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Marta Cartabia y Elizabeth Odio

Marta Cartabia y Elizabeth Odio, primeras mujeres juristas investidas doctoras honoris causa por la UCM

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Francisco Rivas - 16 jun 2022 12:41 CET

Marta Cartabia, actual ministra de Justicia de la República de Italia, y Elizabeth Odio, ex ministra de Justicia y ex vicepresidenta de Costa Rica, han sido investidas este 15 de junio doctoras honoris causa de la Universidad Complutense, en un acto celebrado en el Paraninfo Histórico de San Bernardo. Se trata de las dos primeras mujeres juristas investidas a propuesta de la Facultad de Derecho, como destacó su decano, Ricardo Alonso, quien pronunció la laudatio que precedió los discursos de las dos nuevas doctoras, en los que ambas resaltaron la necesidad de una justicia independiente, punitiva y reparativa, más aún en los complicados momentos que atraviesa el planeta, con el incremento de los conflictos armados, la violencia de género y los discursos de odio.

 

Antes de proceder a presentar los innumerables méritos de las dos nuevas doctoras, Ricardo Alonso destacó el papel que cumple la Universidad Complutense como nexo de unión entre Europa y América Latina, con iniciativas ya de larga tradición como la Escuela Complutense Latinoaméricana o su participación en consorcios como la Unión Iberoamericana de Universidades, que forma junto a las universidades Autónoma de México, Buenos Aires, Sao Paulo y Barcelona, y ya en clave europea, Una Europa, que ya engloba a once instituciones con  las que a partir del próximo curso ofertará el primer grado oficial conjunto sobre estudios europeos.

 

El currículo de Marta Cartabia, como destacó Ricardo Alonso, es deslumbrante. Antes de ser nombrada ministra de Justicia de la República de Italia, Carabia (San Giorgio su Legnano, 14 de mayo de 1963), se convirtió en 2019 en la primera mujer en presidir la Corte Constitucional -equivalente al Tribunal Constitucional español- de su país. Como subrayó también el decano, hace escasas fechas su nombre sonó vinculado a la presidencia del gobierno italiano e incluso de la propia República. Cartabia ha sido, además, catedrática Jean Monet en la Universidad Milan-Bicocca, asesora de la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA) de la Unión Europea, miembro del Senado del Instituto de Derecho Europeo y de la Comisión de Venecia. En la actualidad, mantiene su cargo de copresidenta de la International Society of Public Law (ICON·S).

 

La ministra Cartabia dedicó su intervención a reivindicar el valor de la independencia judicial, como instrumento para mantener la cohesión y paz social. De acuerdo con la nueva doctora, la justicia debe utilizarse para pacificar la sociedad, que más allá de conflictos bélicos como el que asola Ucrania, vive momentos delicados de polarización y de auge de los mensajes de odio, que han encontrado las redes sociales el campo de expansión soñado, en el que, sobre todo, entre los adolescentes están haciendo calar su mensaje. En este contexto -defendió la ministra italiana- la justicia debe actuar inevitablemente como una expresión de fuerza, que sirva prevenir el crimen y sancionar la responsabilidad de quien lo comete. Pero también, la justicia debe incorporar un carácter reparativo, que haga relucir la verdad y sirva como instrumento de reconciliación.

 

Elizabeth Odio Benito (Puntarenas, Costa Rica, 15 de septiembre de 1939) pertenece, como subrayó el decano Alonso en su laudatio, a una generación de mujeres que tuvieron que superar muchos obstáculos. “El mundo del derecho estaba hecho para los hombres. Las mujeres estábamos excluidas”. La doctora Odio ha sido abogada, juez, política -fue ministra de Justicia de 1990 a 1995, y de Ambiente y Energía y vicepresidenta segunda, entre 1998-2002- docente, investigadora y gestora universitaria. Pero como, la propia Elizabeth Odio, recalcó en su discurso lo más importante que ha hecho en su vida ha sido lograr, junto a otras compañeras, que “los derechos de las mujeres son también derechos humanos”, algo que puede parecer obvio pero que hasta la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena, en 1993, no estuvo en negro sobre blanco.

 

Como subrayó Ricardo Alonso en su laudatio y después incidió la propia Elizabeth Odio en su intervención, la nueva honoris causa complutense ha dedicado gran parte de sus esfuerzos a incorporar la perspectiva de género al ámbito judicial. Lo ha hecho desde puestos de gran responsabilidad en instituciones judiciales en las que la presencia femenina era prácticamente inexistente. Odio fue una de las dos mujeres y once hombres que integraron el Tribunal Penal Internacional Ad Hoc para el conflicto de la antigua Yugoslavia. Ella y la estadounidense Gabrielle Kirk McDonald lograron que este tribunal reconociera -y después la Corte Penal Internacional, a la que se integró posteriormente- lo incorporara también- los delitos de violencia sexual durante los conflictos armados como crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y elementos de genocidio.

 

Pese a todo, Elizabeth Odio considera que ni la Corte Penal Internacional ni la Corte Interamericana de Derechos Humanos -a la que se incorporó en 2016 y llegó a presidir en 2019- ni tampoco los sistemas judiciales de los distintos países, están siendo lo suficientemente severos con los crímenes contra las mujeres. Como denunció, solo un pequeño porcentaje de los crímenes sexuales llegan a los juzgados y un aún menor porcentaje de sus responsables son penados. De acuerdo, con la nueva doctora, esa “sensación de impunidad hace que la violencia sexual ya no sea casi un delito”. Además de condenar a los culpables, los tribunales deben escuchar a las mujeres, que “buscan justicia reparativa más que punitiva, que se las oiga con objetividad, respeto, imparcialidad y, ojalá, con empatía”. La jurista costarricense considera, así mismo, que la “paridad de género en los tribunales nacionales e internacionales es un imperativo para la justicia. Está demostrado que nuestra presencia marca diferencias muy importantes de forma y de fondo”. Pese a todo, concluyó Elizabeth Odio, “sigo teniendo fe en los derechos humanos, en la justicia y en los seres humanos”.

 

El acto lo cerró el vicerrector de Ordenación Académica, Javier Montero, quien presidió la investidura ante la indisposición del rector Goyache. “Las palabras de ellas me hacen creer en la humanidad. Por sus convencimientos y formas de actuar son un ejemplo para la humanidad. En tiempos de oscuridad tener esta referencia me parece emocionante”, subrayó.