REPORTAJE

La formación para ser mentores del Programa de Mentoría ha comenzado el 4 de mayo

Programa de Mentoría, un acompañamiento que ayuda a sentirse auténticos complutenses

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Jesús de Miguel - 8 may 2026 09:55 CET

El planteamiento es aparentemente sencillo: Estudiantes de segundo curso de grado en adelante, conocidos como mentores, acompañan a un pequeño grupo de estudiantes de nuevo ingreso, a los que se les denomina telémacos, durante los primeros meses en la Universidad. Pero para conseguir que este Programa de Mentoría funcione es necesaria la implicación del vicerrectorado de Estudiantes, de la Casa del Estudiante de la UCM, que es quien organiza la actividad, de profesores coordinadores en todas las facultades y, por supuesto, de los estudiantes que se presentan voluntarios para ayudar a sus compañeros recién llegados. Los mentores necesitan, antes de poder ejercer como acompañantes, pasar por un proceso de formación, que ha comenzado el 4 de mayo, para prepararles para el curso 2026-2027.

 

En el consejo de gobierno del 28 de abril el rector Joaquín Goyache informó de que el Programa de Mentoría ha contado en el curso que ahora termina con una “sólida base de más de 400 mentores, y 57 profesores coordinadores, que han ofrecido atención a casi 2.000 estudiantes de primer curso”. Para el próximo año académico, el programa crece, y se implanta por fin en todas las facultades de la Complutense, tras la incorporación de las dos que faltaban, así como en los cinco colegios mayores propios de la UCM.

 

Rosa María de la Fuente, vicerrectora de Estudiantes, explica que el Programa de Mentoría forma parte de una serie de acciones que tienen que ver con el acompañamiento de los estudiantes. De acuerdo con ella, “hay veces que la gente puede no entender por qué un estudiante de primero necesita un mentor, porque si está llegando a la universidad, se supone que es maduro, que ya ha pasado por el bachillerato, pero lo que nos estamos encontrando es que no es un camino tan fácil y que mientras hay personas que no tienen ninguna dificultad otras sí que lo tienen”.

 

Por eso, la tarea desde la Universidad Complutense es “crear condiciones para que haya un acompañamiento guiado para que el aterrizaje sea lo más suave posible, para evitar problemas, soledades no deseadas, confusiones…”. Reconoce la vicerrectora que los que trabajamos en la universidad tenemos un lenguaje muy definido, “un montón de procedimientos que pueden resultar extraños para los que acaban de llegar” y hay que facilitar esa llegada, y si se hace “entre iguales es mucho más fácil que si lo hacen profesores o funcionarios, así que el Programa de Mentoría y, en concreto, los mentores, se pueden ver como traductores que transmiten y comunican mucho mejor, al tiempo que simplifican el lenguaje administrativo”.

 

El director de la Casa del Estudiante, Juan Luis Nogueras, incide en esa idea en los talleres que se imparte en los mentores, donde les dice a los futuros mentores que les va a “enseñar a hablar complutense, porque necesitan saber dónde están para conocer todo lo que oferta la universidad o por si se da el caso de ver sus derechos vulnerados, ser capaz de defenderlos”.

 

La formación

Nogueras recuerda que el Programa de Mentoría tiene un formalismo, que es la formación que reciben los estudiantes que quieren ser mentores, que “se antoja corta, porque son ocho horas, pero es fundamental, porque aquí no vale solamente con el buenismo, que está muy bien y que queremos tenerlo, pero además hay que saber cómo acompañar”. Por eso, en esos talleres, que han empezado el 4 de mayo y de los que para el próximo curso habrá hasta quince, no sólo se les enseña a entender el lenguaje que se utiliza en la Complutense y conocer todos los servicios que se ofrecen, sino que además es muy importante generar una red.

 

De acuerdo con el director de la Casa del Estudiante, este curso han pasado 2.000 personas por el Programa de Mentoría atendidas por 400 mentores, y el próximo año van a ser todavía más, porque ya hay peticiones de 540 plazas en formación. Señala Nogueras que el próximo curso académico se implantará ya en todas las facultades de la UCM, tras catorce años de Programa, y que los datos demuestran que participar en él “impacta, a la baja, en siete puntos porcentuales en el abandono de los estudiantes, y sabemos que mejora las calificaciones de los estudiantes, incluso hay estudios que se han cruzado con datos del Centro de Inteligencia Institucional y los datos de nuestros mentores, que muestran los estudiantes que pasan por el programa tienen mejor desempeño académico”.

 

La coordinación

Patricia Prada Casado y Teresa Morillas Barambio, responsables de la Casa del Estudiante, explican que tras la captación de los mentores y la oferta de los cursos de formación el Programa de Mentoría se articula contactando con los profesores que están en cada una de las facultades, a veces varios si hay diferentes grados, y que se presentan voluntarios para coordinar el Programa en su centro.

