IGUALES

El acto se celebró en la sala de juntas del Rectorado de la UCM

La vicepresidenta Carmen Calvo rinde homenaje al curso Historia de la Teoría Feminista en su 30 aniversario

27 may 2021 12:58 CET

Carmen Calvo, vicepresidenta primera del Gobierno, inauguró este 26 de mayo el acto de celebración del 30 aniversario del curso Historia de la Teoría Feminista, impartido en el Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense. Un curso, fundado por Celia Amorós, que ha sido, en palabras de la vicepresidenta, el “sanctasantórum de la reflexión feminista en este país”, tanto desde el punto de vista como práctico, ya que de sus debates y reflexiones se ha nutrido la batalla social y política que ha logrado que hoy el movimiento feminista sea respetado y seguido por millones de mujeres y también de hombres.

 

La vicepresidenta comenzó su intervención en el acto -al que tildó de balón de oxígeno en medio de su intensa actividad política- agradeciendo a las mujeres que de la mano de Celia Amorós pusieron en marcha este curso y a quienes han sabido mantenerlo en el tiempo tan vigente como en sus inicios, personalizando en su actual directora, Ana de Miguel Álvarez. Subrayó que estos 30 años han sido una “lucha compleja de verdadero alarde intelectual para solidificar en nuestro país el feminismo y la igualdad”. Recordó las palabras de Celia Amorós en las que decía “dame la igualdad y sobre ella construiré las diferencias, pero no al revés”. Y destacó que si ahora el feminismo es un término que merece respeto, “que reclaman para sí cada día más mujeres y más hombres, que tiene cotización en la bolsa del poder de la política, es gracias a la lucha y la reflexión, a ambas cosas”. Si el feminismo es cada día más respetado es, de acuerdo con la vicepresidenta, “por trabajos tan intensos, tan profundos y tan sólidos en el panorama intelectual y académico de nuestro país” como los llevado a cabo en el curso Historia de la Teoría Feminista” y en el Instituto de Investigaciones Feministas de la Complutense. “Esta Universidad con su Instituto -señaló en otro momento de su intervención- se convertía en un lugar que emitía luz, sonido e inteligencia constantemente para las mujeres de este país y eso estuvo y está en el campo de las ideas que nos llevan la progreso”.

 

 

La vicepresidenta primera aprovechó la ocasión para zanjar algunos debates y reafirmar algunas reivindicaciones. Pidió que deje de tildarse de colectivo a las mujeres. “Somos el único grupo humano que no somos un colectivo; todo lo demás son colectivos, incluidos los hombres porque son menos que nosotras. En cualquier sociedad cuando se mide estadísticamente siempre somos más las mujeres y si tenemos que ser fieles con coherencia intelectual a qué es un grupo y qué es un subgrupo, pues resulta que las mujeres somos el gran grupo humano, más de la mitad de la población del planeta. Llevarnos al saco común de los colectivos no deja de ser un ataque a la línea de flotación de lo que ya hemos trabajado y ya hemos conseguido que vaya calando. Y es que si sin nosotras no se puede hacer nada, contra nosotras tampoco se puede hacer nada ya”.

 

 

También reclamó ser “honestas y agradecidas”. Recordó que “nadie trajo el feminismo ni ayer ni antes de ayer, por más que cada generación tenga el derecho de colocar los espacios nuevos y las necesidades nuevas, pero nada se ha construido en el avance, en la transformación y en los cambios realmente importante en la historia de la humanidad, sin el respeto debido a la genealogía, al trabajo previo, particularmente cuando ese trabajo es impecable. Impecable porque ahora millones de mujeres de todo el mundo salen a la calle y se reputan feministas y con esa bandera se transforman las agendas de Estado”.

 

 

La vicepresidenta cerró su intervención aludiendo a los “muchos debates postmodernos con ribetes absolutistas”, que últimamente están surgiendo. A su juicio, lo único que se consigue con ellos es “hacernos perder la pista de donde estamos. Venimos de una historia muy dura, pero muy sencilla, y nuestra pista tiene que seguir siendo la de siempre: trabajo, independencia, respuesta a los delitos que se practican particularmente contra nosotras, seguridad de nuestras vidas… No nos podemos despistar. Y para no despistarnos debemos recordar los 30 años de debate, la existencia de este Instituto y de un país como el nuestro al que le cuesta mucho trabajo mantener tradiciones e historia. Y yo he venido aquí para decir que esta hay que mantenerla, que aquí están todas las semillas plantadas por las mujeres más brillantes de este país, empezando por ella [Celia Amorós] y que se las tenemos que entregar intactas a las jóvenes, que empujan con muy buena cabeza y muy bien formadas, para que cuando nosotras seamos viejecitas, luchen por las siguientes generaciones”, concluyó.

 

 

El rector, Joaquín Goyache, quien cedió a la vicepresidenta primera la presidencia del acto, señaló en sus breves palabras su firme propósito de avanzar en el camino de la igualdad plena en la Universidad Complutense, que “por desgracia hoy no existe”, pero en la que a través de la Unidad de Igualdad y del propio Instituto de Investigaciones Feministas, se trabaja cada día en alcanzarla cuanto antes y situar de nuevo, como hizo este curso de Historia de la Teoría Feminista, a la Universidad Complutense a la vanguardia del feminismo.

 

 

Tras las intervenciones de la vicepresidenta Carmen Calvo y el rector Joaquín Goyache intervinieron en el acto la delegada del rector para Igualdad, Isabel Tajahuerce Ángel; la ex directora del Instituto de Investigaciones Feministas Asunción Bernárdez Rodal, y la actual directora del curso Historia de la Teoría Feminista, Ana de Miguel Álvarez. También fueron tomando la palabra profesoras y alumnas del curso durante estas tres décadas. El acto concluyó con una conferencia ilustrada, a cargo de Lourdes Pastor, ex alumna del curso, acompañada por Manuel Reyes y Pablo Torres, titulada “Latidos flamencos de feminismo y democracia”.