LIBROS

Primera sesión de la actividad "Aquí se presentan libros"

La poesía escondida de José Luis Sampedro abre la iniciativa “Aquí se presentan libros”

Texto: Jaime Fernández - 5 oct 2020 11:44 CET

El vicedecanato de Biblioteca, Cultura y Relaciones Institucionales de la Facultad de Filología, en colaboración la Librería Alberti, ha puesto en marcha una serie de presentaciones virtuales en apoyo a la Feria del Libro de Madrid 2020, bajo el título genérico de "Aquí se presentan libros". El ciclo, que ha comenzado el 2 de octubre y se extenderá hasta el día 18 del mismo mes, permitirá, en palabras del decano Eugenio Luján, dar a conocer "libros publicados por profesores, PAS y estudiantes, todos ellos muy vinculados a la Facultad de Filología y es continuación de la iniciativa "Nuestra Facultad pública" que se ha desarrollado gracias al vicedecano José Manuel Lucía Megías, siempre incansable". La inauguración de "Aquí se presentan libros" se ha aprovechado para dar a conocer la antología José Luis Sampedro, Días en blanco. Poesías completas.

 

 

El decano de Filología se apenó por no poder realizar estas actividades de manera presencial, pero apostilló que "si hace diez años hubiéramos tenido esta pandemia habría sido una cesura radical para las actividades culturales, al menos la tecnología permite que nos mantengamos en estos espacios de diálogo para recuperar el contacto entre unos y otros". También Manuel Gil, director de la Feria del Libro de Madrid, quiso sacar algo positivo y es que "con esto de las grabaciones y las programaciones la ubicación de ciudad o de país ha dejado de ser determinante; las Ferias en el mundo digital no tienen patria, porque el seguimiento de actividades se puede hacer desde cualquier lugar del mundo". Eso sí, para Gil, "sin el directo la Feria pierde la magia, la erótica, poder dialogar con los autores, hacerse un selfie e incluso darse un beso, y toda esa magia no es virtualizable".

 

El director de la Feria del Libro reconoce que si "conseguimos que durante 16 días se hable de libros el objetivo estará cumplido, porque la idea es mantener viva la marca de la Feria del Libro, que está insertada en el ADN de la ciudad, y todo eso no deja de ser un preámbulo para lo que nos gustaría hacer en 2021, que sería la 80º edición". Un año que se quiere que sea especial, incrementando el espacio en el parque de El Retiro, con un pabellón internacional que "sería una bendición para todos los lectores y los que estamos en el mundo de la cultura y del libro".

 

Sampedro, poeta

Para entrar en la materia del libro de José Luis Sampedro, José Manuel Lucía Megías leyó uno de los poemas recopilados, titulado La casa nueva. Olga Lucas, la viuda y legataria de la obra de Sampedro, reconoce que este libro "nace del desorden y el caos", un concepto que a veces se les escapaba cuando hablaba su marido, pero que entendió perfectamente cuando murió y se vio "aplastada con decenas de miles de papeles". Allí había "mucho, demasiado material y no dio tiempo a poderle preguntar de todo aquello que quería él que se hiciera después de su muerte".

 

Explica Lucas que de algunas páginas de los últimos diez años que trabajó con él sabía perfectamente lo que él hubiera publicado y lo que no, y de ahí sacó los primeros libros póstumos. Bromea que su único mérito en este nuevo libro fue no hacer caso de Marie Kondo y no tirar las muchas cajas que tenía, porque en una de ellas había "otra caja más pequeña donde ponía poesía, con papeles desde los años treinta" y tuvo la intuición de que eso no era para tirar.

 

Llamó a Lucía Megías para que se lo llevara, le echara un vistazo y le dijera si esto tenía algún valor y tiene claro que Sampedro tenía una infinita confianza en ella y cree que no se habría enfadado, sobre todo porque "los estudiosos de su obra necesitaban conocer esa faceta".

