ÁGORA
“El salto”, cine pedagógico para explicar la inmigración de la Frontera Sur
Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Jesús de Miguel - 9 abr 2026 10:56 CET
Responsables de la asignatura Derecho de la Inmigración, del cuarto curso del grado de Derecho, han organizado un visionado del filme El salto, tras el cual ha habido un debate con el director de la película, Benito Zambrano; el representante del Defensor del Pueblo, José María Trillo Figueroa; la abogada experta en extranjería María Vieyra Calderoni, y Serigne Mbayé, en representación del Sindicato de Manteros de Madrid. Moderados por la catedrática de Derecho Penal, Margarita Martínez Escamilla, todos han coincidido en el marcado carácter pedagógico que tiene la película que Zambrano dirigió en 2024, y en su capacidad para explicar de manera emotiva, pero fiel a la realidad, la parte del fenómeno migratorio relacionada con la denominada Frontera Sur.
La profesora de la asignatura de Derecho de la Inmigración, Margarita Valle Mariscal de Gante, reconoce que a veces en los estudios da la sensación de vivir un poco al margen de la actualidad, y aunque es cierto que es fundamental tener “una perspectiva técnica y jurídica para huir de discusiones superficiales”, también es necesario un acercamiento a lo cotidiano. De ahí que hayan elegido proyectar este filme de Benito Zambrano, en el que se trata un “tema tan complejo de una manera tan realista”.
Tras la proyección de El salto, el propio director ha reconocido que esta es la película más importante que ha hecho en su vida, lo que no es baladí en un creador con títulos como la laureada Solas, cinta que, de acuerdo con Margarita Martínez Escamilla, fue pionera, en 1999, “al abordar el tema de la violencia de género desde una perspectiva muy profunda e intergeneracional”.
A pesar de la relevancia de El salto, Zambrano ha explicado que también ha sido la película con la que ha hecho menos taquilla, la que menos premios ha recibido y la que ha sido acogida en menos festivales. Rodada a partir de un guion de Flora González Villanueva, y con el respaldo de Televisión Española, para realizarla el director investigó sobre la realidad de los migrantes que entran en nuestro país en pateras, o saltando la valla de Melilla, acudiendo a esa ciudad, y también colaborando con “gente muy preparada” en Madrid, Sevilla o Algeciras.
El director cree que si la película no tuvo más éxito fue, fundamentalmente, por contar con actores negros en los papeles protagonistas, por estar rodada gran parte en francés, y porque hay un racismo creciente en nuestra sociedad. Serigne Mbayé, actual secretario de antirracismo de Podemos, coincide con esa idea, y reconoce que tanto él como su hija son sometidos prácticamente a diario a controles, supuestamente aleatorios, de la policía. Situación con la que coincidieron algunos estudiantes, también negros, que asistieron a la proyección y al debate en la Facultad de Derecho.
Recordó la catedrática Martínez Escamilla que hoy en día está prohibido que la policía pida los papeles a una persona para ver si está en situación de legalidad o no en nuestro país, pero eso no impide que ocurra. Actuaciones de la policía, que, de acuerdo con la profesora, “generan racismo”, porque en “el imaginario colectivo las identificamos con criminalidad”.
El representante del Defensor del Pueblo, José María Trillo Figueroa, reconoció que llegan muchas denuncias ciudadanas por ese comportamiento policial y que en todo momento “se ha mostrado preocupación por los controles de identidad basados en perfiles étnicos o raciales”. Ha recordado Trillo Figueroa que el Defensor del Pueblo no dicta sentencias ni leyes, pero sí que puede, y de hecho lo hace, plantear recursos de inconstitucionalidad, así como hacer sugerencias y recomendaciones. También tiene la potestad de visitar, sin aviso previo, centros de internamiento o cárceles para conocer las condiciones en las que viven las personas migrantes y refugiadas.
De acuerdo con Trillo Figueroa, el Defensor del Pueblo siempre está del lado de los derechos humanos, realizando una labor de “visibilizar las lesiones y violaciones” de esos derechos allí donde se produzcan, denunciando situaciones como las devoluciones colectivas en el mar o cualquier otra actuación que no permita detectar elementos de vulnerabilidad.
María Vieyra Calderoni, licenciada en Derecho en la UCM, trabaja en Ceuta y Melilla y reconoce que en dichos lugares el abogado tiene que enfrentarse a situaciones muy duras, como familias que han perdido a sus hijos en el viaje a la Península, solicitantes de asilo con dramas terribles en sus países de origen, personas heridas gravemente tras el salto a la valla, o incluso ver cómo “el Estado de Derecho se excepciona en el cumplimiento de la legalidad vigente, creando zonas grises de no derecho o legalidades específicas ad hoc que permiten las devoluciones en caliente”.
Confiesa, eso sí, que a pesar de la dureza, el trabajo compensa cuando se gana un caso, porque “la victoria tiene un impacto positivo sobre la vida de las personas”, y se aprende que “la esperanza es una fuerza imparable para conseguir las metas que uno se propone”.
Zambrano ha concluido que cada vez es más necesario informar sobre lo que está ocurriendo en nuestro país y en el resto de la Unión Europea, si se quieren frenar los avances de la extrema derecha. Más teniendo en cuenta, como ha recordado Martínez Escamilla, que desde el mes de junio de 2026 se va a comenzar a aplicar en la UE el nuevo Reglamento de Retorno que permitirá privar de libertad a una persona durante dos años, sólo por entrar de manera irregular, y de manera indefinida si hay algún indicio de riesgo a la seguridad. Ese mismo Reglamento permitirá la deportación a terceros países, de tal manera que “una persona de Senegal podrá ser enviada, por ejemplo, a Pakistán”. Unas medidas que, de acuerdo con la catedrática de la UCM, nos llevan a una “deshumanización peligrosísima”.
