CULTURA

Representación de La vida es sueño según Lorca por la Compañía del Instituto de Teatro de Madrid - UCM

Noventa años después, "La vida es sueño según Lorca" vuelve al Paraninfo

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Jesús de Miguel - 26 oct 2022 12:45 CET

25 de octubre de 1932. La compañía de teatro universitario La Barraca, tras su primera gira por pueblos de Soria y Granada, se presenta en la capital, en el Paraninfo de la entonces Universidad Central. Allí están el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora; el presidente del Gobierno, Manuel Azaña, y el ministro de Instrucción Pública, Fernando de los Ríos. Frente a ellos, en el escenario -localizado en posición inversa a la actual- se sitúa Federico García Lorca, director junto a Eduardo Ugarte, de la compañía. El momento lo recrea, justo 90 años después, el 25 de octubre de 2022, a media mañana, la Compañía del Instituto de Teatro de Madrid-UCM, en una sesión promovida por el Instituto de Teatro de Madrid (ITEM) y el Vicerrectorado de Cultura, Deporte y Extensión Universitaria. Como entonces, el público llena el Paraninfo. En escena, “La vida es sueño”, el clásico de Calderón que Lorca convirtió en “un auto sacramental sin sacramento”.

 

Antes de empezar la representación, hace 90 años y hoy en boca del actor Juan Maroto, Federico García Lorca explica lo que La Barraca está haciendo allí: “Ayudados por el Gobierno de la República y, especialmente, por el ministro de Instrucción Pública, don Fernando de los Ríos, hacemos por primera vez desde hace siglos en España el auto sacramental “La vida es sueño”, de don Pedro Calderón de la Barca. El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la educación de un país y el barómetro que marca su grandeza por excelso. Un pueblo que no fomenta su teatro -continuó Lorca-, si no está muerto, está moribundo. Desde el Teatro Universitario La Barraca, con el apoyo de la Unión Federal de Estudiantes Hispanos, queremos representar y desyugar nuestro olvidado gran repertorio clásico […] Se lo devolvemos a la luz del sol y al aire de los pueblos, porque el pueblo sí sabe lo que es teatro. Ha nacido de él”.

 

Como previamente explicó al auditorio el director del ITEM, Julio Vélez, La Barraca y García Lorca no se limitaban a llevar a escena las obras clásicas, sino que las reinterpretaban y actualizaban. Esto tenía partidarios y detractores, incluso entre la crítica especializada. Mientras que los primeros hablaban de haber visto “lo más antiguo de nuestro teatro y, sin embargo, nos supo a algo de hoy”, los segundos se referían a estas obras como las versiones de “Federico García Loca”, sin errata de por medio. Vélez explicó también que La Barraca fue la gran apuesta del Gobierno de la II República y, en especial, de Fernando de los Ríos, de “llevar la vanguardia y la alta cultura por toda España”, un país en el “que estaba todo por hacer”. La Barraca, continuó el director del ITEM, apostó por un repertorio en el que sobresalían Cervantes, la tierra, y Calderón, el cielo. En el cielo calderoniano brillaba como ninguna otra “La vida es sueño”, el gran auto sacramental por excelencia. Lorca tomó el texto de Calderón y lo versionó convirtiéndolo en “un auto sacramental sin sacramento”.

 

Como cuenta en el dossier de la obra Sergio Adillo, director de la representación llevada a cabo en el Paraninfo este 25 de octubre, “Cuando el poeta granadino eligió este auto sacramental para el debut del teatro universitario corría el año 1932 y la II República apenas echaba a andar. Lorca seleccionó un texto sobre la libertad del hombre, pero se encontró con su propia libertad cuestionada a izquierda y a derecha: para la Unión Federal de Estudiantes Hispanos este repertorio religioso era reaccionario, opuesto al ideario laico republicano, y a los sectores más conservadores de la sociedad les pareció que esta iniciativa subvencionada por el Gobierno socialista tergiversaba el contenido de una pieza católica”. Hay que recordar, como se señala en el dossier, que La vida es sueño “nos cuenta que el hombre es puesto en el mundo por el creador (Poder, Sabiduría y Amor) para regir sobre los elementos (Agua, Tierra, Fuego y Aire) como su representante. Pero es tentado por la Sombra y el Príncipe de las tinieblas para comer del fruto prohibido, lo que da rienda suelta a su soberbia. Ceder ante esta tentación lleva al orbe al caos y al hombre de regreso a la cueva de donde salió. Hasta que la Sabiduría interviene y lo redime en el camino hacia su salvación. Esta alegoría se puede asociar al dominio que tiene el hombre sobre su entorno y la responsabilidad que ello conlleva”.

 

La Compañía del Teatro de Madrid es de reciente creación, en 2019, pero desde entonces, como subraya Julio Vélez, ha ido formando dramaturgos, actores y actrices, algunos de los cuales ya forman parte de compañías profesionales. La puesta en marcha de “Cielo Calderón o La vida es sueño según Lorca” está dirigida por Sergio Adillo, con los profesores de la Facultad de Filología Jara Martínez Valderas y el propio Julio Vélez, al frente de la dirección plástica y la dirección académica, respectivamente. Los actores que participan en la representación son: Diana Ruiz, David Martín, Celia López Maroto, Lola Dorado, Nuria Gil, Javier Sánchez Madruga, Daniel Guerro, Carlos Manrique, Paulo Mendoza, Fran Gil - Ortega, Carlos Zamora,Juan García, Víctor Hares, Julia Rincón, Sheila Ruiz San Román y Juan Maroto. También han participado en el montaje Mónica Florensa, Marius Díaz, Jonnathan Velásquez, Xi Chen, Yiwei Li y Carmen Juan.

 

La representación se ha hecho respetando al máximo la puesta en escena de hace 90 años, reconstruyendo tanto los figurines como la escenografía original de Benjamín Palencia, como la música utilizada entonces. Según señaló Julio Vélez en sus palabras previas a la representación se tiene constancia de que la representación fue grabada por Radio Madrid, la actual Cadena Ser, pero nunca se ha encontrado en sus archivos. Sí existen fotografías y fragmentos de película grabados por Gonzalo Menéndez Pidal, hijo del gran filólogo, que fueron proyectados antes de la representación de la Compañía del Teatro de Madrid.