CV / SOCIALES

Javier Gállego, Clara Jiménez y Javier Castro-Villacañas

Cuidado con el mentiroso, que ya no tiene las patas cortas

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Alfredo Matilla - 22 jul 2021 18:24 CET

En el actual mundo de la (des)información hasta las frases hechas, como dice el periodista Javier Castro-Villacañas, han perdido su vigencia: ni las mentiras tienen las patas muy cortas, ni antes se coge a un mentiroso que a un cojo. Vivimos la revolución digital, la más importante a la que se ha enfrentado la humanidad, a juicio del sociólogo y periodista Javier Gállego, y en ella nada es lo que era, al menos, cuando hablamos de noticias e información. Ahora cualquiera es emisor y todos somos receptores. Los canales han cambiado, una (des)información está en cualquier rincón del mundo en un segundo por las redes sociales y las fuentes en muchos casos ni las conocemos. Y en esto, los medios tradicionales, como señala Clara Jiménez, del verificador Maldita.es, han perdido buena parte de su credibilidad, además de la de sus plantillas. ¿Qué hacemos? Gállego y Cruz invitan a desaprender nuestra manera de consumir información, a acercarnos a las noticias con precaución, a ser conscientes de que a la mínima, como reza el eslogan de Maldita.es, “te la cuelan”.

 

En la mesa redonda del curso “Medios de comunicación ante el reto de la desinformación” Clara Jiménez y Javier Gállego –Javier Castro ejerce de moderador- dan la voz de alarma. La cofundadora de Maldita.es -una de las cuatro verificadoras de datos que han surgido en España en los últimos años-, advierte que estamos en el momento clave para luchar contra la desinformación. O ponemos medidas ya o pronto será tarde. Y será tarde para todos, porque como apunta Gállego –habitual en tertulias televisivas y radiofónicas- los grandes perjudicados de la desinformación somos las propias personas, cuyo pensamiento “cada vez es menos desarrollado, reflexivo y pausado”. Hemos pasado de buscar información, analizarla y comprenderla a, de manera casi compulsiva, recibir o buscar “impactos informativos”, que no se caracterizan por su profundidad, sino, al contrario, “por no contener ni frases yuxtapuestas”. Las prisas en la información, según defiende Gállego, son malas consejeras y la lucha por el click, nos está llevando al desastre. Se han perdido “las anclas”, dice Clara Jiménez, en descripción de esas noticias que llegan a nuestros móviles enlazadas en el mejor de los casos (si no, directamente como captura de pantalla) y no permiten ni saber en qué tipo de medio están publicadas.

 

El análisis de la situación que hacen Javier Gállego y Clara Jiménez es similar. Solo hay un matiz. Si para Gallego ha llegado un momento en el “aceptamos las noticias falsas sin protestar, para Jiménez, al contrario, es ahora cuando los ciudadanos están más preocupados por la falta de credibilidad de las noticias que reciben. Es más, según el Reuters Institute Digital News Report, cuyos datos consulta la periodista de Maldita.es –antes en La Sexta-, los españoles son los sextos más preocupados del planeta por esta situación; las mujeres más que los hombres y los mayores de 65 años más que los jóvenes. Nos preocupa, continúa informando Jiménez, la desinformación sobre las noticias de salud y Covid, sobre política, inmigración, los famosos y el cambio climático. Para más inri, consideramos que la fuente de los bulos está, ante todo, en nuestro propio gobierno y en el resto de políticos y partidos políticos. “Curioso, somos un país que cree que su propio gobierno le miente”, comparte Clara Jiménez.

 

La solución a esta crisis de credibilidad informativa sí es compartida por ambos participantes en este curso dedicado a aportar luz contra esta lacra que invade nuestras sociedades. Gállego llama a la sociedad a dejar de lado esa compulsiva exposición a los “impactos informativos”, a ser cautos y a la vez críticos, a preguntarse quién dice qué y con qué objetivos, a saber quién está detrás de esa supuesta información. También a volver a confiar en el periodismo, en los medios tradicionales, que ahora parece que tratan de abandonar la dictadura del click a través de suscripciones y de modelos publicitarios alternativos. Clara Jiménez ofrece los servicios que su fundación sin ánimo de lucro, que confundó hace ya casi un lustro con Julio Montes, o de cualquiera de los cerca de 90 verificadores que están dados de alta en la International Fact-cheking Network by Poynter. Ellos hacen ese trabajo que pide Gállego que hagan los lectores de manera profesional y estandarizada, con un sistema en el que, según sostiene, hasta el verificador es verificado. “Y aún así, si nos equivocamos, en el titular ponemos que es una corrección”.