 

Ellos son los responsables de captar a los telémacos, es decir, a los estudiantes que quieren ser mentorizados. Y una vez que conocen el número de estudiantes mentores con los que cuentan y el de telémacos, organizan los grupos para que se coordinen y estén acompañados durante el primer cuatrimestre.

 

En la Facultad de Farmacia, por ejemplo, ya cuentan con 68 mentores para el próximo curso, como informa Irene Cuadrado Berrocal, profesora del Departamento de Farmacología, Farmacognosia y Botánica, y coordinadora del Programa en su Facultad. Explica la profesora que cada coordinador tiene su manera de atraer a los telémacos, la mayor parte de ellos informando de esa posibilidad durante el proceso de matriculación o en la jornada de inicio del curso, donde se les explica la dinámica del grado, qué van a cursar y se les da información práctica.

 

Cuadrado Berrocal hace también un llamamiento a todos los que han sido telémacos para que se animen a apuntarse como mentores, algo que ocurre de manera natural, porque “los que han aprendido a sentirse acompañados y aconsejados, los que lo han vivido, deciden compartir su experiencia con los nuevos estudiantes”.

 

Las motivaciones de los coordinadores para formar parte del Programa pueden ser diferentes, pero la profesora de Farmacia explica que ella ya coordina una parte de las prácticas tuteladas del último curso, y pensó que era muy importante tener contacto con el estudiante desde el principio de sus estudios. A raíz de una colaboración con la vicedecana de Estudiantes de su Facultad llegó al Programa de Mentoría y descubrió que “es un trabajo extra bastante complejo, pero sobre todo muy gratificante”.

 

La mentoría

Carmen Albaladejo Gutiérrez, del grado Educación Primaria y Pedagogía de la Facultad de Educación – Centro de Formación del Profesorado, que ya ha sido mentora este curso y que repetirá el próximo año, explica que ella no fue telémaca, sino que descubrió el Programa en el verano de primer a segundo curso. Carmen no es de Madrid y entiende ese “sentimiento de llegar a la Complutense, una universidad genial, sí, pero también en la que te encuentras solo, porque has dejado tu casa y aunque te puedas llevar bien con la gente de clase, no son amigos todavía, así que el proceso de inicio es un poco difícil”. Ella echó en falta un acompañamiento de alguien que hubiera pasado por la misma experiencia, así que en cuanto descubrió el Programa se apuntó, y aunque no pudo ser telémaca sí que ha sido mentora para orientar a los demás.

 

Un caso diferente es el de Nerea Fernández Vélez, estudiante de la Facultad de Ciencias Químicas, quien sí fue telémaca, aunque, al parecer, su mentora se había saltado la formación y no estaba capacitada para ejercer de ello, así que tanto ella como sus compañeros de grupo vieron como no avanzaban hasta que al final se les asignó una mentora capacitada.

 

A raíz de aquella experiencia, Nerea decidió que ella quería ser mentora para ayudar de verdad, lo que ya ha hecho este curso, lo que ha resultado “muy gratificante”, y donde ha adquirido “nuevas destrezas como liderazgo, organización y empatía”. De su experiencia este primer año siente que ha hecho todo lo que ha podido, pero piensa que puede que dar más, así que no ha dudado en volver a apuntarse para el próximo año.

 

Red interuniversitaria

Informa la vicerrectora de Estudiantes de que se acaba de poner en marcha una red interuniversitaria de Mentoría, en la que se quiere compartir experiencias, partiendo además de la base de que “la Universidad Complutense tiene una larga trayectoria con el Programa y puede ayudar a expandir el modelo, al tiempo que se comparten buenas prácticas que ayuden a mejorar”.

 

De acuerdo con Juan Luis Nogueras, desde la UCM se va a liderar, de momento, una red de Madrid de universidades públicas y alguna privada, y todo ha comenzado con un seminario en el Centro Cardenal Cisneros donde han estado profesores, mentores, algunos estudiantes y el equipo de la Casa del Estudiante. La Complutense se ha propuesto para organizar el segundo seminario de la red, con la idea de dar a conocer un modelo que es muy satisfactorio para los estudiantes universitarios y que les permite entender mejor la universidad.

 

Concluye Rosa María de la Fuente recordando que “la mentoría es una información y una orientación que sedimenta, que se posa y que permite que conozcas más cosas, que te da herramientas para seguir conociendo, así que, quien sigue pensando que la mentoría es una forma de hacer las cosas más fáciles y que les das tres ideítas a los estudiantes y ya está, es que no entienden que el Programa de Mentoría es una formación global, integral, de los aspectos que te pueden ayudar a entender mejor tu carrera, a saber cómo enfrentarte a las dificultades que puedes tener y a saber cuánta gente está detrás de cada cosa que se hace en la universidad”.

 

De acuerdo con la vicerrectora y con las dos mentoras, es un Programa que ayuda a ser mejores universitarios y a sentirse auténticos complutenses.