INVESTIGACIÓN

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La Complutense, sexto organismo público o privado que más patentes solicitó en 2020

Fotografía: Jesús de Miguel - 3 jun 2021 13:27 CET

La Universidad Complutense ha sido la sexta institución, organismo o empresa que más patentes solicitó en el año 2020. Así lo indica la Oficina Española de Patentes y Marcas en la publicación que hace balance de su actividad durante el pasado año. La Complutense es la tercera universidad en ese listado, tan solo por detrás de dos universidades politécnicas, las de Madrid y Valencia. La tabla la lidera el CSIC en su conjunto y tan solo una empresa privada, Cecotec, figura por encima de la UCM.

 

En palabras de la vicerrectora de Investigación, Margarita San Andrés, "estos datos hablan muy bien de la investigación y de la transferencia que se hace de ella desde la universidad. Este posicionamiento que se ha obtenido evidentemente pone de manifiesto que la labor que desde hace bastantes años se ha llevado a cabo desde la Unidad de Patentes de la OTRI ha dado resultados. Esto no quiere decir que no haya que mejorar, que no haya que procurar seguir en esta dinámica y ascendiendo, pero, sin duda, da ánimos ver que las cosas se están haciendo bien, gracias al trabajo de las profesionales que están en la Unidad y también a las diferentes iniciativas que surgen por parte de nuestros investigadores. Si ellos no tuvieran esas iniciativas, tampoco se podría hacer este tipo de labor".

 

La Unidad de Patentes de la OTRI

Como señala la vicerrectora, la UCM cuenta desde hace años con un área específica de la OTRI (Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación) dedicada a la propiedad industrial e intelectual. A través de ella, los investigadores complutenses pueden tramitar sus solicitudes de patentes o modelos de utilidad (invenciones que no cumplen todas las características para ser protegidas como patentes, pero cuya explotación se reserva el titular; la UCM ocupó la quinta posición en 2020), tanto a nivel nacional como su extensión internacional. Como detalla en su web, la Unidad realiza el estudio de patentabilidad de las invenciones UCM: novedad, actividad inventiva, aplicación industrial, suficiencia de la descripción...; hace recomendaciones y apoya en la redacción de memorias de patente y de reivindicaciones, y elabora las respuestas técnicas a acciones oficiales de la OEPM, incluido el examen de fondo de la solicitud.

 

Según explican Mayte Ripio y Marta Arriaga, las dos responsables de la parte técnica y que acompañan a los investigadores en todo el proceso de solicitud de las patentes, desde hace ya varios años la Complutense mantiene un posicionamiento alto en el ranking de instituciones y empresas que más patentes solicitan. Lo vivido en 2020 quizá ha permitido que las investigadoras e investigadores hayan tenido más tiempo para cumplimentar la documentación necesaria para entregar las solicitudes. Es posible, avisan, que en 2021 los datos bajen un poco, ya que este año los investigadores están recuperando en buena medida el trabajo que no se pudo hacer durante los meses de confinamiento. No obstante, como recalcan las componentes de la unidad técnica, más allá de los lógicos dientes de sierra, el número de solicitudes se mantiene estable e incluso al alza, ya que, por ejemplo, el reconocimiento de las patentes como mérito en la concesión de los Sexenios de Transferencia -creados hace apenas dos años- también consideran que está favoreciendo el interés por patentar entre el profesorado.

 

Invenciones en todas las áreas

En cuanto a las solicitudes concretas hechas en 2020, puede decirse que "ha habido de todo". Este año, lógicamente, la novedad han sido las invenciones relacionadas con la pandemia: desde EPIs, respiradores, métodos de desinfección por radiación ultravioleta o con hidrogeles... Pero, aparte ha habido de otras muchas áreas: biotecnología con todo tipo de aplicaciones, química, farmacia, geología, optometría, odontología, educación... "No sabría decir algo en lo que destaquemos más que en lo demás. En nuestra universidad realmente como se trabaja en todas las áreas del conocimiento, en todas las áreas puede haber resultados patentables", valora Mayte Ripio. "Como curiosidad -toma la palabra Marta Arriaga- podemos mencionar una solicitud del campo de la educación. Un profesor ha hecho un aparato para medir o para conocer cómo es el proceso de percepción de una sensación. En este caso, la sensación térmica. Lo destaco como ejemplo de que nos llegan solicitudes de todos los campos. También, por ejemplo, es muy frecuente, aunque este año no haya habido ninguna, que procedan de Bellas Artes".

 

Un procedimiento un tanto desconocido

Como explica María Jesús Morillo, quien junto a Mercedes Vaquero, se encargan de la parte administrativa de la Unidad, son "los investigadores los que se ponen en contacto con la Unidad, otripat@ucm.es, explicando que consideran que tienen unos resultados susceptibles de ser patentados. Nosotras les mandamos unos formularios estandarizados que tienen que cumplimentar y devolvernos. Una vez se reciben se los hacemos llegar a las dos técnicas para que ellas hagan el análisis de patentabilidad. Primero tiene que saberse si esa invención es patentable o no. Para ello tienen que estudiarlo. Si no es patentable, ellas mismas se lo explican. Si es patentable, se encargan de hacer el estudio de patentabilidad".

