CV / CIENCIA

Phillip J. Baldwin, máximo responsable de NASA en España

El responsable de NASA en España afirma, en el curso de la UCM en Robledo de Chavela, que se podría enviar “hoy mismo un ser humano a Marte. El problema es hacerlo regresar”

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Aída Cordero - 9 jul 2026 12:01 CET

La Luna es una parada. El destino es Marte. “Podemos enviar hoy mismo un ser humano a Marte. Es mucho trabajo, pero no hay problema. El problema es hacerlo regresar. El problema es cómo podemos lanzar un cohete en Marte para regresar a la Tierra”. Philip J. Baldwin, máximo responsable de NASA en España, ha sorprendido con una visita relámpago a los asistentes al curso “Marte y la Luna en el horizonte: ¿Hemos encontrado vida en Marte? Misiones tripuladas Artemis”, celebrado este 8 de julio en Robledo de Chavela

Acompañado por Milena V Bascope, gerente de Integración de la agencia espacial nortemericana, no han dudado en debatir con profesores y alumnos durante unos minutos. “¿Qué es, sobre todo, un problema tecnológico o económico?”, le preguntan. “Económico”, responde sin dudar.

 

Los directivos de NASA han aprovechado su visita a la estación de Robledo de Chavela, Madrid Deep Space Comunication Complex (MDSCC), para acercarse a esta jornada que desde hace ya ocho años dedican a la investigación y la exploración espacial los Cursos de Verano de la Universidad Complutense, en colaboración con el Ayuntamiento de Robledo y la propia agencia espacial estadounidense. Tras escuchar durante unos minutos la intervención de Raúl Alonso, jefe de Operaciones de MDSCC, en la que explicaba algunos detalles de las misiones Artemis, con las que NASA ha vuelto a la Luna cinco décadas después, y aclaraba que, en el fondo, todo lo que se está haciendo en la Luna -incluida la futura instalación en ella de una base permanente- no son más que ensayos de cara al objetivo final: enviar seres humanos a Marte, Baldwin no ha dudado en coger el micrófono y comentar en qué estado se encuentra en la actualidad ese anhelo de llevar a cabo una misión tripulada a Marte.

 

“Para NASA llevar al hombre a Marte es muy importante. E ir no es un problema, podemos hacerlo ya”, comenzó señalando. “El presidente Kennedy dijo: Vamos a ir a la Luna y regresar de forma segura. Esa segunda parte, que nunca se dice, es la más importante y la que más dinero cuesta y, si es de forma segura, mucho más”. Regresar desde Marte de forma segura es a día de hoy casi una quimera. Baldwin reconoce que es muy complejo y que hay mucho trabajo por hacer y, sobre todo, mucha investigación previa que realizar. Encontrar fuentes de energía en el planeta rojo que se pudieran utilizar para el despegue de una nave desde allí, es algo en lo que trabajan los ingenieros de NASA desde hace décadas a través de los datos que han ido recibiendo de las diferentes misiones y de los rovers que han ido recorriendo la superficie marciana; el último, desde 2021, el Perseverance.

 

Baldwin se muestra confiado, no obstante, en solventar los muchos problemas técnicos que plantea el retorno, pero, siendo honesto, cree que el principal obstáculo es el económico. De nuevo a la pregunta de otro de los participantes en el curso sobre si merece la pena invertir ingentes cantidades de dinero para explorar un planeta inhóspito como Marte, Baldwin defendió los beneficios de esa inversión, tanto materiales, por los muchos avances de la ciencia que posibilita, como ya se ha demostrado en innumerables ocasiones, la exploración espacial, como incluso filosóficos. “Una de las pocas cosas que unen a los niños de todos los lugares del mundo son sus sueños cuando miran las estrellas y el espacio”, recordó.

 

Esta imposibilidad a día de hoy de regresar de Marte a la Tierra se está poniendo de manifiesto en los continuos retrasos que está sufriendo el plan para el retorno de las rocas marcianas que está cogiendo el rover Perseverance y guardando de manera minuciosa en tubos de titanio. Como detalló Isaac Domínguez el plan está diseñado, pero por ahora no se está pudiendo acometer. “Tecnológicamente y por su coste, puedo decir que no es algo obvio”, apuntó el ingeniero español.

