CV / SOCIALES

Nicolás Hernández, Rosa María de la Fuente, José Luján, Joaquín Goyache, Irene Delgado y Elena Ruiz Cebrián

Los estudiantes demandan a la universidad una escucha activa

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Francisco Rivas - 19 jul 2022 13:44 CET

A veces parece que las exigencias de los estudiantes no se corresponden con las decisiones que toman los responsables de la universidad, mientras que otras, da la impresión que se habla con un muro, que directamente nadie escucha. Aunque, por supuesto, no siempre ocurre lo mismo, y hay algunas universidades, como las de Murcia y la Complutense de Madrid, en las que ya se está produciendo la escucha activa. Y es que, en definitiva, y más allá de normas globales, todo depende de quien esté al cargo de la interlocución. Esa ha sido una de las muchas ideas expuestas en la mesa redonda que ha reunido a rectores y representantes de estudiantes, celebrada en el curso “Jóvenes y universidad. ¿Tenemos que hablar?”.

 

“Hay que escuchar a los estudiantes activamente y a partir de esa escucha las universidades deben construir el modelo de sociedad y democracia que queremos tener”. “La escucha activa es fundamental para que las demandas se puedan transformar en el modelo de universidad que tengo en la cabeza, y también los estudiantes deben escuchar a otros, para que todo eso se traduzca en una política pública”. Estas dos sentencias se corresponden, de manera respectiva, con los discursos de Nicolás Hernández, presidente de la CREUP (Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas), y de Irene Delgado, catedrática de Ciencia Política y ex directora general de Universidades de la Comunidad de Madrid.

 

La idea, como ha quedado de manifiesto en la mesa redonda, es evidente: hay que escuchar y hay que hacerlo de manera efectiva. Ahora bien, ¿cómo hacerlo para que las partes se sientan satisfechos con el resultado? Rosa María de la Fuente, vicerrectora de Estudiantes, reconoce que “hay muchas demandas que no se pueden atender, por falta de competencias o de recursos, y a veces eso provoca una clara desconexión entre lo que quieren los estudiantes y lo que ofrece la universidad”. Tiene claro, de todos modos, la vicerrectora, que los estudiantes tienen derecho a la conciliación entre su vida estudiantil y su vida social y laboral, y que en algunas universidades como la Complutense, sí que se escucha a los estudiantes, porque “todos vamos en el mismo barco, aunque a veces no se vea esa tarea y parezca que no se está escuchando”.

 

Para Elena Ruiz Cebrián, presidenta del Consejo de la Juventud de España, y para Nicolás Hernández, es muy importante la representación de los estudiantes en los diferentes órganos de gobierno de la universidad, porque sólo así podrán tener “un poder real”. José Luján, rector de la Universidad de Murcia, coincide con esa idea, ya que “la universidad es por y para los estudiantes”, pero señala que donde se hace realmente universidad no es en el Consejo de Gobierno ni en el Claustro, sino que es en los ámbitos más cercanos al estudiante, en la Facultad y en los departamentos de cada uno.

 

Joaquín Goyache, rector de la Universidad Complutense, añade otro impedimento y es que para él en la UCM “no hay 75.000 estudiantes, sino que hay 75.000 personas diferentes, cada uno con problemas propios y solventarlos es muy complejo por la sensibilidad tan distinta, que no tiene nada que ver de unos a otros”.

 

Para Goyache y para Delgado es muy importante quien está al otro lado, quien es el interlocutor con los estudiantes, porque muchas veces la escucha depende de la voluntad de los miembros equipos rectorales. De eso y, como advierte De la Fuente, de aspectos externos como las tecnologías. Informa de que esta misma semana, en dos horas, se han matriculado 3.000 personas en la Complutense, y que tiene que haber un sistema informático capaz de aguantar ese flujo de información sin colgarse, algo que en este caso no ocurrió. Que todo fluya de manera eficiente en la parte burocrática también afecta a la percepción del estudiantado.

 

Participación estudiantil

Fenómenos como la pandemia y la propia evolución del mundo han hecho que la participación de los estudiantes en el asociacionismo se reduzca de manera bastante drástica en algunas universidades. Frente a eso se pueden ofrecer espacios alternativos de participación, algo que para Nicolás Hernández no es demasiado efectivo si no se resuelven antes los problemas que ya existen. Para el representante estudiantil, la vida en la universidad no se tiene que entender como una lucha de bloques, sino como un proceso colaborativo, tanto en los procesos de evaluación como en los de aprendizaje activo.

 

Ruiz Cebrián reconoce que quizás el asociacionismo ya no es el modelo que impera en el mundo actual, pero desconfía en que se sustituya por otro tipo de participación, como una encuesta o un click en Internet. Para la presidenta del Consejo de la Juventud no debería romperse con el modelo de representación tradicional, sino que habría que añadirle esas nuevas formas de participación que permitan crear espacios de diálogo.

 

La vicerrectora de Estudiantes de la UCM informa de que se planteó la posibilidad de crear una plataforma on line de participación, pero no se ha hecho porque “las asociaciones son muy débiles actualmente y ese canal informático podía debilitarlas más todavía”. Su apuesta pasa por fortalecer antes las asociaciones, porque “sin ese peldaño no se puede subir”.

 

Considera el rector de la Universidad de Murcia que “la universidad es una gran cooperativa, no hay bandos, sino maneras diferentes de organizarse dentro de ese organismo complejo”. Insiste Luján en que “tomar la rienda de la universidad se hace desde cada centro” y desconfía de las tecnologías que apartan a los estudiantes de la auténtica vida universitaria, la que se hace de manera presencial en el campus.

 

Goyache apunta otro problema que ya notó cuando él fue delegado de estudiantes en sus dos últimos años de carrera, y es que siempre va a haber compañeros que consideran que los delegados o representantes elegidos en la Facultad no les representan, y eso quizás es “un reflejo de una falta de escucha activa en todos los niveles”.

 

A raíz de los comentarios de los dos rectores, tanto Ruiz Cebrián como Hernández muestran su preocupación por el hecho de que se quiera dejar a los estudiantes fuera de algunos órganos de representación o que se minimice el peso de la representación estudiantil. El presidente de la CREUP apunta además que sería necesaria la revitalización del sistema de becas, así como la reducción de las tasas y del tiempo de evaluación continuada que no deja espacio para poder participar en la universidad ni en ningún otro sitio, ya que exige muchísimas horas de estudio.

 

Al final, la preocupación fundamental de los estudiantes es que su titulación les sirva de algo y “eso se consigue con una formación de calidad, que pasa por evaluar también a los profesores y porque se formen en metodología docente”.