CV / ARTES Y HUMANIDADES

Santiago Posteguillo y Antonio Pérez Henares

Santiago Posteguillo comparte su pasión por Hispania

Texto: Ángel Aranda, Fotografía: Irene Montaner - 21 jul 2022 15:45 CET

Escipión, Trajano, Julio César, Julia… Son algunos de los personajes que han convertido a Santiago Posteguillo en uno de los escritores más leídos de España. Sus novelas sobre la Hispania romana son capaces de encandilar a decenas de miles de personas, del mismo modo que ha ocurrido con el público asistente a la conferencia extraordinaria que ha impartido bajo el título de Nueve siglos de romanos, enmarcada en el curso La historia más acá de las batallas. La vida de las gentes, dirigido por el escritor y periodista, Antonio Pérez Henares“Nueve siglos de Roma pueden parecer muchos, pero a mí siempre se me hacen cortos”, ha dicho el autor, quien también ha subrayado sobre los temas de sus historias que le apetecía mucho escribir sobre Roma porque “nosotros éramos romanos”.

 

Otro de los motivos que le llevaron en su día a Posteguillo a adentrarse en la novela histórica y en la propia historia de Roma en particular, fue el hecho de que tanto británicos como norteamericanos se hayan apropiado desde hace muchos años del imaginario del mundo romano, confeccionando la versión que les interesa. “Me ha dado siempre mucha rabia que nosotros supiéramos de Roma a través de los escritores anglosajones”, ha explicado el también filólogo valenciano, argumentando con ejemplos de obras literarias, películas cinematográficas o series como Yo Claudio, Ben-Hur o Espartaco. A través de estas obras, según el autor de La legión perdida o Los asesinos del emperador, “vamos viendo cómo los anglosajones han sacado mucho provecho del mundo romano, cuando los romanos, donde estuvieron es aquí”, ha remarcado Santiago Posteguillo.

 

En esta misma línea, el escritor valenciano ha explicado que los romanos, en cuanto el imperio comenzó a tener problemas y a desmoronarse, de donde primero se retiraron fue de Britania porque esa tierra no les interesaba en exceso, y aun así “los anglosajones se inventan el mito artúrico” para ensalzarse a sí mismos en aquella época.

 

No obstante, Posteguillo también ha arremetido contra Roma, de la que ha dicho que “no ha sido perfecta ni mucho menos, también eran presuntuosos y pensaban que todo lo que no fuera romano era desdeñable”. En todo caso, la pasión que siente por la historia de Roma llevó al escritor a iniciar la primera de sus trilogías con el personaje histórico de Escipión el africano, un general y político romano que se hizo importante enfrentándose a Cartago en Hispania. “En su impulso por quedarse en España, Escipión ve que necesita negociar con los celtíberos”, lo que va a permitir a los romanos vivir en la península de una forma más llevadera.

 

De Trajano, otro de los grandes personajes de las novelas de Posteguillo, nacido en la Bética hispana y considerado como el primer emperador provincial, el lingüista ha dicho que siempre ha contado con dos estigmas que le han impedido ser novelado: el hecho de ser homosexual y haber nacido en Hispania. “Eso me hizo hervir la sangre –comenta el autor- y ¡toma, 3.000 páginas!”, ha afirmado en referencia a todo lo que ha escrito sobre el personaje.

Santiago Posteguillo ha confesado su fascinación por este emperador romano porque luchó contra la corrupción, solía bajar los impuestos, construyó un acueducto en el barrio más pobre de Roma que no tenía agua y, “si había guerra, iba a la guerra, no como Domiciano, que enviaba a su guardia pretoriana. Trajano come el rancho y bebe el agua de sus legionarios, predicaba con el ejemplo y a mí eso me ponía mucho”, ha asegurado.

 

Por su parte, el mítico Julio Cesar, protagonista de su novela más reciente, Roma soy yo, le interesa al escritor, entre otras muchas cosas, porque “explica mucho de cómo somos nosotros”. Del patricio romano ha recordado que estuvo tres veces en Hispania, como cuestor, como gobernador y como militar en la segunda guerra civil que se desató entre la facción de Pompeyo y la del propio Julio César en el año 49 a. C. “Julio César fue un idealista, como somos todos cuando somos jóvenes. Cree en la justicia, como cuento en el libro, y eso creo que hasta ahora no se había novelado, por eso lo he hecho yo”, ha comentado el autor sobre la disputa en un juicio contra la corrupción entre el cruel senador Dolabela y el joven fiscal de 23 años, Cayo Julio César, trama principal de su última novela.