 

La edición

El vicedecano Lucía Megías explica que el viaje en el metro de la casa de Olga a la suya, unos 40 minutos, una vez que el entregó el material de Sampedro fue un aguantar la impaciencia. Al llegar a casa, lo primero que se encontró fue un cuaderno de rayas donde el escritor había vuelto a copiar las notas que él iba haciendo durante la Guerra Civil, y "la primera sorpresa fue encontrarnos un escritor que nunca dejó de escribir poesía, porque a lo largo de su vida fue conservando y haciendo unos poemas más existenciales, más vinculados a la situación social y personal que iba viviendo. Tenía una poesía con tintes eróticos y toda una poesía cómico festiva y fue capaz incluso de que su brillante carrera de Economía en la UCM se convirtiera en una parte de su quehacer literario, con romances dedicados a cómo se manejan la fichas en las revistas científicas o los tribunales tediosos de diplomacia o las reuniones a la que le mandaban a la ONU".

 

El problema inicial, de acuerdo con Lucía Megías, fue ver la disposición temporal de ese material, pero "Sampedro ayudó mucho a los editores porque pasó algunos a máquina, con diferentes tintas, y además databa y ponía el lugar de donde lo escribía, así que el dossier genético era más fácil de hacer". El dilema, por tanto, era qué se editaba, porque no se quería hacer una edición filológica, sino una edición para los lectores, rescatando al poeta. La decisión editorial final fue publicar la última versión de los poemas, así que hay algunos muy elaborados, que cuando los retomaba cuarenta años después de escribirlos, el mismo Sampedro modificó, junto a otros poemas eran primeras versiones y que "probablemente Sampedro los habría pasado por su maquinaria de escritor".

 

El resultado es "un libro con más de 300 poemas, muy bien editado para que el libro también sea lo más apetecible del libro, incluso como objeto". Lucía Megías opina que "es o muy recomendable y lleno de muchas sorpresas y muchos hallazgos poéticos, incluso de joven poeta que va aprendiendo y comienza a transitar ese camino literario".

 

Lorenzo Silva, lector

En la presentación del libro se contó con Lorenzo Silva, a quien se presentó como lector de lujo, uno de los primeros que pudo acceder a estos poemas y quien se congratuló por su publicación, porque si algo comprobó en José Luis Sampedro fue que "realmente le satisfacía transmitir felicidad a los demás, y disfrutaba con eso, con iluminar la vida de las personas, como estos poemas, así que él mismo lo vería muy bien y estaría muy contento".

 

Cuenta Silva que en el "primer presidio" que sufrimos se tropezó con este libro "que fue un torrente de luz por la poesía" y por cómo sus poemas le hablaron de ese hombre al que conocía y está lleno de descubrimientos, sobre la persona, sobre el escritor, el ciudadano, el testigo de su tiempo...

 

Aunque se ha divertido mucho con los poemas satíricos y humorísticos, Silva, al igual que Olga Lucas, destaca los poemas de la Guerra Civil, sobre todo los del final del conflicto, que "realmente son estremecedores porque están tan desnudos de todo aquello que representa fatigosa y desafortunadamente el grueso del discurso sobre nuestra Guerra Civil, sobre esa carnicería entre amigos, vecinos, conciudadanos... Lo que él escribe está despojado de toda esa hojarasca de procedencia diversa y resulta hasta terapéutico". Para demostrarlo leyó ocho versos de uno de esos poemas donde "se condensa la mirada de un hombre que entendió desde el desgarro y la lucidez lo que vivió España entre 1936 y 1939. El protagonista en este caso es un poeta del bando vencedor que sabe que todos somos perdedores".

 

Le sorprende a Lorenzo Silva "la opción por el secreto que eligió Sampedro, por ser un poeta oculto, que pudiendo publicar cualquier cosa tomó la decisión de no publicarlo y esconderlos en una caja. Es una decisión con un proceso de deliberación consigo mismo algo que se hace evidente en poemas como Guardián".

 

Concluye Silva que si tuviera que resumir en una sensación la lectura de este libro, aparte del acceso a las capas profundas de la persona que conoció, sería la imagen de "Sampedro como gran árbol, un hombre con las raíces perfectamente asentadas en el suelo, con una copa ancha arriba, que siempre cobija y que orienta en la buena dirección. Era una buena referencia para andar por el mundo intentando ser un poco más digno y haciéndose a uno mismo".