REPORTAJE

Concepción Gómez, Margarita San Andrés y Pilar Gil, ante la sede del Parque Científico de Madrid

La Fundación Parque Científico de Madrid hace posible el salto del laboratorio al mercado

Texto: Alberto Martín - 25 mar 2021 18:00 CET

José Alonso y Juan Antonio Quiroga, profesores de las facultades de Óptica y Optometría y de Ciencias Físicas, respectivamente, crearon, en 2005 junto al ex alumno de ambos Daniel Crespo Vázquez, la empresa IOT. Dedicada a la innovación en el campo de las lentes oftálmicas, la empresa, con unidades de negocio en Europa y en Estados Unidos, en la actualidad factura alrededor de 25 millones de euros anuales. En su crecimiento, consolidación y posterior expansión ha tenido un destacado papel la Fundación Parque Científico de Madrid (FPCM), organismo constituido en 2001 por las universidades Autónoma y Complutense para facilitar la transferencia de las investigaciones universitarias al mundo de la empresa.

 

IOT (Indizen Optical Technologies) es una de las 300 empresas que han sido "incubadas" en la FPCM desde su creación, y aunque su éxito supere claramente el de la media, como señala Pilar Gil Ibáñez, directora desde 2018 del Parque, lo cierto es que la tasa de éxito de las empresas que han pasado por él es del 80 por ciento. "Entendemos como tasa de éxito el hecho de seguir activas en la actualidad, lo que como se ve está muy por encima de las que se ponen en marcha en la vida real", matiza Pilar Gil.

 

Proyectos escogidos

La Fundación Parque Científico de Madrid, como explica su directora, es parte de la estrategia de transferencia de la Universidad Complutense y de la Universidad Autónoma, y por ello trabaja de manera continuada tanto con sus OTRI (Oficina de Transferencia de los Resultados de Investigación) como con sus oficinas de emprendimiento, Compluemprende y UAMemprende. No obstante, la utilización del Parque no es exclusiva; de hecho, las empresas que están en el Parque relacionadas con las dos universidades o con los otros dos organismos que apoyan a la Fundación, el CSIC y el CIEMAT, apenas suman el 34 por ciento, según indica su directora. Cualquier proyecto de empresa con base científica o tecnológica puede aspirar a ingresar en el parque. Como explica Pilar Gil, los aspirantes tienen que acudir a una entrevista con el personal de la FPCM en la que presentan su proyecto, "nos dan un plan de negocio, unos estados financieros, unas proyecciones y les hacemos una valoración en la que participa Compluemprende y UAMemprende. En el caso de ser aceptado el proyecto, en cuanto hay espacio entran a incubarse en el Parque", resume Pilar Gil.

 

En la actualidad la FPCM incuba a 78 empresas, 20 de ellas de manera virtual, estando sus 8.400 m2 de instalaciones prácticamente ocupadas en su totalidad. "Los laboratorios los tenemos ocupados al cien por cien y las oficinas al 86%", puntualiza la directora para explicar que la gran ventaja de incorporarse al FPCM es que "les ofrecemos todo. Ellos vienen a dedicarse a innovar y no se tienen que preocupar por nada: limpieza, mantenimiento, recepción, mensajería… Tienen también a su disposición una serie de recursos compartidos, que les evita hacer una fuerte inversión nada más empezar en instrumentos y maquinaria de laboratorio, como incubadoras, centrífugas, congeladores, cámaras frías… Luego, por supuesto, hay equipos específicos de cada negocio que ya cada uno tiene el suyo". El Parque cuenta con una plataforma de Genómica, que, además de las empresas incubadas, da servicio a hospitales, empresas, centros de investigación…

 

Junto a este apoyo de equipamiento científico, infraestructuras y servicios básicos, la FPCM también pone a su disposición asesoramiento empresarial e incluso un área de comunicación que trata de dar visibilidad y prestigio a las empresas, ayudándolas en la confección de notas de prensa o facilitándolas contactos para salir en medios de comunicación y conseguir así el impacto que tanto requieren al principio. Otra servicio que ofrece la FPCM a sus empresas incubadas es la ayuda para conseguir financiación tanto pública como privada. Por último, también las guía en su internacionalización. La FPCM forma parte, entre otras redes, de Enterprise Europe Network.

