CV / POLÍTICA

Irene Montero, ministra de Igualdad

Irene Montero reconoce que la cuarta ola del feminismo tiene voluntad de poder

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Alfredo Matilla - 21 jul 2021 16:21 CET

La ministra de Igualdad, Irene Montero, ha participado en el curso “Para vivir. Los feminismos rebeldes de la cuarta ola y la impugnación del neoliberalismo”, con un discurso en el que ha explicado las características de esa cuarta ola del feminismo en la que vivimos inmersos. De acuerdo con ella, este no es un feminismo que se contenta con modificar las estructuras, sino que quiere ocupar los espacios, con una clara voluntad de poder, para hacer cambios profundos, consolidar la nueva generación de derechos feministas y acabar con la masculinidad hegemónica.

 

Las principales políticas públicas que está llevando a cabo el Gobierno para alcanzar esos objetivos son, de acuerdo con la ministra Irene Montero, la ley del “sólo sí es sí”, la nueva legislación sobre el aborto, la ley de trata, la LGTBI y trans, y la ley de corresponsabilidad, que se convertirá en la primera vez que “el Estado entiende la corresponsabilidad como una obligación que ayuda a la conciliación personal de las mujeres”.

 

De manera más general, explica Montero las características fundamentales de la cuarta ola del feminismo: es internacional, la movilización surge a los márgenes del poder, es intergeneracional, se hace desde los cuerpos, busca la redistribución del tiempo, ha incorporado ideas de otras olas feministas, y como ya se ha mencionado antes, tiene voluntad de poder.

 

Con respecto a esto último, tiene claro la ministra que el nuevo feminismo no sólo quiere participar en las instituciones que ya existen, sino que “es esencial cambiar la raíz del sistema patriarcal y acabar con las discriminaciones de las mujeres sólo por serlo”.

 

Añade Montero que este feminismo que quiere acabar con las estructuras de poder imperantes no se hace sólo desde dentro de las instituciones, ya que “el feminismo no es una pata de lo social, sino que busca ser dirección de Estado, que hable de economía, de poder judicial y de las partes más profundas del propio Estado”. Considera, de hecho, la ministra que “feminismo y democracia van de la mano”.

 

La movilización y la internacionalización del feminismo se ha hecho gracias a las redes sociales y a los medios de comunicación que ahora mismo permiten “transformar la sociedad de manera casi inmediata”. Para la ministra, las tecnologías han permitido “una interrelación entre diferentes feministas que no se conocían y que de otra manera no lo habrían podido hacer”.

 

La divulgación de las diferentes formas de desigualdad y violencia sexual expresadas por mujeres de todo el mundo ha permitido la gran movilización de los últimos años, con logros como la huelga feminista que se llevó a cabo en nuestro país en el año 2018. Ironizó Montero que ese día “hizo huelga hasta Ana Rosa Quintana”.

 

En este movimiento feminista es muy importante la intergeneracionalidad, motivada por la idea de que “la memoria no es algo propio del pasado” y que se apoya en las luchas de las mujeres que llevan décadas arrimando el hombro en la misma dirección. Para Montero, este feminismo ha incorporado dos ideas que parecían conflictivas como son la redistribución y el reconocimiento, “que no es una lucha simbólica, sino que es muy material”, lo que ha llevado finalmente a la idea, según la ministra, de que “o llegamos todas o no llegamos ninguna”.