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Carlos Alejaldre, director general del CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas), durante su conferencia en los Cursos de Verano

Fusión nuclear, la potencial energía del futuro

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Alfredo Matilla - 12 jul 2021 15:33 CET

Carlos Alejaldre, director general del CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas), ha inaugurado el curso “La energía del futuro: retos de la fusión nuclear” con una charla en la que ha repasado los experimentos que se están realizando para lograr la fusión nuclear. Frente a lo que algunos consideran todavía ciencia ficción, Alejaldre informa de que la fusión ya ha sido una realidad en el JET, el reactor experimental europeo de fusión termonuclear, ubicado en Inglaterra. El experimento ha servido para demostrar que la fusión es posible científicamente, aunque con el grave problema de que para producir la fusión gasta más energía de la que produce. El reto fundamental ahora es lograr que el proceso sea eficiente.

 

Carlos Alejaldre aclara que “ya hay una planta de fusión trabajando, que es el Sol”. Fue hace ya cien años cuando se descubrió que la energía que se libera cuando se fusionan núcleos de átomos ligeros para formar otros más pesados es lo que alimenta tanto a nuestro Sol como al resto de las estrellas.

 

Aunque la teoría es sencilla, la práctica se complica bastante, ya que hay que conseguir elevar la temperatura de un gas por encima de los 100 millones de grados centígrados para conseguir que los átomos ligeros utilizados y sus isótopos pierdan sus electrones y se cree una masa de átomos ionizados y electrones conocida como plasma. Luego hay que lograr que esas partículas choquen entre ellas con la suficiente velocidad como para fusionarse y, de ese modo, producir grandes cantidades de energía.

 

En la fusión nuclear a escala humana se van a usar dos isótopos del hidrógeno, el deuterio y el tritio, que tras el proceso de la fusión vuelven a generar tritio, que se puede reutilizar, “en un claro ejemplo de economía circular”.

 

Aparte del JET existen muchos experimentos en todo el mundo, repartidos por Alemania, China, Corea, Rusia, Japón… y además también hay iniciativas privadas de las que no se tienen apenas datos, pero que aseguran que en 10 o 15 años serán capaces de producir electricidad. Esto le lleva a afirmar a Alejaldre que “estamos en un buen momento para convencer a los inversores privados para que dediquen su dinero a esta tecnología”.

 

ITER

El mayor proyecto a nivel mundial es el ITER, una idea que surgió ya en los tiempos de Gorbachov y Reagan, como un gran logro diplomático entre los dos bloques en 1985, pero que no se firmó hasta 2006  y que no empezó a construirse hasta 2010.

 

El ITER, a pesar de ser inmenso, “es solo un paso más en la energía de fusión, el siguiente será una demostración, que producirá más de 500 MW durante una a dos horas, mientras que el ITER estará en torno a los pocos segundos”.

 

Para Alejaldre, la energía de fusión no sólo es ya una realidad (a pesar de su problema de eficiencia), sino que además es necesaria, porque el consumo de energía ha crecido de manera exponencial en los últimos años. De acuerdo con el director general del CIEMAT, “en los noventa la media de consumo era de 2000 kWh por persona y año. Mientras que en este siglo XXI se ha multiplicado por tres porque todo el mundo quiere vivir mejor, lo que es lógico, y para eso hace falta consumir más energía”. 

 

En los noventa el petróleo suponía un 43% de la energía utilizada, el carbón un 22% y el gas otro 20, es decir que el consumo de combustibles fósiles era un 85%. “Hoy continúa siendo enorme a pesar del avance de las energías renovables y ya sabemos las consecuencias de ello para nuestro planeta, así que hay que buscar otras opciones, que no son muchas”. Entre las posibles soluciones está desarrollar sistemas de captura de CO2 para los combustibles fósiles, potenciar las renovables y las tradicionales nucleares de fisión, y, por supuesto, la fusión nuclear.

 

Informa Alejaldre de que los niveles de CO2 han subido de manera drástica desde los años noventa, debido a la producción energética mundial, así que nuestro mundo necesita una energía que sea barata, limpia y de futuro. Y aunque ahora mismo no hay una simple y única solución al problema energético del planeta, la fusión tiene un gran potencial si se resuelven sus problemas asociados actuales, como la falta de eficiencia.