INVESTIGACIÓN

Científicos de la UCM y otros organismos, técnicos del NOC y el capitán del RSS James Cook al terminar la primera fase de la campaña

Investigadores de la UCM lideran el Proyecto GEOMARHIS que estudia las amenazas geológicas bajo el margen submarino del norte de La Española

Texto: Jaime Fernández y Proyecto GEOMARHIS - 21 ene 2026 08:19 CET

La Universidad Complutense de Madrid lidera desde hace varias décadas proyectos de investigación para estudiar los fondos marinos en el norte del Mar Caribe. Desde el año 2023, el grupo de investigación de la UCM “Tectonofísica Aplicada está desarrollando el proyecto “Experimento GEOMARHIS: Estudio geofísico a multi-escala de la tectónica oblicua, partición de la deformación y peligros geológicos asociados en el margen sumergido del norte de La Española”, financiado por la Agencia Estatal de Investigación de España y liderado por los profesores José Luis Granja Bruña y Alfonso Muñoz Martín de la Facultad de Ciencias Geológicas. Como actividad esencial de este proyecto se ha llevado a cabo una campaña geofísica marina entre el 03 de diciembre de 2025 y el 03 de enero de 2026.

 

Explican los responsables del proyecto que el margen sumergido septentrional de la Isla de La Española representa una importante amenaza de terremotos y tsunamis para la República Dominicana, Haití, Cuba y Puerto Rico. A lo largo de esa región confluyen las placas tectónicas del Caribe y Norteamericana dando lugar a procesos geológicos muy activos que se manifiestan en forma de sismicidad intensa, tsunamis y deslizamientos submarinos.

 

Prueba de ello es que el norte de La Española ha sufrido varios desastres geológicos causados por grandes terremotos y tsunamis, como el evento tsunamigénico del 7 de mayo de 1842, de magnitud 8.0, que afectó la región haitiana y causó 5000 víctimas; la crisis sísmica de 1943–1953, con cinco eventos de magnitud superior a 7.0, incluyendo el terremoto del 4 de agosto de 1946, de magnitud 8.1, que fue seguido por varios tsunamis que impactaron la región noreste de La Española, causando cientos de muertes; y la crisis sísmica de 2003, con un sismo principal de magnitud 6.3 y una gran réplica de magnitud 5.3.

 

El terremoto de magnitud 6.4 del 22 de septiembre de 2003 no llegó a genera un tsunami, pero desencadenó una crisis sísmica que sacudió la parte norte de La Española, cerca de Puerto Plata, que cuenta con más de 300.000 habitantes, causando daños materiales sustanciales que se extendieron hasta 30 km al sur, en la ciudad de Santiago de los Caballeros, que tiene más de 500.000 habitantes.

 

Hasta el momento las investigaciones realizadas en la zona indican que estos eventos dañinos se originaron en fallas geológicas situadas en la zona sumergida donde hay una carencia muy significativa de información científica que permita una identificación y caracterización de los procesos y estructuras responsables. Sin esa información no es posible realizar una valoración realista del riesgo sísmico y de tsunami.

 

Ahí es donde entra la Universidad Complutense con sus proyectos de investigación para estudiar los fondos marinos en el norte del Mar Caribe, coordinados con instituciones de los Estados Unidos y Francia, con los que ya se han obtenido resultados excelentes que han dado lugar a numerosas publicaciones científicas internacionales, tesis doctorales y trabajos de fin de máster.

 

La campaña

El Experimento GEOMARHIS, que según informa el profesor y decano de Geológicas Alfonso Muñoz Martín, terminará en agosto de 2027, aunque con una posible ampliación de un año, acaba de realizar una campaña geofísica marina a bordo del barco científico británico RRS James Cook del National Oceanography Centre (NOC) del Reino Unido.

 

El equipo de trabajo embarcado ha sido multidisciplinar y contado con diecinueve científicos  de la Universidad Complutense de Madrid, el Instituto Español de Oceanografía, el Instituto Hidrográfico de la Marina, el Instituto Geológico y Minero, el Real Observatorio de la Armada y L'Institut des Sciences de la Terre de Paris; con once técnicos de instituciones locales como la Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos, el Servicio Geológico Nacional, el Ministerio de Energía y Minas, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada, el Instituto Cartográfico Militar y el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas de Cuba, así como con doce técnicos y operarios de la instrumentación geofísica y veinte tripulantes del barco.

