CV / EXTRAORDINARIAS

La presidenta del Consejo de Estado pronunció una conferencia extraordinaria en el Aula Naturaleza

María Teresa Fernández de la Vega llama a las mujeres a liderar un mundo nuevo, “justo, equitativo, igualitario y democrático”

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Jesús de Miguel - 21 jul 2021 16:51 CET

María Teresa Fernández de la Vega lo tiene claro: las mujeres deben encabezar la revolución hacia un mundo nuevo. La globalización no ha ido acompañada de la universalización de derechos y valores democráticos. Hace falta cambiar, abandonar el odio a los diferentes en el que se ha convertido la política, dejar de lado las viejas soluciones del miedo y las fronteras. Y caminar hacia la igualdad. “¡No podemos esperar otros 135 años!”, exclama Fernández de la Vega en referencia a la predicción que ha hecho el Foro de Davos para alcanzar la plena igualdad entre hombres y mujeres. A la revolución, al camino hacia una nueva realidad justa, equitativa, igualitaria y democrática, están invitados también los hombres. “Es nuestro momento”, exclamó.

 

La presidenta del Consejo de Estado, ex vicepresidenta del Gobierno y presidenta de la Fundación Mujeres por África, ha titulado su conferencia, incluida en la programación de Actividades Extraordinarias de los Cursos, “Señales de un nuevo mundo”. Las que le llegan del “viejo mundo” últimamente no son muy halagüeñas. “Vivimos un tiempo intenso, turbulento, desconcertante; con avances fulgurantes y retrocesos vergonzosos”. No puede ser que el ser humano, capaz de crear vacunas en menos de un año contra un virus mortal o de constatar una colisión entre agujeros negros hace cientos de miles de años, no sea capaz de acabar con bulos que frenan el proceso de vacunación mundial o de mantener actividades que todos sabemos que agotan las reservas del planeta.

 

Este desconcertante “viejo mundo” emite cada vez señales más preocupantes. Fernández de la Vega se centra en los populismos, en quienes utilizan el miedo y el odio para enfrentarse a lo diferente. Como paradoja que ilustra este mundo cita a Dinamarca, un país que considerábamos “moderno y avanzado”, pero que desde hace unos pocos años ha iniciado una cruzada contra los inmigrantes, que se ha traducido en expulsiones, ofertas de dinero a países africanos a cambio de acogerlos y hasta creaciones de barrios marginales, a los que llaman “sociedades paralelas”.

 

Y mientras algunos actúan en el presente, otros trastocan el pasado. La presidenta del Consejo de Estado menciona a China, que en la celebración del centenario de su único partido, el Partido Comunista China, ha justificado las muertes de miles de personas entre 1959 y 1976 con “la lucha contra la corrupción”. Mao ha vuelto a ser “el gran timonel”. Pero no son los únicos. “Neonazis europeos 60 años después siguen negando el Holocausto y hace bien poco en el Congreso de los Diputados de España escuchamos aquello de ley sin democracia”, apunta la ex vicepresidenta del Gobierno de Rodríguez Zapatero.

 

Hay más. En luchas que parecían encaminadas como la emprendida hacia la igualdad, también hay retrocesos. Ahí está la reciente retirada de Turquía del acuerdo internacional que precisamente conoce como Convenio de Estambul sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica su gobierno apadrinó. Como señala Fernández de la Vega, no importa la muerte de miles de mujeres al año por violencia de género. “Para el líder turco el convenio es un peligro de los valores de la familia tradicional y normaliza la homosexualidad”. Da igual que cualquiera que lea los 81 artículos del convenio constate que nada de eso aparece en él. Polonia ha anunciado que va a denunciar el convenio. “Lo importante –reflexiona la ex vicepresidenta- es establecer una verdad oficial sin ningún argumento que tenga que ver con la realidad. Estos regímenes –continúa- faltan el respeto de las mujeres de todo el mundo y también el de los hombres que creen en la igualdad”.

 

Contra todas esas señales alarmantes que emite el viejo mundo hay que lanzar señales de un mundo nuevo. Y ahí tienen que estar la democracia y las mujeres. Fernández de la Vega receta “política de igualdad frente a política del odio”. Y en eso “no hay maestras más consumadas” que las mujeres. La presidenta de la Fundación Mujeres por África llama a unirse a todas las mujeres,  “diversas, con distintas voces, distintas creencias, pero mujeres que, más en tiempos como los de hoy, debemos unirnos. La normalidad de antes nunca fue normal para las mujeres. Ahora tenemos que luchar por una nueva normalidad más justa, equitativa, igualitaria y democrática. Y eso es lo estamos haciendo, todas juntas, diversas, y también con muchos hombres que se nos han unido y que entienden la importancia para el progreso y la paz que tiene el valor de la igualdad. Nuestra lucha es la mejor señal de un mundo nuevo, sin verdades absolutas, vidas sobrantes o discriminaciones”, concluyó.