ÁGORA
Lección magistral del fotógrafo Ramón Zabalza en Ciencias de la Información
Texto: Mar Marcos Molano, Fotografía: Paula Lorenzo y Alberto Esteve - 7 abr 2026 09:21 CET
Ramón Zabalza estuvo en la Sala García Berlanga de la Facultad de Ciencias de la Información el pasado 11 de marzo. invitado por el Grupo de investigación de la Universidad Complutense sobre Fotografía documental en España (PID2024-155756NB-I00) liderado por el profesor Rafael R. Tranche, en un acto organizado por la profesora Elena Blázquez. Zabalza, ofreció una lección magistral sobre fotografía a los estudiantes que se reunieron con él y que tuvieron la oportunidad de charlar durante las más de dos horas que se extendió la visita del fotógrafo.
Durante su intervención recorrió sus proyectos reunidos en magníficos fotolibros: “Imágenes gitanas” (1995) en el que desafía las convenciones habituales de representar lo gitano, lo marginal y la pobreza; “Aqua sana” (2001), donde emplea la fotografía como hilo narrador de los beneficios que las aguas termales aportan a la salud; “Prestige, 42º 15’ N-12º 08’ (2005), un testimonio gráfico de los viajes que realizó, junto al también fotógrafo Patricio Rodríguez, a las costas gallegas; “Bos Taurus” (2014) un ensayo visual que dialoga con las contradicciones que los humanos generan cuando se relacionan con la idea de los animales útiles; “Dónde” (2016) un híbrido de fotografías y textos en busca de lectores a quienes interese el pasado y el futuro de las relaciones con el territorio; “Crónicas calés” (2022) donde vuelve a visitar el universo gitano para repensar la arquitectura social y la jerga de habitar los espacios; “Fotologías” (2024) retrospectiva informal del paso del autor por la fotografía documental desde 1973 hasta 2018, y su último trabajo, “Días en Peshawar” (2025), que reúne experiencias y fotografías de los intensos días vividos en Peshawar, culminación de un inesperado viaje al territorio noroeste de Pakistán en agosto de 1983. Al final del acto, Ramón Zabalza regaló un ejemplar de cada uno de estos fotolibros a la Biblioteca de la Facultad de Ciencias de la Información.
Una vez repasada su obra, se inició un diálogo articulado por las conductoras del acto, la profesora Mar Marcos, y la investigadora doctoral, Elisa Lozano, a través del cual Zabalza profundizó en los elementos que vertebran su obra hablando de los “usos de la fotografía” entre los que distinguió los usos propios de los impropios y los tóxicos; la “rentabilidad” económica de la fotografía frente a su interés semántico; la “indicialidad y la realidad” por el que la fotografía tiene más que ver con la precisión del propio aparato y su tecnología que con la verdad; la “escenicidad” y la “imagen fija, única y en movimiento” y la relación de la imagen fotográfica con la cinematográfica; la “calidad y el valor” de una fotografía y cómo éste tiene que ver con la capacidad de ser recordada; el “método y el archivo” como elemento fundamental para organizar la mirada fotográfica ante la ingente cantidad de imágenes por seleccionar, o la “crítica” y las capacidad de una buena crítica fotográfica frente al gusto por la imagen, la expresión de los elementos fotográficos que argumental la calidad de un proyecto fotográfico.
Ramón Zabalza nació en Barcelona 1938. Es licenciado en Derecho (Madrid, 1960), realizó estudios de Economía en el Institut d’Études Politiques de París (1961-1964) y fue profesor auxiliar de Antropología Social y Económica en la Universidad Complutense (1968-1973). En 1973 empieza a hace fotografías y desde entonces dedica su vida entera a captar con su cámara la realidad que le rodea: “Aunque la fotografía ofrece la espléndida superficialidad de las cosas, su asociación con la noción de verdad ha derivado en confusión. La fotografía se refiere más a parámetros dérmicos y verificables de la realidad que a las emociones provocadas por su percepción. Sus iconos reflejan la realidad, pero, por grande que sea su fidelidad, por mucho que se exalte su autenticidad, los iconos no son la realidad y menos aún la verdad. Mi devoción por la realidad, fundamento de cualquier reflexión sobre el mundo visible, es compatible con la certeza de que las imágenes fotográficas pueden sugerir situaciones y sentimientos no verbalizables. Trianguladas con el imaginario del lector, ciertas fotografías emocionan más allá de su semántica o sugieren fenómenos no visuales, como el ruido, el tiempo, o morales, como la culpa, el dolor o la alegría de vivir”.
