REPORTAJE
Psicología se hace Museo
Texto: Alberto Martín, Fotografía: Jesús de Miguel - 23 mar 2026 10:48 CET
Se nota que es viernes en la cafetería de la Facultad de Psicología, más despoblada que el resto de días de la semana. Frente a ella, tras unas puertas acristaladas se ven, aún con la luz apagada, instrumental y muebles antiguos. El cartel con la leyenda “Museo Complutense de Psicología” da pistas sobre lo que puede ser aquello. Hemos quedado allí con su director, el profesor Javier Bandrés y el decano de la Facultad, Luis Enrique López Bascuas. Enseguida nos explican que esa primera sala, inaugurada hace 8 años, es solo ya una parte de un museo que ocupa numerosos espacios de la Facultad, hasta el punto de, como presume el decano, prácticamente hacer de toda ella un museo.
El profesor Bandrés lleva el museo en su cabeza. No solo disfruta mostrando cada pieza, sino que enriquece la visita con mil y un comentarios y explicaciones que hacen al visitante entender no solo lo que está viendo, sino su magnitud, su utilidad, su historia. “El Museo de Psicología -explica su director- es el resultado de la confluencia de varios legados que han llegado aquí a nuestra facultad. En primer lugar, el legado del doctor Luis Simarro, que fue el primer catedrático de psicología experimental en España, un hombre muy activo y en su momento tremendamente presente en la vida social española. Luis Simarro, cuando murió, dejó toda su fortuna, que era mucha, para la fundación de un laboratorio de psicología experimental. Y el legado consistía no solamente en los aparatos que vamos a ver ahora, sino en una gran fortuna monetaria, terrenos en Madrid -por ejemplo, como curiosidad, el terreno donde estaba el antiguo Hospital del Aire, en Arturo Soria, era del doctor Simarro-, una colección de arte que la conserva la Universidad Complutense, con cuadros de Sorolla, de Madrazo, de Berruete… Y una gran biblioteca de unos 4.000 volúmenes y un fondo documental, que básicamente es el fondo epistolar de Simarro. La creación del laboratorio de psicología experimental se lo encomendó a una serie de albaceas, que desgraciadamente no llevaron a cabo el proyecto de Simarro, y terminó siendo asumida por nuestra universidad después de la guerra civil. Aquí tenemos el legado científico, digamos, del doctor Simarro”.
A la imponente colección de piezas de finales del XIX y comienzos del XX del legado Simarro, el Museo suma otras muchas que también son historia de la Psicología en España. “Tenemos -continúa explicando el profesor Bandrés- el legado de lo que quedó después de que se cerrara el Instituto Nacional de Psicología Aplicada y Psicotecnia, que era una institución que durante bastantes años en España se dedicó básicamente al tema de la orientación y selección profesional, entre otras cosas, por ejemplo, de conductores. Luego está el legado que nos ha llegado de un departamento que existía en el en el Instituto de Luis Vives del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el Departamento de Psicología Experimental, que se cerró cuando se empezó a desarrollar la enseñanza universitaria y nos llegó ese legado y lo conservamos. Y finalmente, está la propia colección de la Facultad de Psicología, que conserva los fondos desde que comenzaron los estudios de Psicología, al principio como sección en los años 60, hasta básicamente el año 2000, que digamos que es la frontera que hemos establecido para los fondos de esta colección”.
Para mostrar todas esas piezas en su contexto adecuado, el Museo se ha estructurado en cuatro espacios principales. El primero es, por supuesto, el “Espacio Simarro”, dedicado a la neurohistología, psicología experimental y electromedicina. El “Espacio José Germain”, está dedicado al tema fundamentalmente de los test, “que es -toma la palabra de nuevo el director del Museo, la tecnología más conocida por el público en general y que más se identifica con la psicología práctica”. El “Espacio Mercedes Rodrigo”, sobre psicología del trabajo, está dedicado a la memoria de Mercedes Rodrigo, que, y esto me gustaría subrayarlo, no fue la primera mujer psicóloga de España, fue la primera persona en España que tuvo un título profesional oficial de psicología, lo obtuvo en Suiza, en el Instituto Jean-Piaget, y fue la primera persona que la administración española contrató en la década de los años 30 específicamente como psicólogo. Fue la primera vez que en el Boletín Oficial del Estado aparece una plaza ocupada por una persona como psicólogo. Eso fue Mercedes Rodrigo. Y finalmente, está “Espacio Mariano Yela”, que es un espacio en el que exponemos la evolución de lo que ha sido la enseñanza de la Psicología en nuestra Facultad.