 

Los responsables complutenses informan de que además de las instituciones que participan en la campaña, con el fin de coordinar esfuerzos y lograr unos objetivos científicos de mayor alcance, también colaboran instituciones de Estados Unidos (Servicio Geológico y la Universidad de Houston), Francia (Institut Français de Recherche et d'Exploitation de la Mer) y Haití (Université d'État d'Haïti y Bureau des Mines et de l'Energie). La participación de las instituciones locales mencionadas ha sido fundamental para garantizar la viabilidad de la campaña y la coordinación científico-técnica. En especial, destaca la Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos de la República Dominicana, cuya labor ha sido determinante y eficaz desde el inicio del proyecto en 2023.

 

Las principales técnicas de investigación geofísica utilizadas durante la campaña han sido métodos sísmicos de media, alta y ultra-alta resolución; batimetría multihaz y reflectividad; gravimetría y magnetometría. Las labores de adquisición de datos, control de calidad y procesado han sido ininterrumpidas durante las 24 horas y los siete días de la semana durante todo el mes, donde los científicos y técnicos se han relevado en turnos de guardia cada cuatro horas.

 

El plan de trabajo de la campaña ha constado de dos fases de quince días con base en Santo Domingo y una parada intermedia en Puerto Plata. En la primera fase se han abordado objetivos de ámbito regional, explorando el borde de las placas Caribe-Norteamericana en la región comprendida entre Puerto Rico y Cuba. En la segunda fase se han abordado objetivos locales y de mayor resolución en las regiones de Samaná y Manzanillo para estudiar la zona sumergida de la Falla Septentrional-Oriente.

 

Durante la campaña se han adquirido más de 5.000 km lineales de registro continuo de datos geofísicos marinos, incluyendo más de 3.000 km de secciones de sísmica de reflexión multicanal. Todos estos datos serán procesados, analizados e interpretados por el equipo de trabajo en los próximos años, y los resultados serán comunicados a las instituciones locales mediante informes técnicos y también formarán parte de tesis doctorales, artículos científicos, notas de divulgación y comunicaciones en congresos. Explica Muñoz Martín que “se podrán añadir datos de otros organismos y/o campañas, pero el grueso del proyecto se desarrolla a partir de los datos adquiridos durante la campaña de un mes, ya que son varios terabytes de información bruta”.

 

Vocación académica

El grupo de Investigación de la UCM “Tectonofísica Aplicada” aborda la investigación también con vocación académica, y plantea las campañas marinas como una “escuela flotante” donde los profesores, científicos y técnicos de más experiencia transmiten su conocimiento a los estudiantes y al personal de instituciones locales. Aseguran los complutenses que “el marco que ofrece la participación en una campaña de estas características es inmejorable para formar a las nuevas generaciones en las labores de adquisición, control de calidad y procesado de datos geofísicos registrados con instrumentación de última generación. Sin lugar a duda, el aprendizaje tutelado por profesionales experimentados supone un gran salto cualitativo y cuantitativo en su formación y carrera profesional”.

 

De acuerdo con Alfonso Muñoz Martín, el uso didáctico de la investigación busca, por un lado, ampliar la formación de todo el personal científico y técnico embarcado, especialmente de los países locales y de estudiantes de posgrado. Y al mismo tiempo, “toda la información y experiencia adquirida durante la campaña y el proyecto se utiliza directamente para docencia de asignaturas de grado y máster de las titulaciones de la UCM, incluidas tesis doctorales y TFM, pero también en actividades de divulgación como la Semana de la Ciencia o la Cátedra Almirante Juan de Borbón.

 

Los beneficios de esta investigación para los países locales serán notables, siendo el principal la obtención de una nueva información geofísica y geológica con un enorme valor científico y técnico que se calcula que ahorrará a las arcas públicas del orden de tres millones de dólares. La nueva información será básica para que las autoridades e instituciones locales elaboren planes más eficientes de ordenación del territorio y del espacio marítimo, así como de gestión de los riesgos y de los recursos naturales.

 

El conocimiento científico del medio marino es el que permite comprender su importancia para conservarlo, aprovechar sus recursos de manera responsable, y tomar decisiones informadas que garanticen su equilibrio y sostenibilidad a largo plazo. Además, como ya se ha comentado, hay un beneficio adicional que consiste en la experiencia, formación y capacitación del personal local embarcado y el establecimiento y fortalecimiento de las redes internacionales de colaboración científico-técnica y académica.

 

Prueba del interés del proyecto es la visita previa a la campaña al buque RSS James Cook del presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, quien conversó con el capitán de la embarcación, James Marcus Gwinnell y los doctores e investigadores principales del proyecto José Luis Granja y Alfonso Muñoz. En esta visita también participaron el ministro de Energía y Minas de la República Dominicana, Joel Santos; la embajadora de España en República Dominicana, Lorea Arribalzaga Ceballos y la embajadora del Reino Unido en el país, Carol Van Der Walt.