LIBROS

El historiador del arte y catedrático de la Universidad de Harvard, Felipe Pereda

Ediciones Complutense inaugura su Colección Arte(s) con el nuevo libro de Felipe Pereda

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Belén Sandía - 8 may 2024 13:37 CET

Ediciones Complutense ha presentado este 7 de mayo, en un acto celebrado en la Facultad de Geografía e Historia, su nueva Colección “Arte(s)”, que contó con la presencia del prestigioso historiador del arte y catedrático de la Universidad de Harvard, Felipe Pereda, quien impartió una conferencia sobre su nueva obra, El escultor errante. Fortunas y adversidades de Pietro Torrigiano, que sirve para abrir por todo lo alto esta nueva área temática en la editorial de la UCM que se une a las presentadas recientemente de Estudios Literarios, Historia, Divulgación y Transferencia, Hemisferios de Igualdad, Docencia o próximamente, como anunció su directora, Alicia Castillo, de Artes Escénicas.

 

La directora de la nueva Colección Arte(s) es la profesora de la Facultad de Geografía e Historia Olga Pérez Monzón. El objetivo que se ha marcado el comité editorial creado para esta colección -que reúne profesionales e investigadores de instituciones nacionales e internacionales; en concreto de Valencia, Zaragoza, Bruselas, Buenos Aires, Nueva York, Los Ángeles, Hamburgo y Madrid- es posicionarse “entre las editoriales universitarias más prestigiosas a nivel internacional” que publiquen trabajos en el amplio campo de las artes. Según anunció la colección publicará monografías u obras corales, tanto de autores consagrados a noveles doctores, que muestren el “presente y futuro de nuestra disciplina sin olvidar a los que nos han precedido”. Se apostará por el enfoque interdisciplinar y renovador, por la novedad metodológica y el pensamiento crítico, y estará abierta a trabajos de historias del arte, estudios visuales y culturales, estudios de género relativos a la visualidad, trabajos musicales, cinematográficos y nuevos medios, estudios de bibliotecas, de arquitectura, trabajos museísticos, antropología cultural, trabajos multisensoriales

 

La Colección Artes cuenta, como pusieron de manifiesto en la presentación el decano de Geografía e Historia, Miguel Luque Talaván, y el director del Departamento de Historia del Arte, Matteo Mancini, con el apoyo decidido tanto de la Facultad como de este Departamento, incluidos sus grupos de investigación, que, de hecho, utilizando parte de sus presupuestos han posibilitado la publicación de esta primer obra, escrita por quien hace más de tres décadas obtuvo su título de licenciado en Historia del Arte en sus aulas, antes de convertirse en uno de los más destacados investigadores de arte y cultura visual de entre los siglos XV y XVIII, con títulos, como destacó la también profesora del Departamento e integrante del Comité Editorial de la colección, Beatriz Blasco, como Imágenes de la discordia. Política y poética de la imagen sagrada en la España del 400 o el más reciente Crimen e ilusión. El arte de la verdad en la España del siglo de Oro.

 

La elección de una obra de Felipe Pereda para abrir la colección, como subrayó Olga Pérez Monzón, no es baladí, sino un “signo de identidad buscado”. De hecho, como recalcó Matteo Mancini, un ejemplo más de que la manida acusación de endogamia universitaria no tiene ni en su Departamento ni en esta colección, al menos, ninguna razón de ser. Felipe Pereda es en la actualidad titular de la prestigiosa Cátedra Fernando Zóbel de Arte español en la Universidad de Harvard, tras antes haber impartido clases en la Universidad Autónoma de Madrid y en la John Hopkins University, en Baltimore, Estados Unidos.

 

Felipe Pereda inició su presentación de su nuevo libro mostrando su “orgullo enorme” por volver al lugar en el que llegó allá por mediados de los años 80 -se licenció en 1991- “porque quería ser historiador del arte”. En aquellos tiempos, según cuenta, ya había oído hablar de Torrigiano, el protagonista de su obra, que lejos de ser una investigación historiográfica al uso está escrita “si no como una novela, sí como una historia”. La adopción de este género literario obedece, según manifiesta el propio Pereda, a su interés por “recuperar la dimensión narrativa de la historia del arte, cuidar el lenguaje y cuidar la intriga”. Como apunta, la elección de Pietro Torrigiano le ha facilitado la tarea, ya que se trata de un personaje que vivió una vida y que forjó una leyenda de tintes muy literarios. El título elegido, “Fortuna y adversidades”, ya muestra ese tinte picaresco del personaje.

 

Y es que la vida de Pietro Torrigiano -sin duda uno de los escultores más sobresalientes del Renacimiento, no solo en España, donde esculpió su celebre San Gerónimo, sino también de Italia, como el propio Francisco de Goya se atrevió a afirmar tras contemplar esa escultura- da para muchos libros, aunque hasta ahora, lo cierto, es que nunca se había publicado una monografía sobre él. Pereda narra en su libro -escrito originalmente en inglés y traducido por él mismo al español para esta edición- las vicisitudes de un personaje que al más puro estilo del Lazarillo fue construyendo “una historia fascinante, pero que no está claro en ningún momento que supiera a donde se dirigía”.

 

El libro, como resumió su propio autor, cuenta la historia de Torrigiano “del final al principio, sorprendiendo con las decisiones que iba tomando, sin saber nunca donde iba a llegar, y colocadas sobre el escenario de cuatro ciudades fundamentales: Florencia, Roma, Londres y Sevilla”. Sin ánimo de hacer “spoiler” –“Mi intención es que el libro se lea como una novela”- Pereda incluye entre los muchos pasajes sorprendentes de la vida del escultor, dos que parecen más leyendas que historias reales, pero que el tiempo ha confirmado su veracidad. La primera le sitúa en una reyerta con Miguel Ángel en el taller de Bertoldo, durante la que, en palabras que se le atribuyen, “sintió el cartílago de su nariz [la de Miguel Ángel] que se doblaba bajo mi puño”. El propio Miguel Ángel -que siempre fue retratado con la nariz aplastada- contó al gran historiador del arte, Giorgio Vasari, que de aquella pelea, le recogieron “casi sin vida”.

 

Aquella pelea cambió la vida de Torrigiani, quien tuvo que irse de su Florencia natal y recorrer media Europa enrolado como mercenario en las muchas guerras en las que Italia estaba inmersa en aquellos años. Acabó estableciéndose una década en Londres -donde dejó las impresionantes Tumbas de Enrique VII y de Isabel de York, en Westminster- y tras volver brevemente a Florencia, pasar sus últimos años en Sevilla. Su muerte, y ahí su segunda leyenda, es situada en una prisión de la Inquisición, a la que llega acusado de romper con sus propias manos una escultura de la Virgen María, que él mismo había realizado y que el duque que se la había encargado no quería pagar el montante previamente pactado. La historia era “tan perfecta” que, como cuenta Felipe Pereda, durante mucho tiempo se suponía falsa. Sin embargo, el propio Pereda revisando los archivos de la Inquisición encontró una anotación sobre la condena de un tal “Pedro Florentín”, que encaja a la perfección con la fecha de su muerte. “Al final va a ser cierto que se lo llevaron por delante”, concluyó.