INVESTIGACIÓN

Juan Andrés de Pablo Moreno y Andrea Miguel Batuecas, del grupo de Terapias avanzadas, génica y celular, para el tratamiento de coagulopatías congénitas de la UCM

Investigadores de la UCM desarrollan un modelo animal para estudiar el déficit de factor V de la coagulación, una enfermedad ultrarrara

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Aída Cordero - 26 jun 2026 09:20 CET

El grupo de Terapias avanzadas, génica y celular, para el tratamiento de coagulopatías congénitas de la UCM ha sido “pionero en la obtención y patente de dos modelos patológicos en ratón de una enfermedad ultra rara como es el déficit de factor V [leído cinco] de la coagulación”. La tecnología utilizada para obtenerlos ha sido CRISPR y su gran relevancia consiste en que “estos modelos animales de patología, inéditos hasta ahora, permiten estudiar mejor la etiopatogenia de una enfermedad, así como desarrollar nuevas terapias avanzadas como la terapia génica y la terapia celular”.

 

Explica el profesor Antonio Liras, del Departamento de Genética, Fisiología y Microbiología de la Facultad de Ciencias Biológicas, y codirector del grupo de investigación junto a Luis Revuelta, del Departamento de Fisiología de la Facultad de Veterinaria, que una enfermedad ultrarrara es aquella que se da en una de cada millón de personas y “eso quiere decir que tiene muy pocos apoyos, tanto financieros como de otro tipo, lo que, por supuesto, va en contra de una mayor investigación en torno a ellas”. De ahí que el grupo de investigación de la UCM trabaje de la mano con una asociación de pacientes de dicha enfermedad que es la Asociación para Administración y Cura del Déficit de Factor V (Asdefav).

 

Juan Andrés de Pablo Moreno, el investigador postdoctoral que coordina el laboratorio del grupo instalado en la Facultad de Veterinaria, ha realizado una de las pocas tesis doctorales que existen sobre esta enfermedad, específicamente sobre la terapia génica para el tratamiento de esta enfermedad con vectores virales, en concreto lentivirales, es decir, modificados en laboratorio. Existen también otros dos tipos de terapia, la regenerativa y la celular, y en esta última está centrada Andrea Miguel Batuecas, que está en la fase final de su tesis doctoral.

 

Luis Revuelta, quien conoció a Juan Andrés de Pablo Moreno cuando le impartió clases en el grado de Veterinaria, añade que fueron dicho estudiante y Antonio Liras quienes le animaron al participar en el proyecto del déficit de factor V de la coagulación. Surgió entonces “la posibilidad de disponer de un espacio, en la Facultad de Veterinaria, que podía adaptarse a las necesidades del proyecto y hubo que estar atentos para aprovecharla. Conseguir este laboratorio supuso un punto de inflexión, porque permitió contar con un lugar propio en el que organizar el trabajo, instalar los equipos y dar continuidad a las diferentes líneas de investigación”.

 

Las terapias avanzadas son técnicas muy complejas y costosas, así que para llevar a cabo su trabajo y poder montar ese laboratorio, Antonio Liras recuerda que han creado una especie de red de colaboraciones, más o menos puntuales, con otros grupos del Hospital 12 de Octubre, la Fundación Jiménez Días, el CIEMAT, el INIA o FEDER, la Federación Española de Enfermedades Raras. E incluso con el apoyo de otras asociaciones, tan diferentes como GREFA, la Fundación Inocente o la ya mencionada Asdefav.

 

Dos modelos

Informa Antonio Liras que han conseguido producir dos modelos animales patológicos de ratón con esta enfermedad, uno de fenotipo leve y el otro de enfermedad grave. De acuerdo con el profesor complutense, “estos modelos permiten conocer la etiopatogenia de la enfermedad (es decir, su origen y desarrollo), y los mecanismos que están relacionados con la patología, pero además, y ese es el verdadero objetivo, permiten ensayar nuevos protocolos terapéuticos en una fase preclínica, antes de entrar en una fase clínica en humanos, con lo que el modelo es fundamental para esta enfermedad”.

