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Inauguración del curso con José Antonio Sanahuja, Dámaso López y Marisa Ramos

América Latina necesita, primero, vacunas, y después, un plan de reformas profundo con financiación internacional

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Alfredo Matilla - 12 jul 2021 15:43 CET

América Latina y el Caribe han sido y son el gran epicentro de la pandemia de la Covid-19: con apenas el 8 por ciento de la población mundial, representan en la actualidad más del 25 por ciento de los contagios y más del 33 por ciento de los fallecimientos. De las alrededor de cuatro millones de víctimas que se ha cobrado el virus, más de 1,3 millones son de los países de América Central y del Sur. José Antonio Sanahuja, director de la Fundación Carolina, considera que la pandemia va a marcar un antes y un después en la zona, convirtiéndose en una “crisis de desarrollo de alcance sistémico”, que en entre otras muchas cosas va a obligar a “reformar y reforzar” la cooperación internacional y a poner en marcha un plan de reformas profundas con financiación internacional.

 

El curso “Covid-19 y Agenda 2030 en Iberoamérica: desarrollo y cooperación más allá de la pandemia” va -como apunto su secretaria, la profesora Marisa Ramos, en el acto de inauguración, que estuvo presidido por el vicerrector de Relaciones Internacionales y Cooperación de la UCM, Dámaso López- a realizar una reflexión conjunta de cómo la Covid ha impactado socialmente América Latina, cómo va a incidir en el ámbito del desarrollo y la cooperación y qué nuevas estrategias hay que poner en marcha. La situación es crítica, pero como apunta el director del curso, José Antonio Sanahuja, también puede convertirse en una oportunidad para a través de la cooperación, pero sobre todo de la financiación internacional, llevar a cabo una serie de reformas profundas en una zona que ya estaba en una situación muy preocupante antes de la pandemia.

 

Oportunidad para reformar

De acuerdo con el director de la Fundación Carolina -y profesor complutense, como él mismo recalcó- estas reformas deben basarse en la digitalización, el aumento de la productividad y en “lo verde”. “Deben servir de transición hacia la cohesión social, una economía con más productividad y un cambio de modelo energético y de consumo sostenible”, consideró Sanahuja, quien explicó que esta oportunidad puede verse favorecida por la decisión del Fondo Monetario Internacional de repartir derechos especiales de giro a los países. Los países de América Latina además de poder recibir los derechos que le corresponden a cada uno según su participación en el FMI, “que ya sería un alivio importante”, podrían beneficiarse de programas de ayuda financiados con los derechos especiales de giro que no van a utilizar los países ricos. “Los que ejercemos la cooperación debemos estudiar y promover esta vía”, señaló el profesor Sanahuja.

 

Vacunación lenta y desigual

No obstante, lo más urgente en estos momentos en América Latina y el Caribe es acelerar el proceso de vacunación, que es muy lento y desigual. Tan solo en unos pocos países el ritmo es aceptable: Chile, donde el 50 por ciento de la población ya ha recibido la pauta completa, Uruguay, que está cerca del 40 por ciento y República Dominicana, donde está al 22 por ciento. En el resto de países el porcentaje se sitúa por debajo del 15 por ciento, con gigantes como México, que apenas está en el 13 por ciento, o Brasil, donde acaba de alcanzarse el 12 por ciento. Más grave es aún la situación en países como Venezuela, Guatema, Panamá o Haití, donde no se llega ni al 1 por ciento, e incluso el personal sanitario continúa aún sin vacunar. De acuerdo con Sanahuja, dada la acaparación del mercado que han hecho los países ricos, las mejores opciones para incrementar el ritmo de vacunación en la zona sean o bien la liberación temporal de las patentes o el sistema de licencias obligatorias. Opciones que se están ahora debatiendo y sobre las que urge tomar una pronta decisión.