INVESTIGACIÓN
Más de 300 ponentes en el Congreso Internacional Patrimonio, Cuidados y Personas, organizado por la UCM
Texto: Alberto Martín, Fotografía: Jesús de Miguel - 27 may 2026 13:23 CET
Este 27 de mayo se ha inaugurado en el Museo del Traje el Congreso Internacional Patrimonio, Cuidados y Personas en un mundo resiliente: las redes patrimoniales como estrategia de sostenibilidad. Organizado por el grupo de investigación en Gestión del Patrimonio Cultural de la UCM, las jornadas -que se extienden hasta el día 29- son el colofón del Proyecto CIPAMUR, Proyecto Cuidados, Personas y Arqueología en un mundo resiliente: innovando desde los procesos comunitarios y el trabajo en red en patrimonio cultural y museos para el contexto latino, iniciado en 2021. El congreso reúne a más de 300 ponentes de numerosos países del mundo, en su mayoría europeos y de América Latina.
La inauguración ha contado con la presencia de la directora del Museo del Traje, Helena López de Hierro; el vicerrector de Planificación, Coordinación y Relaciones Institucionales de la UCM, José María Coello de Portugal; la decana de la Facultad de Geografía e Historia, María Cruz Cardete del Olmo, y las directoras del congreso y de su comité científico, Alicia Castillo Mena y Eloísa Pérez Santos, codirectoras a su vez del grupo de investigación en Gestión del Patrimonio Cultural.
La directora del comité científico, Eloísa Pérez, se encargó de resumir los objetivos de este congreso que se extenderá hasta el viernes 29 de mayo. “Permítanme comenzar situando el eje que articula el encuentro: la relevancia de las redes de colaboración. En un contexto global caracterizado por la incertidumbre y la creciente complejidad de todos los procesos sociales y culturales, el patrimonio ya no puede entenderse como un conjunto de bienes aislados, sino que su gestión y su práctica tiene que ser más y tiene que ir más allá. Hoy sabemos que el patrimonio es toda una construcción relacional. Las redes, en este sentido, no son únicamente una forma de organización, sino que son una condición indispensable. Las redes son el espacio donde confluyen los saberes expertos, los conocimientos locales, donde se negocian los significados y donde se articulan los cuidados. Hablar de redes patrimoniales implica desplazar la centralidad desde los objetos hacia las personas, desde la conservación hacia el cuidado, desde la gestión hacia la gobernanza compartida. Este congreso se inscribe precisamente en ese giro epistemológico y profesional en el que se entiende que la resiliencia cultural no se construye desde la suma de iniciativas individuales, sino desde ecosistemas colaborativos, complejos, dinámicos y muchas veces muy frágiles”.
El congreso -que se desarrolla además de en el Museo del Traje, en la Facultad de Geografía e Historia, en el edificio multiusos de Filología y Filosofía, y en el Museo Nacional de Ciencias Naturales- se ha estructurado en 10 mesas redondas dedicadas a cuestiones clave, como las redes institucionales, los itinerarios culturales europeos, la colaboración entre ciencia y sociedad o las redes de cooperación; 3 paneles orientados a la experimentación metodológica y al trabajo con públicos y nuevas generaciones en el ámbito patrimonial; 16 sesiones de comunicaciones con aportaciones procedentes de instituciones académicas, organismos públicos y colectivos de distintos puntos de Europa y de América Latina, que abordan temas tan diversos como las asociaciones civiles, los museos, el patrimonio mundial, el patrimonio inmaterial, los regímenes de legitimidad o la sostenibilidad territorial. Además, hay un encuentro con grupos de investigación de universidades e institutos de investigación españoles; una muestra de audiovisuales; sesiones de póster, y visitas a distintos espacios (Ciudad Universitaria, Instituto del Patrimonio Cultural de España, Galería de las Colecciones Reales y Frontón Beti Jai), con los que, como subrayó la profesora Pérez, “se amplía el formato clásico que normalmente tiene un congreso hacia modelos más abiertos de intercambio”.
Entre otras características, la directora del comité científico destacó “la interdisciplinariedad real de las propuestas. No se trata únicamente de la coexistencia de disciplinas, sino que es un diálogo efectivo entre la historia, la educación, la gestión cultural, la museología, los estudios de públicos, las ciencias ambientales o las humanidades digitales”. La profesora Pérez cerró su intervención afirmando que “el congreso que no pretende ofrecer respuestas cerradas, sino abrir preguntas que no buscan consensos rápidos, sino debates productivos, que no entiende el patrimonio como algo dado, sino como algo que se construye y se cuida colectivamente”.
La directora del congreso, Alicia Castillo, recordó por su parte que la actividad del grupo de investigación que codirige se remonta a 2010 y ha encadenado proyectos del Plan Nacional de Ciencia del Ministerio de Ciencia, Investigación y Universidades. “Creo que es importante decirlo porque es parte de la competitividad de nuestro grupo. Es parte de un esfuerzo colectivo que se lleva haciendo no solo desde este último proyecto CIPAMUR (PID2021-127248OB-I00), que es el que cierra un largo ciclo de colaboración con Latinoamérica y especialmente con la Oficina del Historiador de La Habana, de Cuba, y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, de México”. Este congreso es el tercero organizado como parte del proyecto, tras los celebrados primero en Cuba, y dos años después en Puebla.
La profesora Castillo subrayó que estos congresos no son “un mero acto de cumplimiento académico como parte de un programa de esa investigación, sino que en sí mismos son parte de nuestra investigación. Nosotras -concluyó la directora del congreso- llevamos trabajando con el conocimiento colectivo años, somos fieles absolutas a la ciencia ciudadana, casi parecemos una secta en la que creemos profundamente que las cosas pueden cambiarse, que el mundo puede cambiarse gracias a la ciencia y que el patrimonio cultural y natural es parte de ese proceso”.
