INVESTIGACIÓN

Miembros del grupo de investigación de "Proteínas Tóxicas" de la UCM

La UCM participa en el desarrollo de una senotoxina con potenciales usos terapéuticos contra el cáncer

Texto: Jaime Fernández - 29 ene 2026 09:44 CET

Una investigación internacional, liderada por el Instituto IMDEA Nutrición, ha desarrollado un nuevo fármaco al que han denominado senotoxina (una mezcla de las palabras senolítico y toxina) que podría destruir a las células senescentes, que provocan inflamación crónica, contribuyen a las enfermedades relacionadas con el envejecimiento y crean un microambiente que favorece la aparición de tumores. La senotoxina se ha desarrollado a partir de proteínas preparadas en el grupo de Investigación de Proteínas Tóxicas y Proteínas Virales que está integrado en el grupo ESFUNPROT (Estructura-Función en Proteínas), del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Químicas de la UCM. El trabajo se ha publicado en la revista Nature Aging.

 

Álvaro Martínez del Pozo, investigador principal del grupo ESFUNPROT informa de que el origen de esta investigación se retrotrae a hace ocho años cuando conocieron a Maria Ikonomopoulou, investigadora que acaba de llegar de Australia y que compartía sus intereses por utilizar toxinas con objetivos beneficiosos.

 

La Complutense facilitó a la actual responsable del grupo de Venenómica Traslacional en IMDEA Nutrición, un compuesto natural llamado esticolisina I (StnI), derivado en origen de unas anémonas del mar y a partir de ahí se ha desarrollado la nueva senotoxina.

 

Explica Martínez del Pozo que con el envejecimiento van fallando los mecanismos de muerte celular que eliminan a las células defectuosas, con lo que surgen muchas células conocidas como senescentes. Esta senescencia implica que las células dejan de dividirse de forma permanente, lo que se produce por muchas razones, como el acortamiento de los telómeros, asociado a la edad, pero también por algunas disfunciones metabólicas o por el estrés causado por la quimioterapia.

 

De hecho, de acuerdo con el IMDEA Nutrición si se acumulan células senescentes pueden “liberar moléculas inflamatorias del fenotipo asociado a la senescencia (SASP), alterar la estructura de los tejidos, promover la fibrosis, empujar a las células cercanas hacia la disfunción e incluso crear condiciones que permiten que las células cancerosas supervivientes vuelvan a crecer”.

 

Esto último ocurre porque tratamientos como la quimioterapia afectan a aquellas células que están en gran desarrollo, las que se están dividiendo, así que si se quedan en estado senescente no les afecta el tratamiento y pueden causar la reaparición del cáncer.

 

Contra ese tipo de células senescentes existen ya unos fármacos denominados senolíticos. Asegura Martínez del Pozo que durante el estado de senesciencia la membrana de las células cambia su composición, haciendo que algunas moléculas internas de la membrana pasen a estar en la superficie de ella, y contra esas moléculas es contra lo que luchan precisamente esos senolíticos.

 

La esticolosina

La proteína que facilitó la UCM al IMDEA Nutrición es la esticolisina I (StnI), una proteína de la anémona de mar caribeña Stichodactyla helianthus, que actúa como un senolítico altamente selectivo.

 

Explica Martínez del Pozo que las anémonas producen esta toxina para defenderse y sobre todo para atacar y poder alimentase. Estas toxinas, aprovechando los cambios en la membrana, hacen poros en las células y las matan, con mucha más facilidad que otros compuestos que hay ya en la clínica, aunque de momento sólo se ha comprobado en modelos animales, de peces cebra y ratones inmunodeprimidos.

 

En el IMDEA Nutrición han modificado la toxina original, cambiándole la hidrofobicidad, para patentar lo que han denominado senotoxina (StnIG), que aprovecha la remodelación lipídica y la vulnerabilidad de la membrana en las células senescentes, haciéndola más selectiva para las células cancerosas inducidas por la quimioterapia, es además treinta veces más potente que la proteína original, y tiene efectos seguros y bien tolerados en los animales de experimentación.

 

Desde IMDEA Nutrición informan de que más allá del cáncer, la capacidad de la senotoxina para eliminar las células senescentes dañina podría beneficiar a enfermedades relacionadas con la edad, como la fibrosis o el deterioro renal, e incluso arrojar luz sobre síndromes raros de envejecimiento prematuro al aliviar la inflamación crónica.