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El rey preside en Derecho un acto académico con motivo del 60 aniversario de los Pactos Internacionales de Naciones Unidas
Texto: Alberto Martín, Fotografía: Francisco Rivas y Casa Real - 9 abr 2026 16:20 CET
Felipe VI ha presidido el acto académico que la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense ha celebrado este 9 de abril con motivo del 60º aniversario de los Pactos Internacionales de Naciones Unidas de 1966. Como subrayó el rey, aquellos acuerdos que dieron contenido jurídico a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 siguen hoy vigentes pese a las "nuevas circunstancias" que atraviesa el planeta. En este contexto, el monarca pide a "la Unión Europea y sus estados miembros seguir siendo vanguardia en la defensa de los derechos humanos, de su vigencia y de su universalidad. No se trata de una opción, sino de una exigencia ligada a nuestra identidad.”
Pese a las casi dos décadas de negociaciones que los precedieron en el seno de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, los Pactos de 1966, como recordó el rey, consagraron a nivel global “las libertades civiles y políticas que garantizan la autonomía y la libertad individual, y los derechos económicos, sociales y culturales, que hacen posible su ejercicio efectivo en condiciones de igualdad”. “Los Pactos del 66 -continuó el monarca- supusieron un avance decisivo al transformar en obligaciones jurídicas lo que entonces eran en gran medida aspiraciones éticas, dotándolas de mecanismos de garantía y supervisión”.
Felipe VI no olvidó en sus palabras citar a uno de sus profesores –“a quien considero uno de mis maestros”- en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, Francisco Tomás y Valiente. “Él tiene una frase hermosa acerca de los derechos humanos que quiero repetir aquí: "El respeto de los derechos humanos es el mínimo ético que, asumido democráticamente, permite la construcción de fórmulas de convivencia pacífica". Es una frase breve que propone un recorrido amplio entre las siguientes palabras: respeto, derechos, ética, democracia, convivencia y paz. Les une a todas ellas un vínculo frágil y sutil, pero importantísimo, la dignidad del ser humano. Y con este acto y en esta Universidad Complutense y en su Facultad de Derecho, contribuís una vez más a celebrarla y hacerla visible”, concluyó.
El acto académico -que fue inaugurado por el rector Joaquín Goyache y el decano de Derecho, José Manuel Almudí- contó con la participación de tres catedráticas y un catedrático de la Facultad de Derecho: Ana Gema López Martín, Pilar García Escudero, María Emilia Casas Bahamonde y Eloy García López. Entre todos hicieron un recorrido sobre el porqué y el significado de los Pactos firmados el 16 de diciembre de 1966 en Nueva York en el orden internacional de la época, su aplicación en España y su vigencia presente y, sobre todo, futura.
Ana Gema López Martín explicó que el propio hecho de que se firmaran dos pactos en lugar de uno -el Pacto internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales- fue motivado por la situación de Guerra Fría que vivía el mundo, y que supuso que el desarrollo jurídico de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que es lo que en realidad consiguen estos pactos, se prolongara durante dos décadas en el seno de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Que tardaran diez años más, hasta 1976, en entrar en vigor deja patente los muchos obstáculos que debieron superar hasta erigirse, junto a la Declaración de 1948, en lo que hoy conocemos como la Carta Internacional de los Derechos Humanos. “Recordar su proceso de elaboración -afirmó la catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales-es también recordar el valor del diálogo, del consenso y del compromiso internacional. Nos enseña que, incluso en contextos de profunda división, es posible construir acuerdos duraderos en torno a la dignidad humana. Los pactos de 1966 -concluyó- no son solamente textos jurídicos, son la expresión de una aspiración compartida por la humanidad. Su fuerza no reside solo en las normas que contienen, sino en la voluntad de hacerlas efectivas. Estos pactos no son el punto final, sino un punto de partida”.
Los Pactos -como pusieron de manifiesto los catedráticos de Derecho Constitucional Pilar García Escudero y Eloy García López- están traspuestos a las regulaciones jurídicas de 175 Estados. En el caso de España inspiraron claramente y de forma transversal la Constitución de 1978, tras haber sido ratificados apenas un año antes, en 1977, antes de la celebración de las primeras elecciones democráticas tras la dictadura.
El reto actual, como explicó la catedrática complutense y ex presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, es hacer que los Pactos Internacionales de 1966 sigan vigentes y sean respetados en un momento de transformaciones estructurales no solo en ámbitos como el tecnológico, climático, migratorio o de diversidad sociocultural, sino sobre todo del orden internacional. “El futuro de los derechos humanos -afirmó la primera mujer en presidir el Tribunal Constitucional- no dependerá solo de su indispensable proclamación, ni de su imprescindible juridificación formal, sino, además, de su capacidad para imponerse como límites efectivos al poder, a los poderes, en un contexto internacional marcado por conflictos armados, regresiones normativas y cuestionamientos crecientes de estándares civilizatorios, incluso de resistencia, que parecían consolidados: las normas internacionales y las normas internacionales de derechos, en concreto, que iluminan la complejidad de la soberanía del derecho y de la política. Eso ha hecho y hacen los Pactos. Han supuesto un innegable avance para la humanidad y judicial y lo seguirán suponiendo con los debidos perfeccionamientos. La Universidad Complutense no dejará pasar la ocasión de sumarse a la tarea. Es nuestro signo y significado”, concluyó María Emilia Casas Bahamonde.
En las palabras que abrieron el acto, el rector Joaquín Goyache recordó que las universidades públicas, y en particular la Complutense, “tienen la responsabilidad de preservar espacios de reflexión crítica, de promover el conocimiento basado en la evidencia y de formar profesionales capaces de afrontar los retos de un mundo cada vez más complejo. Y lo hacen desde la autonomía universitaria, el compromiso con el interés general y la vocación de servicio a la sociedad. Que su majestad -concluyó Goyache-nos acompañe hoy da fuerza a ese compromiso y nos anima a seguir trabajando con sentido institucional, con rigor y con responsabilidad”.
