CURSOS DE VERANO

En el acto se proyectó un vídeo resumen de esta edición

Los Cursos de Verano cierran su trigésimo novena edición

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Aída Cordero - 24 jul 2026 11:22 CET

Los trigésimo novenos Cursos de Verano de la Universidad Complutense ya son historia. Han sido cuatro semanas salpicadas de actividades culturales y 79 propuestas intelectuales de todas las áreas del saber, que han sido paladeadas, debatidas y compartidas con 3.400 asistentes que han llenado no solo las aulas de San Lorenzo de El Escorial, sino las abiertas en esta edición en distintos puntos de Madrid; en su comunidad, en Robledo de Chavela, e incluso, fuera de ella, en Astorga, Zaragoza, La Laguna y, por primera vez fuera de España, en el Real Colegio Complutense en Harvard. “La universidad solo existe porque hay personas convencidas de que merece la pena dedicar tiempo a comprender”, destacó la directora de los Cursos y vicerrectora de Comunicación de la UCM, Natalia Abuín, en el acto de clausura celebrado la tarde del 23 de julio en el Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial.

 

Los Cursos de Verano 2026 han contado, como destacó su directora, con ponentes extraordinarios y tratado temas de enorme interés. Entre los primeros destacó a la abogada ucraniana, Oleksandra Matviichuk, premio Nobel de la Paz 2022, quien abrió los cursos recordando que hay que ser optimistas porque el futuro no está previamente escrito, y que es en momentos como los actuales de “posconocimiento”, en los que el saber parece perder su valor, cuando precisamente más se necesita.

 

Enumeró la directora algunos de los temas tratados y los mensajes lanzados. La ciencia derriba sus límites y, como afirmó el máximo responsable de la NASA en España, en el curso desarrollado en Robledo de Chavela, ya estamos en condiciones de enviar al ser humano a Marte, aunque falta aún saber cómo traerlo de vuelta. Por cierto, los Cursos, como recordó Abuín, también ha logrado reunir en una misma sesión a los cuatro astronautas españoles, que compartieron las inigualables sensaciones que causa ver la Tierra desde fuera de ella. Pero la universidad también tiene que ser crítica y como hizo Mariano Barbacid, es necesario reflexionar sobre las condiciones en las que se investiga en nuestro país.

 

 

Esa mirada crítica se ha extendido durante las últimas cuatro semanas en muchas más áreas: la salud mental, en la que la mejor intervención es aquella que nunca llega a ser necesaria; el cambio climático, cuya inacción se llegó a calificar como acto criminal; la violencia contra las mujeres, la trata de seres humanos, la dignidad de las víctimas del terrorismo, la necesidad de una política migratoria reivindicada desde los derechos humanos, o, por qué no, los derechos de los animales. No faltó tampoco la mirada a la creatividad, a través de figuras como Antonio López y Okuda San Miguel, o esta última semana los escritores Lorenzo Silva y Noemí Trujillo, quienes han impartido un taller literario que no olvidarán sus veinte participantes.

 

Pero como destacó Natalia Abuín, sin duda, la mayor fortaleza de los Cursos es que son “una obra colectiva”. Una cita que es posible gracias a su patrocinador global, CaixaBank, y a las más de 100 empresas e instituciones que confían en la propuesta estival Complutense, la más prestigiosa de cuantas ofrecen las universidades españolas. Una obra que es posible gracias al equipo de coordinación y administrativo, y también a los directores y directoras de los cursos. “Cada edición -subrayó la directora- lleva vuestra firma intelectual, al elegir los temas y construir conversaciones que merezcan la pena. Gracias por recordarnos que la universidad no consiste solo en transmitir conocimiento, sino en saber elegir las preguntas que merece la pena formular”. También, por supuesto, de esa obra colectiva forman parte los cientos de ponentes participantes, y sobre todo las 3.400 personas que han confiado en los Cursos para aprender y comprender. “A veces se dice que la universidad debe transferir conocimiento a la sociedad. Siempre me ha parecido una verdad incompleta, porque el conocimiento no se transfiere, se comparte”, concluyó Abuín.

 

El acto de clausura estuvo presidido por el vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado, Julio Banacloche, quien representó al rector Joaquín Goyache, quien se encuentra de viaje oficial fuera de España. El vicerrector destacó el diálogo entre las distintas ciencias y saberes que propician los Cursos de Verano, lo que es indispensable en el actual mundo que habitamos. Subrayó que este diálogo se realice con rigor, y haga posible que el conocimiento se imponga a la opinión inmediata, el pensamiento a la prisa, la escucha a la interrupción y los argumentos a las conclusiones prefijadas.

 

Los dos vicerrectores concluyeron sus intervenciones citando a los presentes y a la sociedad en su conjunto para dentro de un año cuando los Cursos de Verano de la Universidad Complutense celebren su cuadragésima edición, “40 años de ser -concluyó Natalia Abuín- el lugar donde la sociedad se detiene a pensarse a sí misma. Nos vemos en 2027”.