De la mano del profesor Bandrés y acompañados por el decano visitamos los distintos espacios del Museo. Son cientos de piezas, cada una con su consiguiente explicación, que seguro que harán las delicias de quienes se animen a apuntarse a las visitas guiadas que pronto comenzarán a realizarse. Como explica el decano, los interesados no tienen más que mandar un correo a museopsi@ucm.es, y según se les vaya encajando en los horarios de visitas se les irá avisando. También la intención es que a los propios estudiantes de la Facultad les sirva como una práctica en algunas asignaturas de historia de la psicología.
Para no desvelar sorpresas a los visitantes, no vamos a relatar las muchas anécdotas y detalles que se van descubriendo en la hora larga que dura la visita a través de aparatos de galvanoterapia, de craneometría, quimógrafos, cronoscopios, espirales rotatorias, innumerables tests, taquitoscopios, la máquina de la verdad, aparatos de bio feedback, corredores y laberintos para ratones, la caja de Skinner, el silbato silencioso de Galton, ilusiones ópticas (Zolner, Múller-Lyer), los primeros materiales de prácticas de la Facultad (magnetófonos, carros de diapositivas adaptados, Spectrum…), máquinas para seleccionar pilotos de combate en la II Guerra Mundial, primeros aparatos de electroencefalografía (uno de ellos está ubicado en el acceso principal al edificio del Decanato de la Facultad), aparatos para detección de destrezas y habilidades aplicadas a la selección de trabajadores… Todos ellos tienen su historia y su porqué.
“El Museo, aparte de su interés histórico -concluye el profesor Bandrés- también trata de mandar un mensaje y es que nosotros nos dedicamos a la psicología como ciencia. Respetamos mucho a la gente que hace otro tipo de incursiones en el mundo de lo psicológico, pero nosotros nos dedicamos a la psicología como ciencia, y creemos que la psicología como ciencia puede ayudar mucho a la gente a vivir mejor y también puede decirnos muchas cosas de cómo funciona nuestra mente. Y este Museo va de eso, de mostrar lo que la ciencia ha ido haciendo en este largo camino”.
Un proyecto para hacer visible lo invisible
El profesor Bandrés siempre ha estado detrás de la creación de un Museo de Psicología en la Facultad. Ya lo estuvo hace 8 años cuando se abrió la Sala Simarro, bajo el mandato de la decana Nieves Rojo. Por diversos motivos, como señala, el proyecto se paró ahí, y fue el actual decano, Luis Enrique López Bascuas, quien lo volvió a impulsar.
“Como ha dicho el profesor Andrés -relata el decano-, el proyecto estaba iniciado, pero no estaba culminado y nos parecía desde el principio que la cantidad de material que tenemos aquí merecía realmente tratar de dar una estructura formal a todo el Museo. Además, me parecía muy interesante también de manera conceptual: la concepción del Museo como garante de la psicología científica española y de las dos versiones fundamentales de la psicología científica, que es algo que me parece muy bonito. Porque por un lado está la psicología experimental, que busca encontrar leyes generales para todos los seres humanos de la conducta, pero luego también la psicología diferencial, que habla de las diferencias entre personas, pero buscando leyes generales de las diferencias. Con lo cual tenemos las leyes generales que hacen referencia a lo que todos los seres humanos tienen en común y cuando son diferentes encontrar las leyes generales para explicar por qué son diferentes. Esas dos cosas juntas a mí desde luego me motivaron mucho para tratar de que eso finalmente acabara visible en un Museo. Porque otra cosa súper interesante -continúa el profesor López Bascuas- de un museo de la psicología es que es capaz de hacer visible lo invisible. La mente es invisible y el museo lo que consigue es visibilizar aquellas cosas que de otra manera no podían ser vistas. Así que de ahí vino el impulso fundamental y yo creo que el resultado ha sido excepcional gracias al trabajo de todos. Hemos ido sacando espacios donde hemos podido y al final yo creo que queda una cosa interesante, porque hay al mismo tiempo espacio singulares donde puedes ver cosas, pero hay como un ambiente general que hace que de alguna manera la Facultad se haya convertido en un museo”.