 

De las 78 empresas incubadas en la actualidad, el 44% están relacionadas con las Tecnologías de la Información y Comunicación, el 43% son de Ciencias de la Vida y Química; el 6% con medio ambiente y energías renovables, y otro 6% con nanotecnología, nuevos materiales e ingeniería. Las empresas, como explica la directora de la FPCM, pagan una tarifa que incluye los servicios de apoyo mencionados anteriormente y, en el caso de las empresas incubadas físicamente también los espacios de uso individual o compartido. "El precio está un poco por encima de la media del que ofertan este tipo de Parques. Lo que está claro es que les compensa: estamos llenos, hay proyectos esperando que tengamos espacio para entrar y muchos que ya están aquí quieren crecer y tener más espacios", afirma Pilar Gil

 

Investigadores expertos con recorrido

El perfil de quien pone en marcha una empresa en el Parque es de una persona con una amplia trayectoria investigadora. "Suele ser gente que no está empezando. Hay casos de emprendimiento universitario, pero en su mayoría suelen ser empresas con procesos largos de desarrollo, que necesitan mucho dinero para desarrollarlos. Sus impulsores son expertos en sus especialidades. Luego suele haber una persona del grupo que es quien más lleva el día a día de la empresa, que no es el científico titular, porque este suele tener una carrera científica, quiere ayudar a impulsarlo y transferirlo, pero no quiere dejar su puesto en la universidad o centro de investigación. También le sirve para vehiculizar a la gente con talento que tiene en sus grupos de investigación y no puede consolidar allí", resume Pilar Gil.

 

El ejemplo de IOT

El profesor Alonso se sitúa en el año 2000 para hablar de los orígenes de IOT. Es en ese año cuando Daniel Crespo Vázquez, un estudiante suyo de Doctorado termina su tesis y aunque le gusta la investigación, decide emprender y junto a unos compañeros crear una empresa de asesoría tecnológica, Indizen Technologies, que, aunque nada tenía que ver con la óptica, sí le sirvió para atesorar una experiencia que apenas cinco años después permitió el nacimiento de IOT. "Con aquella empresa lo pasan un poco mal, pero al final consiguen ponerla en marcha. Pasados 4 años, tras solucionar los problemas científico-técnicos de la empresa, Daniel vuelve a nuestro Departamento, donde hacemos investigación muy aplicada y mucha colaboración con empresas. Empieza a trabajar con Juan Antonio [Quiroga] por un lado y conmigo por otro. Sobre todo con Juan Antonio deciden iniciar una spin off orientada a la metrología óptica. Me proponen unirme y yo lo que les propongo es utilizar una tecnología que es inminente, que es lo que se llama "free form", que permitiría fabricar lentes con superficies arbitrarias y, por tanto posibilitaría desarrollando el software adecuado, el diseño de lentes personalizadas, que hasta entonces no se podían hacer. Al final nos fuimos por esa vía. La empresa se crea en 2005. Es una spin off de la UCM y entramos en el Parque Científico de Madrid. La primera oficinita, de 3 o 4 m2, estaba en el antiguo edificio de BP Solar [anterior sede de la FPCM] . Unos meses después de fundar IOT conseguimos un proyecto NeoTec de la CICYT. Nos fuimos a Madrid porque la verdad es que era complicado ir hasta Tres Cantos. Alquilamos una oficinita cerca de Cuatro Caminos, y, bueno, hasta aquí".

 

Con capital riesgo en el Parque

Gracias a ese proyecto NeoTec la empresa pudo hacer frente a la fase inicial de desarrollo de todo el software. "Después entró capital riesgo a través de la FPCM, Uninvest. Fue una experiencia muy buena con ellos. Es un capital riesgo que realmente ayuda a las empresa, se preocupa de que tengas los medios... Nos ayudaron muchísimo, no solo por la inversión sino también siendo consejeros. Luego, relativamente rápido, en 2010, -continúa el profesor Alonso-una empresa americana de tamaño mediano, que se llama Younger Optics, compró parte de la empresa y la verdad es que nos ayudó bastante y nos permitió entrar con más facilidad en el mercado americano, que actualmente es la mitad del volumen de facturación de IOT. Cuando entró Younger, Uninvest desinvirtió, creo que con un 300% de beneficio y tras muy poco tiempo. No querían desinvertir porque creían que iba a haber mejores oportunidades, pero viendo que la inversión de Younger era estratçegicamente buena para nosotros decidieron salir. Younger solo permitió que quedaran como socios los tres fundadores, por lo que la FPCM también desinvirtió. A pesar de eso siempre hemos colaborado como empresa tractora del Parque".

