CV / CIENCIA
Los Cursos de Verano abordan en Robledo de Chavela la oportunidad histórica que abre Europa a la restauración de ecosistemas
Texto: Alberto Martín, Fotografía: Bright Light - 1 jul 2026 13:57 CET
Por segundo año consecutivo Robledo de Chavela vuelve a ser sede de un curso de verano sobre conservación, restauración y biodiversidad, que suma a su ya tradicional jornada -la semana que viene se impartirá su octava edición- sobre misiones espaciales y astrofísica. En esta ocasión, la mirada se centra en la oportunidad histórica que supone para la restauración de ecosistemas y su resiliencia al cambio climático el Reglamento europeo aprobado en 2024, y sobre cuya base los estados miembros tienen hasta el 1 de septiembre de este año para presentar ante la Comisión sus planes nacionales; en el caso de España, el denominado Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza.
La Ley Europea de Restauración de la Naturaleza (Reglamento UE 2024/1991) fue acogida, como explica Diana Colomina, de WWF España, con entusiasmo, ya que por vez primera se reconoce que “ya no es suficiente con conservar lo que queda”, sino que es necesario “restaurar las funciones de la naturaleza y recuperar lo perdido”, situando en un mismo nivel la biodiversidad, el clima y el bienestar. El Reglamento, y eso explica su trascendencia, es vinculante para todos los Estados miembros de la Unión Europea.
Los objetivos medibles del Reglamento son muy ambiciosos. Plantea que en 2030 estén restauradas al menos el 20 por ciento de las zonas terrestres y marítimas, declaradas como protegidas por las directivas europeas desde los años 80 -Directiva Aves (1979), Habitats (1992) y Red Natura 2000-, y que en 2050 ese porcentaje se eleva hasta el cien por cien. La necesidad de estas medidas lo explica que en el momento de aprobarse el Reglamento se consideró que hasta el 80 por ciento de los hábitats protegidos en Europa se hallaban en un estado deficiente o malo, y entre el 60 y el 70 por ciento del suelo europeo se encontraba degradado. De acuerdo con Diana Colomina, la situación es de emergencia.
Junto a sus objetivos medibles, lo más importante del Reglamento europeo es, a juicio de la responsable del programa de Bosques de WWF, que engloba numerosas actuaciones en hábitats terrestres, costeros y de agua dulce; ríos y ecosistema de agua dulce; hábitats marinos; ecosistemas urbanos; poblaciones de polinizadores; ecosistemas agrícolas, y ecosistemas forestales. En cada uno de estos aspectos incluye numerosos matices y, aunque sobre algunos temas se ha querido polarizar a través de interesadas fake news, en especial en materia agrícola y de pesca, lo cierto, de acuerdo con Diana Colomina, es que el Reglamento trata en todo momento de respetar estas industrias e incluso de asegurar su sostenibilidad futura.
En España se está ultimando el denominado Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza, que el Gobierno español tiene que entregar a la Comisión Europea no más tarde del 1 de septiembre. Colomina entiende que se ha tenido que trabajar con mucha premura e incluso en algunos aspectos -por ejemplo, de conservación de fondos marinos- sin datos o estudios precisos. Es por ello, por lo que desde asociaciones como WWF España y otras alrededor de 40 entidades conservacionistas, organizadas en la denominada Alianza por la Restauración de la Naturaleza, se está haciendo una llamada para que el texto que se presente no sea un “elemento bloqueante”, sino un punto de partida de “un proceso vivo que arranca ahora, pero que debe mejorarse y concretarse progresivamente”. La Alianza muestra su preocupación sobre todo en aspectos como su financiación, “que no está clara” o su difícil gobernanza, así como en criterios más técnicos como el cumplimiento del denominado “principio de no deterioro” o más de fondo como la necesidad de que “las restauraciones sean justas y útiles” y se conviertan en “aliadas” del mundo rural.
Carmen García García, técnica municipal del área de Desarrollo Local del Ayuntamiento de Robledo de Chavela, y Alberto Álvarez López, técnico de la Facultad de Veterinaria de la UCM y experto medioambiental, son de nuevo los directores de este “espacio para aprender, compartir y construir”, como define la propia Carmen García esta jornada. Junto a la de la representante de WWF España, las sesiones han incluido la mirada de Adrián Escudero, profesor de Ecología de la Universidad Rey Juan Carlos, sobre la resiliencia en las regiones de clima mediterráneo ante el cambio climático, en especial en la Comunidad de Madrid; de la catedrática de Botánica de la UCM Rosario Gavilán, quien habló sobre el papel de la botánica en la restauración de paisajes resilientes, y el naturalista, escritor y periodista Joaquín Araujo, quien se refirió al papel de la actividad tradicional humana en el mantenimiento de los ecosistemas. Como señaló Carmen García en sus palabras inaugurales, junto a la ciencia, las razones, los motivos y las posibles soluciones, en la lucha contra cambio climático, en la defensa de la biodiversidad, en la apuesta por el medio natural, también es imprescindible “llegar con las emociones”, que todas las personas sepan que pueden ayudar, contribuir, poner su grano de arena, por un planeta mejor.
