ÁGORA

Los doce decanos que tomaron posesión en el acto

Doce facultades renuevan sus decanatos

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Jesús de Miguel - 13 jun 2022 20:11 CET

Cinco decanas y siete decanos han tomado posesión de sus cargos en un acto celebrado en la Facultad de Odontología este 13 de junio, como resultado de los procesos electorales celebrados en los respectivos centros el pasado mes de mayo. Cinco inician su segundo mandato de cuatro años -Ángel Gómez, en Físicas; Esther del Campo, en Políticas y Sociología; Carmen Martínez, en Enfermería, Fisioterapia y Podología; Cristóbal Pareja, en Estudios Estadísticos, y Javier Arias, en Medicina- y siete acceden al cargo por vez primeraRaquel Monje, en Bellas Artes; Benito Muñoz, en Biológicas; Mayte Villalba, en Químicas, Isabel Durán, en Filología; Luis Hernández-Yáñez, en Informática, José Miguel Ezquerro, en Óptica y Optometría, y Luis Enrique López, en Psicología.

 

El acto -que estuvo presidido por el vicerrector de Ordenación Académica, Javier Montero, por la indisposición del rector Joaquín Goyache-, además de permitir escuchar a las cinco decanas y siete decanos que tomaron posesión, también dio voz a las tres mujeres y cuatro hombres que dejaban el cargo: Elena Blanch, Nieves Rojo e Isabel Sánchez-Pérez, quienes concluyeron sus mandatos en Bellas Artes, Psicología y Óptica, respectivamente, tras 8 años; Francisco Ortega y Eugenio Luján, quienes también ha agotado sus dos ciclos electorales al frente de Químicas y Filología, y los profesores Jesús Pérez Gil y Francisco José López, que dan el relevo en Biológicas e Informática, tras cuatro años en el cargo.

 

Tras leer las fórmulas de compromiso en presencia de la secretaria general, Araceli Manjón-Cabeza, y del vicerrector Javier Montero, comenzaron los veinte turnos de palabra. Los primeros en hablar fueron los decanos salientes. Todos ellos agradecieron a sus equipos, profesores, personal y estudiantes de sus centros el trabajo y la colaboración recibida, y a los equipos rectorales con los que han coincidido -hasta tres, los de Carrillo, Andradas y Goyache, para quienes han estado ocho años- su leal colaboración. También al resto de decanos, con los que han colaborado de manera permanente. Y, por supuesto, a sus familias, las grandes damnificadas de su servicio a la universidad. Por último, recordaron a los profesores, personal y estudiantes que nos han dejado durante estos últimos años, muchos de ellos por culpa de la pandemia. 

 

Por supuesto, cada uno de los decanos salientes dejaron sus propios mensajes, la mayoría de ellos llenos de humor. Francisco Ortega, decano saliente de la Facultad de Ciencias Químicas, confesó terminar sus ocho años al frente de la Facultad “con menos pelo y menos lengua”, en referencia a las muchas veces que ha debido mordérsela por el bien de su centro y la institución. Jesús Pérez Gil, ya ex decano de Biológicas, se comprometió a no hacer más vaticinios tras el que hizo hace cuatro años sobre el papel protagonista de la biología en nuestras vidas. Nieves Rojo tiró de psicología y se mostró feliz, entre otras muchas cosas, de·tener “muy buena salud y muy poca memoria”, en la que solo almacena “momentos estupendos”. Francisco Javier López detalló las “visiones” que le hicieron decidirse a no presentarse a la reelección al cargo de decano de Informática, entre ellas ver al rector “joven y esbelto” y a sentir placer al hablar con el vicerrector Montero en horarios “intempestivos”. Más serio, Eugenio Luján, pidió más recursos para poder seguir mejorando la Complutense, como él y su equipo han tratado de hacer desde la Facultad de Filología, y Elena Blanch se mostró orgullosa no solo de dejar una Facultad de Bellas Artes “más bonita que la que encontró”, sino de haber cumplido con el compromiso que hizo hace 8 años de actuar con “transparencia, honestidad, lealtad a todos, talante de respeto, tolerancia, amabilidad y optimismo”. Especialmente emotivas fueron las palabras que Isabel Sánchez Pérez dedicó a María José Fernández Charro, gerente de la Facultad de Óptica y Optometría, fallecida apenas un día antes de la celebración de este acto.