 

Ante una tecnología rompedora

2014 es el siguiente año clave en la historia de IOT. "Decidimos dar un cambio de rumbo. Siempre habíamos hecho software y empezamos con un proyecto para fabricar lentes fotocromáticas, que se siguen fabricando en Estados Unidos, y con  un par de proyectos bastante agresivos de I+D relacionados con fabricación. Uno era para fabricar lentes por impresión 3D, que creemos que puede ser el futuro–y que todo el sector lo está persiguiendo con mucha fuerza- porque la lente oftálmica es el producto ideal para este tipo de fabricación aditiva. El otro proyecto era para hacer lentes que llamamos "regrabables". Resumiendo -señala el profesor Alonso- hace 18 meses encontramos una tecnología totalmente diferente de impresión 3D. Aunque ya habíamos conseguido hacer máquinas que hacían lentes, pero muy despacio y con ciertas desventajas que nos hacían dudar si era el momento, ahora hemos encontrado una tecnología que sí que vemos que puede ser totalmente rompedora, y permitirá hacer las lentes en una máquina de sobremesa. Hemos parado el otro proyecto y estamos volcados ahí completamente, intentando sacar esto adelante". Si todo sale como esperan, Alonso ve posible que mucha ópticas tengan instaladas en sus tiendas en un futuro no muy lejano máquinas de IOT, que permitan que sus clientes salgan de la óptica con sus gafas graduadas en tan solo unos minutos.

 

La I+D en la FPCM

Todo el trabajo de I+D de IOT -sus oficinas principales en España están en el centro Madrid-se lleva a cabo de nuevo en las instalaciones del Parque Científico. "Volvimos al parque nos permite tener unas fantásticas instalaciones y optar a proyectos realmente ambiciosos de I+D, que están compitiendo con lo mejor que hay ahora en Francia, en Holanda o en Estados Unidos. Hay una auténtica carrera por desarrollar esta tecnología y creemos que no vamos a la zaga", valora Alonso.

 

El exitoso devenir de IOT, por supuesto, no es extensible a la mayoría de las empresas que pasan por la FPCM, pero sí sirve para fijarse en algunos aspectos que pueden marcar que empresas que tienen su germen en grupos de investigación universitarios prosperen o no en el mercado. IOT encaja en el perfil descrito por la directora de la FCPM, Pilar Gil: sus promotores son profesores de amplia experiencia, expertos en su área; ha sido una persona ajena a la universidad la que se ha hecho cargo de la parte más empresarial del proyecto, y, como luego contará el profesor Alonso, llegado un momento sus impulsores tuvieron que resolver el dilema entre seguir en la universidad o dedicarse casi en exclusividad a la empresa.

 

Y es que, como afirma la vicerrectora de Investigación de la UCM, Margarita San Andrés, para que un proyecto empresarial de este tipo vaya adelante, se consolide y vuele solo, es recomendable que se distancie poco a poco del grupo de investigación del que nace. "Suele ser complicado porque se invierte mucho esfuerzo al principio, pero los científicos titulares no tienen que seguir en la empresa. Se necesita estar a full time, tener mentalidad de empresario y asumir que pueden tener éxito pero también que pueden fracasar. Por todo esto, lo normal es que los investigadores que son profesores universitarios opten por seguir sus carreras en la universidad".

 

Un socio para la parte empresarial

El profesor Alonso coincide con esa visión. "La mayoría del profesorado universitario en España no tiene la mentalidad adecuada para montar una empresa. Es cierto, no la tenemos. Por eso, te hace falta alguien ajeno a la universidad, ajeno al funcionariado, alguien que de verdad esté dispuesto a trabajar 24 horas para sacar una empresa adelante, que es algo que requiere muchísimas horas, muchísimo esfuerzo, muchísimos sinvivires. Muchos proyectos se quedan en agua de borrajas porque no existe ese socio o porque el socio tampoco ve la parte tecnológica, no le interesa, le interesa más la parte empresarial, la parte comercial…

 

La vicerrectora de Empleabilidad y Emprendimiento, Concepción García, considera precisamente que es la formación de los equipos y su especialización otra de las claves que marcarán el devenir de una empresa. "La parte empresarial hay dejarla en manos de los profesionales. Es decir, los investigadores deben buscar acompañamiento. Es bueno transmitir esa idea. En la UCM somos multidisciplinares y tenemos capacidad de formar ese tipo de equipos, de poner en contacto investigadores de la parte de ciencias con investigadores de las áreas de ciencias sociales, que son expertos en gestión empresarial, liderazgo, finanzas, contabilidad... y que están investigando también en mejoras de sus procesos. Esa vinculación entre diferentes áreas ayudaría a impulsar esos proyectos y a saltar esa brecha entre lo que es una investigación y lo que es un éxito de mercado. Puedes hacer algo muy bueno y resulta que el mercado no lo necesita, pero también puede suceder que lo estás llevando por un lado que no es el adecuado para interesar al mercado", concluye la vicerrectora.

