CURSOS DE VERANO
La Nobel de la Paz Oleksandra Matviichuk inaugura los Cursos de Verano 2026
Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Francisco Rivas - 30 jun 2026 08:27 CET
“Hay que ser optimistas, porque el futuro no sólo es que sea incierto, sino que además no está previamente escrito. Todos nosotros tenemos la oportunidad y la obligación, como parte de nuestra responsabilidad humana, de luchar por la libertad que deseamos, y yo prefiero aprovechar esta oportunidad”. Así de tajante se expresa la abogada Oleksandra Matviichuk, directora de Center for Civil Liberties, organización que obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 2022. Ella ha sido la encargada de impartir la conferencia inaugural de los Cursos de Verano, en el salón de actos del colegio Alfonso XII, junto al rector de la Universidad Complutense, Joaquín Goyache, el embajador de Dinamarca en España Michael Braad, y la vicerrectora de Comunicación y directora de los Cursos de Verano Natalia Abuín.
Oleksandra Matviichuk ha querido aprovechar su paso por la Complutense para expresar su “sincera gratitud al pueblo español por su solidaridad y apoyo al pueblo ucraniano en este momento tan crítico de la historia política, cuando es fundamental saber que no se está solo luchando contra un adversario tan poderoso”.
En su charla, durante la inauguración, ha recordado que cuando era una niña, en el colegio, conoció a un grupo de disidentes que habían sufrido lo insufrible, pero que a pesar de eso no se rendían, y aquella fue su inspiración “para estudiar derecho y defender la libertad y la dignidad humanas”. Una tarea que se complica en estos momentos que ella misma considera de “postconocimiento, porque con las redes el conocimiento empieza a perder su valor” y los jóvenes, que han heredado los derechos y las libertades de sus antepasados cuestionan incluso la necesidad de los derechos humanos.
Esa situación actual ha permitido que el sistema internacional de paz y seguridad que se creó tras la Segunda Guerra Mundial se haya derrumbado y además “jamás se volverá al statu quo anterior, porque ahora la seguridad de los ciudadanos en los países europeos ya no depende de la ONU, sino de si cuentan con suficientes personas dispuestas a defender su país en caso de emergencia”, como han hecho los ucranianos frente a la invasión rusa.
Como ya ha declarado en otras ocasiones, Matviichuk asegura que “Putin inició una guerra a gran escala, no porque quisiera ocupar solamente una parte más del territorio ucraniano, sino porque quería destruir todo el país y avanzar, ya que considera a Ucrania un puente hacia Europa”. De acuerdo con ella, con esta guerra, “Putin intenta convencer al mundo entero de que un país con un gran potencial militar y armas nucleares puede hacer lo que quiera, invadir otro país, matar a su gente, erosionar su identidad, robar a sus hijos, ocupar sus territorios y transferirlos por la fuerza a los rusos”.
La conferenciante no tiene mucha confianza en que la paz propuesta por Trump vaya a funcionar, ya que el presidente estadounidense busca un acuerdo, algo que “Putin ya ha roto en dos ocasiones desde que invadió Crimea en 2014”. Considera por tanto Matviichuk que “la cuestión no es cómo firmar el tercer acuerdo de paz que Rusia violará mañana, sino cómo alcanzar una paz sostenible”, así que la única salida no reside en una solución mágica, sino en un conjunto de acciones decisivas que la comunidad internacional debe tomar para “que el precio de la guerra para Putin sea mayor que el precio de la paz. Ante todo, debemos acabar con la capacidad de la economía rusa para financiar esta guerra sangrienta, porque mientras el Kremlin tenga la oportunidad de pagar a los soldados rusos, estos estarán dispuestos a ir a la guerra, ya que Rusia se jacta de ser grande, pero es muy pobre y las personas que viven en una pobreza extrema, al unirse al ejército ruso, comienzan a recibir un dinero con el que ni siquiera pueden soñar en sus regiones deprimidas”.
Tras relatar varios testimonios terribles de niños, mujeres y hombres durante la invasión y el intento de ocupación ruso, la conferenciante aseguró que no hay que perder la esperanza, ya que “todos los esfuerzos tienen un significado enorme”. De acuerdo con ella, esa esperanza sirvió a los ucranianos para independizarse hace tres décadas y a construir instituciones democráticas sostenibles hace tan solo doce años, tras la Revolución de la Dignidad. Ella, al menos, no piensa rendirse y seguirá trabajando por los derechos humanos, al igual que lleva haciendo durante los últimos veinte años, apoyándose en su “optimismo innato”.
Espacio de reflexión
Natalia Abuín, directora de los Cursos de Verano, y el rector Joaquín Goyache, han coincidido con Oleksandra Matviichuk en la importancia que tiene la educación para seguir defendiendo la libertad y los valores occidentales. En esa defensa la oferta estival de la Universidad Complutense cumple un importante papel como un espacio de reflexión, conocimiento, servicio a la sociedad, diálogo, convivencia y hospitalidad.
Hospitalidad que este año se extiende a Dinamarca, el país anfitrión, cuyo embajador en España, Michael Braad, ha informado de que participan de manera concreta, con un curso sobre la obesidad, un ciclo de cine documental y un evento gastronómico con el que combatir la soledad no deseada.
También el rector y la directora de los Cursos han elogiado a San Lorenzo de El Escorial como un espacio privilegiado para el encuentro de ideas, el diálogo sosegado y la apertura de nuevos horizontes, al tiempo que han agradecido el apoyo de todos los patrocinadores, con mención especial a CaixaBank, el patrocinador principal.