 

"Los profesores -señala Mayte Ripio- ven que encuentran en nosotras mucha ayuda. El sistema de patentes en muy desconocido en general y cómo hay que enfocar y redactar una patente es algo que, de hecho, no tienen por qué saber porque para eso estamos nosotras. Una patente es un documento científico, pero también es un documento jurídico. Hay que tener cuidado con lo que se pone y hay que ponerlo de manera adecuada".

 

Más visibilidad y formación

De acuerdo con la vicerrectora Margarita San Andrés, es importante mejorar la visibilidad de este área de la OTRI, "que el investigador sepa dónde tiene que recurrir". También sería positivo "impartir formación para que el investigador, si se propone patentar algún resultado de su investigación, sepa cómo lo tiene que enfocar. No voy a decir que desde los inicios porque igual no es posible, pero sí ver cómo se tiene que desarrollar una investigación para que luego el producto resultante de la misma sea patentable. Que sepan qué requisitos previos hay que tener en cuenta para que luego sea patentable, como el hecho de que no se puede hacer una difusión previa de esos resultados ni publicar... Eso el investigador creo que en su mayoría ya lo conoce, pero nunca está de más recordar esas normas iniciales. También enseñar cómo se tiene que redactar una patente, cuáles son los ítems que se tienen que poner en valor, cuáles son los indicadores, los estudios previos que hay que hacer...".

 

"Es verdad -añade Mayte Ripio- que a veces llegan propuestas que vemos que no tienen los resultados suficientemente elaborados como para poder protegerlos, pero sí vemos, que si hacen un par de ensayos en esa dirección, sí se podrían proteger. Cuando no es mucha carga experimental la que hace falta, se lo decimos y en ocasiones simplemente hacen esos experimentos que faltan y ya procedemos a hacer todo el procedimiento para proteger esos resultados. Cuando se puede, lo hacemos. A veces falta demasiada investigación y el investigador prefiere no seguir por la vía de la patente. También -continúa Ripio- es relativamente frecuente, aunque cada vez menos, que quieran patentar algo que ya han publicado". "La situación ideal -señala Marta Arregui- es que llegaran a la OTRI todos los artículos que vayan a publicar los profesores y nosotras poder asesorar si es patentable o no. A veces se pierden patentes por publicar cuanto antes y se perdería muy poco tiempo en hacerlo al revés y tener las dos cosas".

 

Para ayudar a solucionar todo ese tipo de dudas "básicas", en la web de la OTRI existe un apartado de preguntas y respuestas en el que se solventan de manera clara. "Alguna vez -comenta María Jesús Morillo- llega alguna invención que no tiene nada que ver con el área de conocimiento al que pertenece el investigador. Eso no se lleva aquí. Si es una invención totalmente personal no nos encargamos de ello". Hay que recordar que, por el contrario, en lo relacionado con su área, el profesor no puede patentar por su cuenta. El titular de los derechos de la propiedad industrial es la Universidad Complutense. El inventor siempre va a aparecer como inventor y va a tener derecho a una parte de los beneficios económicos que se pudieran obtener cuando se produzca la explotación, pero la propiedad es de la Universidad. El reparto de los beneficios entre la UCM y el investigador viene fijado en los Estatutos de la UCM en el 50 por ciento.

 

La conveniencia de patentar

Como explica María Jesús Morillo, es importante "proteger los resultados porque toda investigación requiere un trabajo exhaustivo tanto en conocimiento y empeño como en gastos. Si se produce una invención que se considera susceptible de ser protegida, se debe patentar. Se trata de protegerse de un tercero que quiera apropiarse de todo el empeño que tú has estado poniendo en esa invención".

 

Según anuncia la vicerrectora San Andrés, "estamos en proceso de finalización del Reglamento de Propiedad Intelectual e Industrial. Esta es una labor en el que ha colaborado muchísimo el personal de la Unidad de Patentes. El borrador está muy avanzado y esperamos llevarlo próximamente a Consejo de Gobierno. Empezamos a primeros de año y creo que va a ser un reglamento muy interesante para proteger la producción industrial del conocimiento que se genera en nuestra universidad. Espero que en este año esté aprobado".

 

Un siguiente paso en el que quiere poner más atención la OTRI, según señala su directora, Mercedes Taravillo, es en promover las licencias de las patentes, es decir en que una empresa u organismo se haga con sus derechos, con su licencia, para explotarla. "Hay otras secciones de la OTRI que se encargan de esa comercialización y estamos trabajando para potenciarlo. En ocasiones son los propios profesores quienes llegan con las empresas porque ya han colaborado con ellas, pero otras muchas veces no. Por eso vamos a potenciar esa sección de la OTRI para tratar de posicionarnos también en ese aspecto", concluye Taravillo.