 

 

Javier Arias, quien continúa en el cargo en Medicina tras cuatro años “magníficos”, abrió el turno de los doce decanos y decanas que tomaron posesión. Como sus antecesores, todos ellos dieron las gracias a compañeros y familias, y en su caso también a sus juntas de Facultad. Aunque en sus breves discursos apenas sí entraron a hablar de sus propios centros, todos ellos, por supuesto, se mostraron ilusionados de tener la oportunidad de llevar adelante las mejoras que consideran que precisan sus centros, y anunciaron al “rector ausente y al vicerrector presente” que “con lealtad institucional” buscarán lo mejor para sus Facultades.

 

Entre los “repetidores”, el decano de Medicina, en sus palabras, animó al rector y a su equipo a “mantener firme el timón de este buque pesado” que es la Complutense, para no hacerla perder su esencia. Esther del Campo reivindicó, por su parte, la importancia y utilidad de la política, más aún en los momentos “cruciales y de tránsito” que vivimos. Ángel Gómez Nicola, el decano de Físicas, se mostró ilusionado por poner en marcha todos aquellos planes que la pandemia retrasó, y María del Carmen Martínez, agradeció a los vicerrectores Doadrio e Ignacio López por haberla apoyado hasta conseguir los espacios necesarios para impartir con calidad las titulaciones de Enfermería, Fisioterapia y Podología. Cristóbal Pareja aportó un dato que da que pensar: la cantidad de bytes que se utilizan para almacenar datos e información es 40 veces superior al del número de estrellas que forman universo observable. “Los datos son una mina de oro riquísima”, aseguró.

 

La ilusión, por supuesto, fue el denominador común de las intervenciones de los siete decanos debutantes. Mayte Villalba, la nueva decana de Ciencias Químicas y primera mujer en ocupar este cargo, reconoció sentir “vértigo, enorme responsabilidad y honor”, pero se mostró segura de que con su equipo contribuirá a que los estudiantes del centro sean buenos profesionales, comprometidos  con la sociedad y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Benito Muñoz Araujo llega al decanato de Biológicas sabiendo que su antecesor le ha dejado el listón muy alto, pero convencido de que entre todos aún podrán elevar más la presencia de la biología en la sociedad a través de la formación de los mejores profesionales.

 

Isabel Durán Giménez-Rico no duda en confesarse “enamorada” de su Facultad, la de Filología, en la que estudió y es profesora, y del servicio a la universidad. Su reto es “construir entre todos un proyecto de Facultad presencial, abierta al mundo y a la sociedad, que mire con confianza al futuro, orgullosa de su pasado, que anticipe las necesidades de la sociedad en un mundo cambiante, que haga de la calidad su seña distintiva y siga siendo referente a nivel nacional e internacional”. Raquel Monje Alfaro, la nueva decana de Bellas Artes, también declara su vocación de servicio y su defensa de la enseñanza pública. Su proyecto, al que equipara con un poliedro en desarrollo continuo, tratará de mejorar el centro apostando por una Facultad “plural, afectiva y ejemplo de calidad”.

 

Luis Enrique López Bascuas, llega al despacho principal del Decanato de Psicología, tras haber formado parte del equipo de sus dos anteriores inquilinos, Carlos Gallego y Nieves Rojo. Lo hace ilusionado y reivindicando el valor que tiene la psicología en cada vez más ámbitos de la sociedad y de nuestras vidas. Luis Hernández Yáñez, por su parte, pretende desarrollar su labor al frente de la Facultad de Informática con la misma pasión con la que siempre ha desarrollado sus cargos académicos. Para concluir, el nuevo decano de Óptica y Optometría, José Miguel Ezquerro, promete defender los intereses de su Facultad, para la que augura un futuro ilusionante que espera encabezar con dignidad, pero siempre “arrimando el hombro” por el bien de la UCM. También él tuvo palabras de recuerdo para la gerente del centro, María José Fernández Charro.

 

 

La vigésima intervención del acto fue la del vicerrector de Ordenación Académica, Javier Montero, quien aprovechó sus palabras para reivindicar no solo el trabajo que hacen los decanos, sino por extensión el de todos los docentes que colaboran en la gestión de los centros y departamentos, en el nivel que sea. Concluyó, confiando en que los nuevos decanos tengan un mandato con pocos sobresaltos, y dándoles un consejo: “pedirles que mantengan la ilusión y la satisfacción por el trabajo que están haciendo, y que no dejen de disfrutar de la responsabilidad que tienen, que intenten ayudar a los demás y que intenten hacer equipo con todos”.