 

Al ser el déficit de factor V de la coagulación una enfermedad ultrarrara las farmacéuticas no investigan en ella y, por tanto, no tiene tratamiento actual, y, “por supuesto no existía ningún modelo animal, así que se ha conseguido la patente del modelo de fenotipo leve, fundamental para estudiar la patología y sus protocolos terapéuticos”.

 

El grupo de investigación de la UCM, cuyo núcleo duro son los cuatro investigadores ya citados, se plantearon cómo hacer el modelo animal, y viendo que los ratones graves fallecen incluso en estado embrionario o sobreviven unos pocos días después de nacer, buscaron cómo crear unos ratones con la patología leve. Recuerda Juan Andrés de Pablo Moreno, que los pacientes humanos leves habitualmente no muestran más allá de sangrados gingivales, mientras que los pacientes graves pueden tener hemorragias descontroladas y en órganos internos potencialmente mortales, como en el sistema digestivo o en el sistema neurológico.

 

Para estos pacientes, la terapia que existe en la actualidad es una transfusión de plasma, que “no es más que una tirita, por decirlo de manera muy gráfica, porque puede conllevar enfermedades cardíacas o edema de pulmón, y además es un tratamiento de difícil dosificación y administración”. Frente a eso, el grupo de la UCM intenta buscar un abordaje diferente, desde la medicina básica, en lo que ayudará el modelo de ratón, con el que se podrán probar esas terapias”.

 

Unos ratones, por cierto, que al utilizar vectores virales no se pueden alojar en el animalario de la Complutense, así que se han tenido que llevar a las instalaciones más cercanas que cumplan los requisitos de seguridad y cuidados necesarios, que están en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo.

 

Dos terapias

Las dos terapias que desarrolla el grupo de investigación, tanto la celular como la génica, no van tanto dirigidas a modificar el gen F5, cuyas mutaciones están detrás de la mayoría de los casos de la enfermedad, sino que buscan reemplazarlo por una proteína sana. La ventaja de contar con un modelo, de acuerdo con Antonio Liras, es que sirve “para probar otros fármacos, que son fármacos indirectos en la coagulación, pero que también pueden utilizarse para cualquiera de las dos terapias que se investigan en la UCM”.

 

De manera más específica, Andrea Miguel Batuecas explica que están utilizando “hepatocitos primarios de ratón dirigidos directamente al hígado mediante un andamiaje biocompatible que luego se desintegra dentro del propio organismo”, dirigiéndolos sobre todo al hígado, pero también al bazo. La idea es probar diferentes líneas celulares con el mismo objetivo de “producir una proteína factor V funcional que revierta el fenotipo”. De momento están probando “protocolos in vitro con células progenitoras hepáticas, que también se conocen como células ovales”, para ver si son capaces de producir directamente ese factor V.

 

En cuanto a terapia génica, Juan Andrés de Pablo Moreno explica que ya han realizado una prueba de concepto, que es un estudio experimental que demuestra que la nueva terapia funciona en el laboratorio antes de probarse en seres humanos. Ahora falta afinar esos ensayos, para hacer pruebas de seguridad farmacológica y toxicológica, para ver si la Unión Europea lo considera un “fármaco huérfano”, que es como se conoce a los medicamentos destinados a  enfermedades raras y ultrarraras, y que debido a su número reducido de pacientes no son rentables para la industria farmacéutica, así que necesitan los incentivos de las administraciones públicas. Lo que, de acuerdo con el investigador, tampoco es fácil porque a veces la propia administración niega la financiación en proyectos nacionales por carecer de “interés económico”.

 

Concluye Luis Revuelta afirmando que este proyecto es “un ejemplo de lo que puede conseguirse cuando se unen personas con perfiles y experiencias diferentes alrededor de un objetivo común”. Está convencido, eso sí, de que todavía queda mucho camino por recorrer y de que es posible obtener resultados relevantes con medios limitados, potencial que se multiplicaría con “el respaldo económico necesario para no detenerse y para que una enfermedad tan rara como el déficit de factor V no quede también olvidada por la investigación”.