REPORTAJE

Aurora Cuevas y María Antonia Ovalle, lideran la investigación

Un grupo de Ciencias de la Documentación analizará el discurso del odio en la escuela a partir de 30.000 encuestas y entrevistas a estudiantes y profesores

4 nov 2022 10:31 CET

El proyecto “Estudio del discurso del odio en la escuela: hilando voces”, que lidera el grupo de investigación “Información, documentación y sociedad” de la Facultad de Ciencias de la Documentación, es uno de los cinco elegidos por la Fundación Cotec para financiar en su convocatoria PIA (Proyectos de Innovación Abierta) 2022, a la que se presentaron 1.352 propuestas. El objetivo es medir de manera cuantitativa y, sobre todo cualitativa, la presencia del discurso del odio entre los estudiantes de ESO y Bachillerato. Para ello se van a realizar 30.000 encuestas a alumnas y alumnos de institutos públicos de seis comunidades autónomas y a crear grupos focales con sus profesores. Los resultados irán acompañados de propuestas para mitigar esta lacra, en claro ascenso en los últimos años, y que en sus peores consecuencias llega a ser responsable del suicidio de menores.   

 

Aurora Cuevas Cerveró, directora del grupo de investigación “Información, documentación y sociedad”, define el discurso del odio como las “manifestaciones que tienen que ver con agresiones a la dignidad de las personas, pero también faltas de respeto y consideración a sus creencias, a su condición sexual o de género, a su condición física o a cualquier otra forma que le haga ser diverso del resto de los compañeros. Su forma más dramática en el entorno escolar es el acoso, que puede ser presencial o ciberacoso, que ahora es el más frecuente, y puede ir también acompañado de agresión física o no”. “La situación es mucho más grave de lo que parece y en los últimos 10 años ha aumentado considerablemente en todo el mundo y en España, también”, añade la profesora María Antonia Ovalle Perandones, integrante también del grupo de investigación y coordinadora del proyecto seleccionado por la Fundación Cotec.

 

Como explican las profesoras Cuevas y Ovalle, en la actualidad “las instituciones lo que hacen es tomar medidas, que nosotros consideramos finalistas, porque lo que hacen es castigar, considerarlo un delito y castigar. Nosotros entendemos que las medidas finalistas no son tan efectivas como las de prevención, y la forma de prevención más interesante o mejor es, desde nuestro punto de vista, la educación. Especialmente la educación en el entorno académico escolar y en concreto en ESO y Bachillerato, que son las edades que las estadísticas señalan como más propensas a producirse el discurso del odio. Por eso trabajamos en esos niveles”.

 

Puede llamar la atención que sea un grupo de investigación de Ciencias de la Documentación el que lleve a cabo este proyecto. “Entendemos -explica la profesora Ovalle- que una de las principales causas, no la única, pero sí una de las principales, viene de la desinformación y de la falta de alfabetización informacional y digital. Esa es nuestra apuesta. Somos un grupo de profesores fundamentalmente vinculados al área de Ciencias de la Documentación que apostamos por ello porque estamos viendo ya el efecto que está teniendo el estar bien informados en cuestiones relativas, por ejemplo, a las fakenews, a cómo nos estamos informando y al hecho de no contrastarlo, que en ese caso es algo que nos pasa a todos y no solo a los jóvenes. La documentación puede aportar y poner encima de la mesa, vía las competencias informacionales y digitales, una posible herramienta para, no vamos a ser tan ambiciosos de hablar de una solución, pero sí al menos prevenir y mitigar la proliferación del discurso del odio”.

 

El proyecto, como su título indica, va a tratar de hilar las voces tanto de los docentes como de los alumnos, que son quienes están siendo especialmente parte activa en todas las manifestaciones de discurso del odio, algunos desde una posición de partida más activa y otra más pasiva. “Unos lo generan o son destinatarios y otros de manera pasiva son espectadores de todo lo que está pasando, que en ocasiones dan el paso valiente de convertirse en figuras mediadoras y en otras no”, explica María Antonia Ovalle.

 

A los estudiantes se les va a realizar una encuesta, pero con los profesores se van a crear grupos focales. “Al final -estima la profesora Cuevas- saber si los profesores ven discurso del odio o no, no nos va a dar más luz, pero sin embargo los grupos focales, y en eso el equipo de investigación tiene muchísimo bagaje, nos puede ayudar a tener algo más incluso de lo que esperamos ahora. Una vez identifiquemos cuáles son los factores que inciden en la escuela en el discurso del odio, tanto a partir de los resultados de las encuestas como de lo que salga de los grupos focales, estaremos en condiciones también de proponer algunas estrategias para prevenir o mitigar eso. Pero primero tenemos que dar voz a esos colectivos”. Tanto estudiantes como profesores procederán de institutos públicos de seis comunidades autónomas -Andalucía, Murcia, Comunidad Valenciana, Extremadura, Castilla y León y Madrid- y para ello se han unido al grupo profesores tanto de enseñanza secundaria como de otras universidades de fuera de Madrid. El contacto con los centros se está haciendo a través de las redes de los propios participantes en el proyecto y también, como destacan las profesoras complutenses, están contando con el apoyo de la propia Fundación Cotec. “Están colaborando muchísimo. Sorprende porque normalmente las organizaciones te dan la financiación y ya, pero Cotec nos está dando facilidades y apoyo. Ven en el proyecto un punto de partida y, por ejemplo, ya nos están animando a incluir variables como influencia de la situación económica de las familias”, destaca Aurora Cuevas.

 

Como subrayan también las profesoras Cuevas y Ovalle, además del análisis cuantitativo y cualitativo de en qué medida está afectando el discurso de odio en la escuela, o las propuestas concretas que se propongan, el objetivo de este proyecto también es sensibilizar y visibilizar sobre la situación. “Queremos visibilizar y dar voz a esos colectivos vulnerables que son los grupos diana del discurso del odio. Y luego también sensibilizar a la comunidad educativa y la sociedad en general para que se actúe sobre la problemática del discurso del odio en la educación. Se están también generando problemas de salud mental importantísimos y, en algunos casos, se llega al suicidio. Son casos que son conocidos por todos porque se difunden en la prensa cuando ya se ha producido la situación terrible del suicidio del menor. Ahí se ve, se analiza y se comprueba que no se había dado la importancia que tenía. Para no llegar a esos extremos tan terribles hay que sensibilizar y visibilizar la problemática. Y hacerlo también de manera contundente, pero también de manera rigurosa. No basta con decir que hay delitos de odio en la escuela, casos de acoso… No, vamos a decirlo con datos y con cifras, y vamos a dar una panorámica rigurosa de lo que está pasando en la educación”, concluyen.

 

El proyecto con la Fundación Cotec se llevará a cabo a lo largo de un año, pero ya tiene asegurada su continuidad en otro proyecto, si cabe aún más ambicioso, titulado “Competencias en información para afrontar el discurso de odio en ESO y Bachillerato”, que ha sido seleccionado por el Programa de Generación de Conocimiento de la Agencia Estatal de Investigación, y contará con financiación para tres años.