 

En el caso de IOT, continúa relatando el profesor Alonso, "tuvimos la suerte de hacer esa simbiosis tan buena entre la parte académica y la parte científico-técnica con una persona como Daniel, que adora esa parte científico técnica pero que también tiene esa actitud empresarial. Él hizo la tesis, pero no se quiso incorporar al grupo de investigación; no se veía 10 años entre becas y ayudantías. Él quería otra ruta. Él participó activamente en los proyectos que afianzaron la marcha de su primera empresa, pero le atraía más la investigación aplicada que hacíamos nosotros. Por eso volvió al Departamento para trabajar como free lance. Cuando fundamos IOT desde el principio llevó la batuta y en la actualidad es el presidente. Vive en Estados Unidos, donde supervisa la fabricación de fotocromáticos y el importante mercado americano.

 

El gran dilema: la universidad o la empresa

Como incide la vicerrectora Margarita San Andrés, compaginar la labor universitaria con la empresarial es muy complicada y una de las razones por la que muchos proyectos empresariales de este tipo no llegan a buen término. La ley, como explica Pilar Gil, impide a los investigadores que son funcionarios públicos compaginar su trabajo en la universidad con cobrar un sueldo en una empresa, por lo que los investigadores en una gran mayoría optan por la seguridad de continuar con su plaza en la universidad o en un centro de investigación.

 

"Nosotros -explica José Alonso- hasta 2014 mantuvimos nuestra plaza en la universidad. Hacíamos de advisors para IOT mediante el desarrollo de proyectos de artículo 83 entre la empresa y la universidad de desarrollo de algoritmos, desarrollo de sistemas de metrología para lentes oftálmicas... Daniel se fue en 2010 a Estados Unidos, donde sigue viviendo y lleva la parte del negocio más fuerte. En 2015 cuando apostamos por estos proyectos de 3D pasamos a tiempo parcial con mínima dedicación. Sí que nos gusta una vinculación con la universidad. De hecho, una de las grandes ventajas que hemos tenido es el grandísimo equipo humano que tenemos. Ahora somos más de 50 en Madrid, pero en la fase inicial, cuando éramos 10 o 15 personas, el 80% eran egresados de la UCM. La actual directora general de la empresa, Carolina Gago, fue alumna mía, número 1 de su promoción en la Facultad de Óptica y Optometría. Tenemos muchísimos complutenses. Todo el equipo de ensayos clínicos es complutense; buena parte del de soporte, también; el jefe de I+D y ahora director técnico también es UCM. "Para mí, debo de confesarlo, no ha sido un trauma dejar la universidad. Creo que me ha merecido la pena porque, sin duda, este es el gran proyecto de mi vida", concluye el profesor Alonso.

   

Acercar la FPCM a la UCM

El número de empresas con germen complutense que han pasado por la FCPM desde su creación en 2001 no es muy elevado. De las 300 empresas incubadas, solo alrededor de 20 tienen vinculación con la UCM. Para la vicerrectora de Investigación, Margarita San Andrés, la explicación, junto a la ya señalada complejidad que supone para un investigador embarcarse en una aventura empresarial, hay que buscarla, quizá, en la poca identificación que hacen los investigadores complutenses, por lo general, con que el Parque Científico de Madrid es también Complutense. La lejanía de los campus complutenses, su ubicación desde 2009 en el campus de Cantoblanco de la Universidad Autónoma, complican aún más esa relación identitaria. Como apunta la vicerrectora, la apertura de una segunda sede de la FPCM en el campus de Moncloa y Somosaguas sin duda significaría un punto de inflexión y facilitaría la salida de los laboratorios de las Facultades de los grupos de investigación interesados en emprender una aventura empresarial. De acuerdo con San Andrés, esta es una idea que gusta al actual equipo de Gobierno aunque en estos momentos no es sencillo convertir en realidad.

 

No obstante, como recalca la directora de la FCPM, Pilar Gil, la Complutense tiene exactamente las mismas competencias y poder de decisión en el Patronato de la Fundación que la UAM, y de hecho el rector de la UCM asume cada dos años su presidencia. También es continúa la relación entre la dirección del Parque y los vicerrectorados de Investigación y de Empleabilidad y Emprendimiento, así como con la OTRI de la UCM, que dirige Mercedes Taravillo, con la que se trabaja para detectar proyectos que tengan encaje en el ecosistema del Parque, como con Compluemprende. Con el equipo que dirige Paloma Bel, se trabaja para detectar también iniciativas, además de contar con su criterio en la evaluación de los proyectos que presentan su candidatura para entrar en el Parque. De hecho, en los últimos años han sido varios los proyectos complutenses que se han incorporado a la FCPM vía Compluemprende, al patrocinar esta uno de los premios Emprendedor UCM, dotado con un periodo de incubación en el Parque.