ÁGORA

El rector Joaquín Goyache durante la plantación del madroño en homenaje a Jane Goodall

La UCM planta un madroño en memoria de Jane Goodall, para que el homenaje transcienda lo inmediato

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Francisco Rivas - 24 abr 2026 08:31 CET

Desde este 23 de abril el Jardín Botánico de la Universidad Complutense cuenta con un madroño en homenaje a la etóloga Jane Goodall. Rebeca Atencia, directora del Centro de Rehabilitación de Chimpancés de Tchimpounga y amiga personal de la homenajeada, ha recordado que Goodall deseaba que se plantase un árbol en todos aquellos lugares donde hubiera dejado huella. Y uno de ellos fue, sin duda, la Universidad Complutense, donde fue nombrada doctora honoris causa en 2018 por la Facultad de Veterinaria. El rector Joaquín Goyache ha mostrado su satisfacción por la plantación de un árbol tan relacionado con Madrid, pero al mismo tiempo con la idea de “semillas que germinan”, tan querida por Goodall.

 

La decana de la Facultad de Veterinaria, Consuelo Serres, ha recordado que Jane Goodall no sólo fue una etóloga excelente que cambió muchos paradigmas científicos, sino que además comprendió que tanto la tierra como los animales, incluyendo a los humanos, estamos conectados “y esa conexión es una forma de vivir”.

 

De hecho, como ha señalado Federico Bogdanowicz, director general en el Instituto Jane Goodall España / Senegal, en un momento dado Jane Goodall entendió que solamente la ciencia no era suficiente, así que dejó sus estudios para convertirse en activista. Si hasta aquel momento se había centrado en el estudio de los chimpancés en libertad, comprendió que esos animales sólo eran unos entre muchos y decidió viajar defendiéndolos a todos, oponiéndose de manera pública y notoria a cualquier forma de maltrato animal, incluyendo la experimentación, la ganadería intensiva o la tauromaquia.

 

A partir de esa comprensión profunda del sistema Tierra en el que estamos todos interconectados creó su programa Raíces y Brotes para involucrar a los más jóvenes, porque de acuerdo con la decana de Veterinaria, “si se les hace ver que son parte de la solución son capaces de cambiar el mundo”. Informa Bogdanowicz, y también lo hace la propia Jane Goodall en un vídeo que se ha proyectado en el Jardín Botánico, que el programa está implantado por todo el mundo, incluida España desde el año 2007. En nuestro país hay más de doscientos grupos participantes que incluyen a unas 19.000 personas tratando de marcar la diferencia con proyectos en tres categorías: animales, medio ambiente y personas.

 

Para el representante del Instituto Jane Goodall, la propia Jane (como le gustaba ser llamada) era “un árbol majestuoso, que al caer dejó un vacío enorme, pero su legado está más vivo que nunca”. Un legado que en la Complutense tendrá forma de “un madroño, un árbol resiliente, que crece lento pero firme y que ofrece frutos que simbolizan a las generaciones futuras”, de acuerdo con Consuelo Serres. La decana considera que además plantar un árbol servirá para que “el homenaje trascienda lo inmediato”.

 

El árbol se ha plantado acompañado de una placa, de momento una provisional, en la que se puede leer “La esperanza es contagiosa. Tus acciones inspiran a otros”, tal y como pensaba Jane Goodall, quien siempre fue una profunda optimista que creía en la capacidad de los seres humanos para arreglar todo lo que ya hemos destruido en el planeta.

 

Al homenaje se sumó también el coro de la Facultad de Veterinaria, que, de acuerdo con su director, intepretó una antigua bendición irlandesa.