CURSOS DE VERANO

Pedro Alonso, ex director del Programa contra la Malaria de la OMS, durante la conferencia de clausura

El epidemiólogo Pedro Alonso denuncia en la clausura de los Cursos de Verano que la equidad es el principal desafío para la salud global

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Aída Cordero - 24 jul 2026 13:14 CET

Equidad. También entender, analizar y actuar ante retos como la evolución demográfica, el cambio climático, las pandemias o la disminución de la financiación. Pero, ante todo, equidad. Estos son los “Desafíos de la salud global en un mundo cambiante” que destacó Pedro Alonso, catedrático de Salud Global de la Universidad de Barcelona y ex director del Programa Mundial de Malaria de la Organización Mundial de la Salud de 2014 a 2022. Suya fue la conferencia de clausura de la 39ª edición de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense.

 

Y si se habla de equidad, o más bien de falta de ella, se está hablando de África. Pedro Alonso inició su análisis subrayando los grandes logros que la salud global ha alcanzado en los últimos 200 años. Dos datos sobresalen: el espectacular aumento de la esperanza de vida y la disminución de la mortalidad infantil y las muertes asociadas al parto. Si en 1800 la esperanza de vida no llegaba a los 40 años, en la actualidad supera los 81. Si la mortalidad infantil era entonces del 50 por ciento, hoy es del 0,3 por ciento. Si 600.000 mujeres morían dando a luz, ahora lo hacen menos de 300.000. Este último dato tiene trampa. Si el porcentaje de muertes relacionadas con el parto que se produce en los países occidentales se extrapolase a todo el planeta, en lugar de 300.000 muertes ni se llegarían a las 11.000. “Sabemos lo que hay que hacer. El problema es la falta de equidad”, sentenció Pedro Alonso, poco después de recordar que la esperanza de vida varía en el planeta incluso hasta 25 años dependiendo de la zona de él en la que vivas, sobre todo de su renta per capita.

 

La medicina, la salud pública, la investigación, el saneamiento ambiental, el agua potable y el crecimiento económico son las claves de esta “historia de éxito”, que, sin embargo, no ha llegado a todos los seres humanos, “y no nos lo podemos permitir”, insistió el doctor Alonso, antes de adentrarse a describir los desafíos a los que se va a tener que enfrentar la salud global en los próximos años.

 

El primero de esos desafíos es el reto demográfico. Si hoy somos 8.800 los millones de personas que habitamos el planeta, al actual ritmo de incremento de 1.000 millones cada 12 años, en 2100 superaremos los 11.000 millones de habitantes. Si el aumento es sustancial, más aún será su reparto. África será la zona más poblada del planeta, por delante de Asia. China o India ya no serán los países más habitados, serán los del África subsahariana y central. La explicación es la tasa de natalidad. Mientras que en occidente no llega ni a dos por mujer, y el resto de continentes han bajado de manera drástica en los últimos años hasta situase todos ellos muy cercanos también a los 2 nacimientos por mujer, en África en la actualidad se sitúa en 5,5 niños/mujer. La tendencia es a la baja, pero a un ritmo lento.

 

Otro reto es el ingente incremento de población en las ciudades. Hoy ya el 50 por ciento de la población ya vive en ciudades y apenas el 20 por ciento en zonas rurales. La tendencia, y de nuevo en África de manera destacada, es al alza. Kinsasa, la capital de República Democrática del Congo, se prevé que en 2075 alcance los 52 millones de habitantes. “Quien haya estado en Kinsasa, imaginen las condiciones de vida allí con 52 millones”, alertó Alonso.

 

Sobre el cambio climático poco que añadir que no se haya dicho hasta ahora. Eso sí, una advertencia por parte del epidemiólogo español: “En salud global no se puede atribuir cualquier fenómeno desconocido al cambio climático sin datos. El dengue en España no lo trae el cambio climático, sino los movimientos de la población. El cambio climático va a influir en la salud global, pero no sabemos ni cómo ni en qué forma. Hacen falta investigaciones y datos”, sentenció.

 

Las pandemias “han estado con nosotros y van a estar con nosotros, nos guste o no”, advierte Alonso, quien más allá del Covid –“que sigue con nosotros” o las que pueda surgir –“hay decenas de alertas cada año”- pone el foco en las que llevan muchos años presentes y no se terminan de eliminar de manera efectiva por falta, de nuevo, de equidad. Se refiere a la tuberculosis, que causa 1,3 millones de muertes anuales, o la malaria, que pese a los esfuerzos de la OMS, con él a la cabeza durante los últimos ya casi 15 años, sigue provocando más de 600.000 fallecimientos anuales. Alonso explica que vacunas como la de la malaria, en cuyo diseño él mismo participó, y que se dispensa en la actualidad en 25 países, han salvado y siguen salvando millones de vidas.

 

Pero hace falta más. Alonso advierte de que la agenda mundial no está centrada en la salud global, y que análisis como el que ha ofrecido en esta conferencia de clausura de los Cursos de Verano, no son tenidos en cuenta lo suficiente por quienes deciden. Pone como ejemplo, que el aumento exponencial de la población de África apenas es tenido en cuenta en los análisis sociales, económicos o de salud.

 

Tampoco la perspectiva de la financiación en programas de salud y en cooperación al desarrollo es halagüeña. Denuncia además que en los medios de comunicación solo se destaque que el actual gobierno estadounidense ha reducido su aportación a la OMS y no que los países escandinavos, Gran Bretaña o Alemania –“España hay que decir que no ha caído en esta deriva”- hayan hecho lo propio en los fondos que destinan a la cooperación. “Está claro -concluyó- que hay un cambio en las prioridades y que no son casos aislados ni cortos en el tiempo. Nos falta ver cuáles serán sus consecuencias”.