CV / ARTES Y HUMANIDADES
Okuda, tres años llenando de color los Cursos de Verano
Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Aída Cordero - 15 jul 2026 15:19 CET
“Oye, Chelo ¿Hay un blanco por ahí? Entre los grises tiene que haber algún blanco” o “¿El verde valle lo tenéis a mano? No han traído, hay verde iguana”, son sólo algunas de las muchas frases relacionadas con el color que se han podido escuchar en el taller práctico de intervención de un mural dentro del curso “Okuda San Miguel, el color como herramienta de cambio”, que el artista celebra por tercer año consecutivo en los Cursos de Verano de la UCM de San Lorenzo de El Escorial. Okuda se reúne de un gran equipo, con el que ha conseguido que “un estudio profesional de arte llegue a todo tipo de formatos, multitud de disciplinas y muchos lugares del mundo”, y eso es lo que se muestra a lo largo de esta semana.
Okuda, con un guante, una mascarilla y sus habituales pinturas de la marca 94 se mueve de un lado para otro de la superficie blanca que le ha proporcionado la Universidad Complutense y que se ha ubicado en uno de los patios de la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial. Allí, él es uno más, trabajando, mano a mano, con Ch3lo, también conocida como Bootychelly, con quien colabora estrechamente y que ocupa el puesto de directora cromática y creativa dentro del estudio de Okuda.
“Utiliza el cuerpo entero”, le recomienda Okuda a uno de los asistentes al curso que está pintando en la parte baja del mural sin flexionar las piernas. También le aconseja que mueva el bote de pintura de manera más rápida y uniforme, porque cuando se hace así, “la imprimación del color es mucho más homogénea”, como apunta Ch3lo.
Al igual que en la edición de 2025, el curso trata cada uno de sus cinco días una de las secciones de su trabajo o del estudio del artista, empezando por una retrospectiva del trabajo de Okuda y un análisis de su simbología, y terminando con su trabajo digital, con intervenciones como su obra caleidoscópica “de la que ya han disfrutado más de medio millón de visitantes por todo el mundo”.
Entre medias, algunos talleres, como el impartido sobre la elaboración de tapices por la propia madre de Okuda, uno de los pilares de su gran grupo de colaboradores, o el que se reserva la propia Ch3lo para hablar sobre los colores que utilizan, celebrado en el taller del autor en el barrio de Usera, muy cerca de Madrid Río, y que visitan con mucho interés, curiosidad y placer los asistentes al curso.
Por supuesto, a lo largo de las sesiones se habla también de Coloring the World, la fundación que Okuda creó en 2019, que visita escuelas de todo el mundo, a partir de la convicción de “entender el arte y el color como instrumentos efectivos de transformación social” y de la defensa de la diversidad.
Mientras explica a los cursillistas los próximos grandes proyectos en los que está involucrado, estos no pierden el tiempo y siguen las directrices de Ch3lo para darle color al mural, e incluso hay quien se impacienta: “Hay que pintarlo todo, ¿no?”. Okuda sonríe, asiente y continúa con su trabajo incansable que le ha llevado a exponer ya en más de cincuenta países, convirtiendo a este joven cántabro en uno de los artistas españoles con mayor proyección internacional.
