ÁGORA
Odontología organiza una jornada sobre el uso de la IA generativa en investigación
Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Jesús de Miguel - 14 may 2026 12:19 CET
¿Deben usar los investigadores la IA generativa? En caso de respuesta afirmativa, ¿cómo deben hacerlo? ¿Es lícito usarla en las tesis doctorales? ¿Se deben poner límites a su uso? Para responder a estas preguntas, el 14 de mayo el vicedecanato de Investigación, Máster y Doctorado de la Facultad de Odontología ha organizado la jornada “Aplicación de la IA generativa en investigación”. El decano de la Facultad, David Herrera, ha reconocido que el cambio disruptivo que ha supuesto esta tecnología le produce miedo por su “entrada tan agresiva” y su posibilidad de cambiar los paradigmas científicos. El vicedecano Alejandro Iglesias reconoce que estamos ante una ola, casi un tsunami, y que lo que hay que hacer es “nadar dentro de ella y aprovecharla”.
La conferencia inaugural de la jornada la ha impartido Julio Mayol, director científico del Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos (IdISSC), quien ha recordado que en nuestra especie, que “se considera racional” nos gusta considerar que las cosas son buenas o malas al 100%, cuando en realidad no es así. Y lo mismo ocurre con la IA generativa, que ha transformado la investigación biomédica en menos de tres años, pero que también conlleva muchos riesgos.
De acuerdo con Mayol, lo importante es entender que la IA generativa ha venido para quedarse, así que lo que hay que hacer es entender que es una herramienta que “no debe decidir por los investigadores, sino que la decisión debe ser siempre de los investigadores”. Para el conferenciante es importante que los investigadores tengan claras cuatro reglas: declarar siempre el uso de la IA, verificar cada referencia, no subir información confidencial, conservar el juicio crítico y documentar el uso que se ha hecho de esa IA generativa.
De manera más general, Mayol considera que, ya que es inútil la prohibición de la IA generativa, lo ideal sería contar con un marco regulatorio claro que incluyese el principio obligatorio de transparencia, la responsabilidad humana en la firma de los trabajos y la confidencialidad.
Mientras todo eso llega, el director científico del IdISSC confía en que los investigadores se regulen por la ética profesional, sobre todo teniendo en cuenta que el uso de la IA generativa en investigación ha aumentado de manera exponencial en los últimos años y que ya se usa para hacer los abstracts, los resúmenes e incluso las revisiones de los artículos.
Cree Mayol que quizás este es un buen momento para cambiar el sistema de evaluación científica que “ha contaminado muy profundamente el sistema de ciencia a nivel global” y que prima el número de publicaciones sobre la calidad de las mismas, ya que con la IA se pueden hacer artículos mucho más rápido, con muchísima más información, aunque a veces con el riesgo de utilizar datos y citas inventadas. Eso da lugar, de acuerdo con el conferenciante, a una “literatura fantasma”, donde se pierde la verdad y “el lector ya no puede distinguir lo verificado de lo fabricado”.
Concluye Mayol que la IA generativa es una herramienta portentosa por su capacidad de manejar cantidades ingentes de datos, pero sin olvidar que “no debe ser el propósito, sino una herramienta que se use con un sentido ético”.
