.

 

Tania Tena introduce en el debate la situación del deporte femenino en los medios de comunicación. Habla del poco hueco que tienen –pese al avance producido en los últimos años- y de la imagen estereotipada que se sigue teniendo de las deportistas, de cómo las fotografías siguen mostrando a los hombres desplegando toda su fuerza y potencia, y cómo en cambio las imágenes de las mujeres suelen enseñar sus “esculturales” cuerpos en reposo. Tena pone como ejemplo lo que sucedió hace unos años en la Liga Mundial de Surf, y cómo pese al interés de la propia competición- que coincidió con el hecho de que por primera vez estuviera presidida por una mujer- se consiguió aumentar el número de informaciones que salía en los medios sobre las competiciones femeninas, pero solo a través de informaciones “oficialistas”, mientras que los reportajes o crónicas más animadas e interesantes siguieron estando reservados para los hombres.

 

El deporte, como coincidieron en señalar las participantes en la mesa, continúa siendo uno de los principales reservorios del patriarcado. Las mujeres, por lo general, solo ocupan informaciones si les preceden los triunfos y casi nunca lo hacen en los lugares principales, reservados casi siempre para el fútbol masculino, que es donde está el negocio. “Lo femenino –sentencia Rosa María Calaf- siempre se ha considerado secundario, en el deporte y en casi todo”.