DEPORTE

El rector de la UCM, Joaquín Goyache, y el presidente del Complutense Cisneros, Gonzalo Barbadillo, flanquean a representantes del equipo femenino y del sub-23

Los éxitos del Complutense Cisneros, un orgullo para nuestra Universidad

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Jesús de Miguel - 25 jun 2021 11:21 CET

El rector Joaquín Goyache ha recibido a dos jugadoras y un jugador del equipo de rugby Complutense Cisneros para compartir los éxitos obtenidos en este último año. De acuerdo con Daniel Vinuesa, director deportivo del club, este año el equipo femenino ha ganado por primera vez en su historia la Liga Iberdrola y “desde mediados de los años ochenta el equipo no ganaba una liga en esta División de Honor, así que desde entonces no había un título nacional de esta relevancia”. Además, el equipo ha ganado el campeonato de España sub 23, que “es una competición también importante, porque son jugadores muy jóvenes, la mayor parte de ellos universitarios”. En cuanto al equipo masculino ha conseguido llegar a los play-off, de la División de Honor, donde estuvo a punto de dar la campanada, “lo que también ha sido todo un éxito”.

 

Reconoce Daniel Vinuesa que la recepción del rector es un espaldarazo para el equipo, porque al final “este es un proyecto universitario”. Desde el equipo le están muy agradecidos a la Complutense ya que se consideran “parte de la universidad, y se quiere que los jugadores además de jugar al rugby estudien y tengan otras actividades en la vida, así que el apoyo y el reconocimiento del rector marca un día importante”. Poder llevarle los trofeos de este año al rector y su equipo es “una sensación de deber cumplido, sobre todo porque haber llegado a la cumbre del deporte en España del rugby femenino, manteniendo un proyecto amateur y universitario, es todo un orgullo”, asegura el director deportivo del club. También el rector Joaquín Goyache utilizó el mismo término, al declarar que se siente “orgullosísimo de que lleven el nombre de la Complutense por todo el mundo”.

 

Confiesa Vinuesa que el equipo, aparte de estudiantes universitarios, tiene “una cantera que está funcionando muy bien, desde sub 6, con niños de cuatro o cinco años, hasta los menores de 18, que están cursando bachillerato”. Buena parte de su primer equipo, más o menos la mitad de los que han jugado este año en la liga de División de Honor, son jugadores formados en la escuela, que está en Paraninfo, “son chavales que han venido aquí desde pequeñitos”.

 

En sub 23 también hay “muchos chavales de esa escuela, aunque en ese nivel de rugby, que es un escalón por debajo de la élite, de la División de Honor, se suman muchos que vienen a estudiar a Madrid, que al principio no tienen nivel de División de Honor, pero que han jugado al rugby en sus ciudades, vienen a estudiar, se suman al proyecto y nutren ese equipo de menores de 23”. Algunos de ellos evolucionan hasta pasar al equipo de División de Honor, mientras que otros se quedan en sub 23, o en el segundo equipo, que juega en regional, pero “son una comunidad grande y diversa, con un fuerte sesgo universitario”.

 

Una liga fácil en un año difícil

Cuando el equipo femenino llegó a las semifinales, Vinuesa hizo declaraciones en las que consideraba que iba a ser muy difícil ganar, porque los resultados de los encuentros iban a ser muy parejos. A pesar de eso, en la final, las jugadoras del Complutense Cisneros vencieron por 7 a 24. El director deportivo reconoce que fue una sorpresa, “pero es que el equipo hizo probablemente uno de sus mejores partidos, jugó muy bien, afrontó la final con la cabeza muy bien asentada, no acusaron los nervios e hicieron muy bien las cosas, y así pudieron ganar con superioridad”.

 

Considera Vinuesa que venían haciendo el mejor rugby de la competición, pero “el día de la final las cosas salieron muy bien y se ganó con mucha más holgura de la esperada y desde un primer momento, en esa final contra el Majadahonda, fueron el único equipo que parecía que podía ganar el partido”.

 

A pesar de la pandemia, los partidos que se han jugado en el Central de la Complutense lo han hecho con público, aunque eso sí, con un aforo muy reducido. Reconoce Vinuesa que otras instituciones han sido más restrictivas y no han aceptado público, pero los dos equipos del Complutense Cisneros que juegan en la División de Honor han podido hacerlo con algo de aforo, con un protocolo bastante sensato que se ha cumplido a rajatabla, “y como contamos con una instalación muy grande se puede estar sin peligro y sin riesgo con los aforos que se han manejado”. De todos modos, ha sido un año complicado porque, por ejemplo, no ha habido duchas durante todo el año, ni en Paraninfo, que se usa fundamentalmente para entrenar, ni en el Central, pero “se ha entendido que era lo que tocaba, y la sintonía y la colaboración con la UCM, en ese plano de afrontar la COVID y tratar que los equipos pudiesen competir en las mejores condiciones, ha sido total”.

 

Próximos objetivos

El reto para el próximo año es que el equipo femenino, que ahora está en lo más alto, siga peleando por volver a ganar la Liga. Tienen además, de acuerdo con Vinuesa, “el bonito reto de la Copa Ibérica, que es un torneo internacional contra el campeón de Portugal, y como es un equipo muy joven que este año se ha mostrado superior a sus rivales, el reto es seguir compitiendo con chicas que fundamentalmente son estudiantes universitarias, y una buena parte de ellas de la Complutense”. Tener un equipo que domine el rugby nacional con una parte muy importante de estudiantes de la Ciudad Universitaria, “es un lujo, es un orgullo”.

 

Y luego está “el equipo masculino, que está en una competición bastante más compleja, porque es semi profesional y el proyecto del Complutense Cisneros es amateur y universitario, en el que no se paga a ninguno de los jugadores, y la mayoría de ellos también son estudiantes de la universidad”. Los rivales, sin embargo, son semi profesionales, cuyas plantillas están formadas mayoritariamente por jugadores extranjeros profesionales, y eso hace que sea un contexto muy competitivo en el que es muy complicado, casi utópico, equiparar los resultados con los del equipo femenino. Aun así, este año se ha llegado a los play-off, perdieron con el campeón en cuartos de final en su casa, en la última jornada, así que “estuvieron a punto de dar la campanada, pero ya se sabe que es una competición muy exigente y el reto es estar ahí, compitiendo, y simplemente meterse en los play-off ya es un logro”.