REPORTAJE
El Hipódromo de La Zarzuela y sus purasangres, un año más en los Cursos de Verano de la UCM
Texto: Alberto Martín, Fotografía: Aída Cordero - 16 jul 2026 19:47 CET
Un año más, y ya van tres, los Cursos de Verano de la Complutense se han unido al Hipódromo de La Zarzuela y a la Facultad de Veterinaria para ofrecer un programa formativo e inmersivo sobre el caballo de carreras, el “Purasangre inglés: un atleta de élite”. Los veinte asistentes -la mayor parte estudiantes de Veterinaria, aunque también procedentes de otras titulaciones e incluso de otros puntos de España- han podido comprobar como nada es improvisado en la cría, cuidado y entrenamiento de esta raza que se remonta a más de tres siglos de antigüedad. Y lo han hecho en el entorno más indicado, el Hipódromo de La Zarzuela de Madrid, el que más carreras alberga de Europa, y en el que viven de manera permanente, “estabulados”, en la jerga, 530 purasangres ingleses.
Los profesores de la Facultad de Veterinaria Paloma Forés y Óscar Cortés, con la participación de la también profesora Luna Gutiérrez, han sido de nuevo los responsables de la parte más académica del programa -origen y evolución de la raza y su anatomía y biomecánica-, a la que han añadido otros dos aspectos de gran interés veterinario, como el cuidado de su boca -charla impartida Carla Manso, una de las mayores especialistas europeas en odontología equina- y la importancia del herraje -con la ponencia del herrador José Agustín Menso-.
De la parte más práctica, la más relacionada con el mundo de las carreras y el propio Hipódromo de La Zarzuela, una vez más hay que agradecérselo a Laura Vaquero, subdirectora del Departamento de Carreras del Hipódromo, y muy en especial a José Luis Martínez, leyenda del turf español, con más de 1.200 victorias, Medalla de la Real Orden al Mérito Deportivo y, sobre todo, conocedor como nadie de este mundo en el que se inició con apenas 13 años. “Magic” Martínez, tres años después de su retirada, está labrando su propio camino como entrenador de purasangres y en esta edición del curso ha presentado la “pequeña” cuadra que ha formado en las instalaciones del Hipódromo, acompañado por Manolo, su mozo de confianza.
Pero antes de llegar a la cuadra -y contemplar y acariciar a Toledano, Loba, Cantillana y la potrilla de dos años, que a falta aún de nombre propio responde al de su madre, Sated-como colofón a la inmersiva visita a las instalaciones del hipódromo, que un año más han conducido Martínez y Laura Vaquero, los asistentes tuvieron ocasión en la jornada de tarde del primer día del curso de escuchar al criador José Hormaeche, uno de los más reputados de España, y al jinete hípico Luis Álvarez Cervera, toda una institución con seis participaciones olímpicas a sus espaldas y también, como Martínez, Medalla de la Real Orden al Mérito Deportivo.
Hormaeche describió cómo se crea y se cría a un caballo de carreras. El primer momento llega en la elección de la yegua que gestará al siguiente campeón o campeona. Se valoran tres desempeños, su habilidad como corredora, su aspecto físico y su origen. Dando por bueno el origen -el pedigree de esta raza está controlado de manera exhaustiva desde hace 300 años- son sus resultados y maneras en la pista la que hace que una yegua sea la mejor candidata. Para cada yegua se busca el semental ideal. Como explicó Hormaeche, se trata de emparejar yeguas y caballos de características similares, ya que es más fácil que el potro o potra hereden caracteres comunes. Dos esprinters tendrán más posibilidades de engendrar una nueva generación de esprinters. El criador explica que para los purasangres ingleses está prohibida la inseminación artificial, por lo que se busca el momento adecuado para la monta.
La yegua vive relajada su embarazo, en jornadas de 24 horas en el campo hasta un mes antes de la fecha prevista de parto. Si el pasto es de calidad hasta ese mes último no necesitará suplementar su alimentación, como tampoco se hará con el recién nacido al que se criará con leche materna y pasto. Eso sí, desde pequeño el purasangre inglés verá controlada al milímetro su alimentación. “No hay que dejarlos engordar lo que quieran ni esos primeros meses. Hay que recordar que son atletas. Con una ganancia de peso de 1,5 kg al día durante el primer mes es suficiente; no necesitan dos”, explica Hormaeche.