 

La comunicación más lejana de la historia, desde Robledo

La exploración del espacio profundo -todo lo que es ir más allá de la Luna- sigue planteando numerosos retos tanto a NASA como al resto de agencias espaciales de otros países con misiones activas. NASA mantiene contacto con sus misiones en todo momento gracias a sus tres complejos de comunicaciones con el espacio profundo, ubicados en Goldstone, localidad del desierto de California; en Camberra, Australia, y en Robledo de Chavela, Madrid. Como explicó Isaac Domínguez, director de Espacio y Centros Tecnológicos de ISDEFE, la sociedad pública del Ministerio de Defensa que gestiona todas las estaciones espaciales ubicadas en suelo español -los 90 trabajadores de MDSCC pertenecen a este organismo-, en la actualidad este seguimiento de las misiones de NASA se hace entre las tres estaciones por turnos de 8 horas; la de Robledo lo hace de 8 de la mañana a 6 de la tarde, a través de sus seis antenas, una de 70 metros de diámetro y cinco de 35 metros. Como dato curioso, Domínguez explicó que hace unos meses estas seis antenas se coordinaron para ponerse en contacto con la sonda Voyager II, lanzada en 1977 y que en la actualidad se halla, ya fuera del Sistema Solar, a un día luz de distancia de la Tierra. Esta comunicación es la más lejana jamás producida y será superada si en noviembre las antenas de Robledo vuelven a contactar con éxito en una nueva comunicación que ya está programada.

 

La velocidad de las comunicaciones, reto a punto de resolverse

Las comunicaciones son esenciales en cualquier misión espacial, pero cuando estas son tripuladas aún más. “Nos reduce el margen mínimo de error que nos podemos permitir a cero”, afirma el jefe de Operaciones de MDSCC, Raúl Alonso. Un problema que se está acuciando cada vez más en los últimos tiempos, sobre todo por el avance tecnológico de los instrumentos y las propias naves y sondas que viajen al espacio, es la limitada capacidad de datos que permiten las comunicaciones. En concreto, como explicó Alonso, las comunicaciones actuales se realizan por radiofrecuencia con una capacidad de transmisión de 260 bits/segundo. NASA, como explicó Philip J Baldwin, quien además de máximo responsable de la agencia para España, también es subdirector de Comunicaciones de NASA, ya se ha probado con éxito comunicaciones ópticas por láser con velocidades superiores a los 260 Megabits. La próxima misión Artemis III está previsto que se comunique con las estaciones de seguimiento por este sistema, lo que es un avance muy sustancial en cuanto, por ejemplo, permitirá cambiar líneas enteras de código de los diversos instrumentales de manera más de mil veces más rápido.

 

Las misiones Artemis, de vuelta a la Luna 50 años despúes

Otro de los temas que tocaron los participantes en el curso -que de nuevo ha estado dirigido por Carmen García García, del Ayuntamiento de Robledo de Chavela, junto, en esta ocasión, Jairo Méndez, investigador de la Universidad de La Laguna, y la colaboración, como siempre, de Carlos César Álvarez Nebreda- fueron las misiones Artemis, con las que NASA volvió a poner la Luna en su objetivo, abandonado desde finales de los 70. Artemis I se acercó a la Luna sin tripulantes en una misión, que duró del 16 de noviembre al 11 de diciembre de 2022, y que sirvió de ensayo general de Artemis II, que permitió a cuatro astronautas orbitar alrededor de la Luna, incluida su cara oculta, del 1 al 10 de abril de este año. Artemis III, prevista para comienzos de 2027, será el ensayo de Artemis IV, que, si todo va bien, en 2028 volverá a situar al ser humano en la superficie lunar, lo que no sucede desde el 14 de diciembre de 1972, cuando lo hizo el comandante de la Apolo 17, Eugene Cernan.

 

Participación de empresas privadas

Artemis III, como explicaron Isaac Domínguez, Raúl Alonso, y el propio Philip J Baldwin, permitirá decidir qué nave se utilizará para alunizar en Artemis IV. Como señalaron, el gobierno estadounidense ha decidido que de la fabricación de muchos componentes de las misiones e incluso de las propias naves se encarguen compañías privadas. La ventaja, de acuerdo con el responsable de NASA España, “es un cambio de enfoque: son las compañías las que asumen los riesgos” en caso de fallo, En este caso, dos compañías han diseñado naves para llevar a los astronautas a la superficie de la Luna. Blue Origin (Jeff Bezos) presenta Blue Moon, una nave de 16 metros de longitud, con capacidad para 20 toneladas de peso y propulsada por hidrógeno y oxígeno líquido. Space X (Elon Musk) es más ambiciosa, con una nave de 50 metros, hasta 100 toneladas de capacidad y movida por metano con oxígeno, lo que la hace más segura, de acuerdo con Raúl Alonso.

 

Antes de las intervenciones sobre las misiones espaciales y el funcionamiento del Madrid Deep Space Comunication Complex -que detalló Isaac Domínguez- el curso contó con las intervenciones de los investigadores Felipe Gómez Gómez y Antonio Molina Jurado, que mostraron algunas de los múltiples y muy útiles avances del conocimiento científico que se alcanzan a través de los datos que se recogen en las misiones espaciales, con especial referencia a los enviados por Perseverance desde Marte, que están significando claramente un antes y un después y poniendo de manifiesto la importancia de algún día, como han soñado tantos niñas y niños, y los que ya no lo somos tanto, pisar el planeta rojo.