A los seis meses potros y potrillas pesarán alrededor de 225 kg. Llega entonces el momento del destete, un momento traumático para muchos de ellos, pero que un buen criador sabe suavizar retirando a las yeguas de manera selectiva y gradual del grupo en el que han vivido potros, potras, yeguas y algún caballo viejo, de unos 20 o 22 años, que ya ha comenzado a educar a los jóvenes sin ellos ni darse cuenta. Y es que tras unos meses de invierno -los nacimientos son programados para que lleguen a octubre, noviembre, con alrededor de seis meses-, en los que sí se les deja comer de manera libre los pastos y, además, reciben algo de suplementación de pienso con proteínas, en la primavera se separarán machos y hembras y comenzarán ya poco a poco a prepararse para su vida como caballos de carreras.
José Luis Martínez ha recibido a su potrilla de dos años hace apenas un mes y medio, tras crecer y coger hábitos en una finca de Soto del Real dedicada a cría y recuperaciones de purasangres. Él y su propia hija, que acaba de empezar como moza en su cuadra, ya la entrenan cada mañana junto a Toledano, caballos de tres años, y las dos yeguas de cuatro años, hermanas de padre, Loba y Cantillana. Esta última participará esa misma tarde -la del segundo día del curso, el 16 de julio- en la primera de las carreras del programa nocturno del Hipódromo de La Zarzuela.
La vida como corredor del purasangre inglés no es muy larga, y aunque alguno consigue extenderla hasta los 8 o incluso 9 años, lo normal es que a los 5 o 6 llegue su jubilación. Para un animal con una esperanza de vida de alrededor de 30 años, parece, como alertó Luis Álvarez Cervera en su participación en el curso, demasiado tiempo para no hacer nada. El jinete explicó que mientras que en otros países como Francia, Irlanda o Alemania hay planes específicos para los caballos de carreras retirados, bien sea por edad, lesión o enfermedad, en España no existe ningún programa consensuado, solo de manera particular algunos propietarios buscan a sus caballos una “segunda vida”. Álvarez Cervera explicó que, por ejemplo, muchos caballos de carrera tienen condiciones con la preparación y las adaptaciones musculares para destacar en las hípicas, ya sea en competiciones de saltos, doma o concurso completos. En esas disciplinas su jubilación es mucho más tardía, por lo que pueden aprovechar su físico privilegiado durante mucho más tiempo, lo que “es bueno para sus dueños, pero sobre todo para el propio caballo. Son animales que desde pequeños han sido manipulados, entrenados, por lo que aprenden muy fácilmente lo que se les quiera enseñar”
La visita por el hipódromo ha llevado a los veinte asistentes y los profesores del curso por las pistas de hierba -en la que en verano no se compite-, de polipropileno -en la que desarrollan las pruebas estivales- y de tierra, en la que entrenan a diario, según, como explica José Luis Martínez, un programa detallado de cargas e intensidades. Los jueves, día de esta visita, al ser noche de carreras, toca jornada de relax, por los que los purasangres galopan de manera suave con la permisibilidad de sus jockeys, gentleman y amazonas -los primeros son profesionales, tanto ellos como ellas, y los otros dos, amateurs”.
La siguiente parada es en la cuadra de José Luis Martínez. Allí está Manolo, su mozo de confianza, esperando para dar el almuerzo a sus cuatro ejemplares. Es el propio José Luis quien lo prepara, mientras explica su composición con todo detalle. Algunos asistentes prefieren, con el permiso del entrenador y de Laura Vaquero, quien supervisa todo lo que ocurre, acercarse a Toledano, Luna, Cantillana y Sated. Cantillana pese a correr esa misma noche no para de “besar” a quien se le acerca.
La visita termina en la sala de los jockeys. Allí está la taquilla de “Magic” Martínez, fuera ya del vestuario, pero situada a su entrada como legado y ejemplo a quienes le han sucedido y le sucederán. La taquilla tiene frases escritas por el propio José Luis. Unas, en su interior, y otras serigrafiadas en uno de sus laterales, escritas por él mismo el día de su despedida: “Pasión, arte, inspiración, coraje, intuición, sabiduría, astucia, felicidad y amor por los caballos. Sed respetuosos con ellos y haréis grandes las carreras. Gracias a todos”.
