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La XV Jornada MEDES, que se ha celebrado este 12 de julio en el Eurofórum Infantes, dentro de la programación de los Cursos de Verano se ha centrado en la circulación del conocimiento en español

La necesidad social de la comunicación y la divulgación de la ciencia

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Alfredo Matilla - 12 jul 2021 17:39 CET

La XV Jornada MEDES, que se ha celebrado este 12 de julio en el Eurofórum Infantes, dentro de la programación de los Cursos de Verano, se ha centrado en la circulación del conocimiento en español, con mesas redondas como la que ha reunido a expertos en torno a la importancia de la comunicación y la divulgación de la ciencia. Tanto Elena Sanz como Eduardo Sáenz de Cabezón, Rocío Benavente y Luis Felipe Torrente, han coincidido en el importante papel que tiene la divulgación científica, para informar, pero también para formar y mejores ciudadanos.

 

Eduardo Sáenz de Cabezón, matemático y presentador del programa Órbita Laika de RTVE, fue el encargado de establecer el marco del diálogo, considerando que “comunicación es el paraguas bajo que transmitimos todos”, divulgación es “lo que hacen los científicos para los que no están formados en ciencias”, y popularización “es la comunicación con el interés de mejorar la cultura científica de las personas”. Añadió además un cuarto elemento, la “apropiación social de la ciencia” que es aquella “comunicación científica para la población general que ayuda a tomar decisiones para mejorar sus vidas”.

 

Aceptando ese marco de diálogo, Luis Felipe Torrente, director de The Conversation España, añadió que en la divulgación hay un interés previo de difundir el conocimiento, “es como una prolongación de la docencia, y es muy distinta del periodismo en sí, ya que el periodismo no forma, sino que informa; y, por su parte, la popularización sería el entretenimiento”.

 

Para Rocío Benavente, coordinadora de Maldita Ciencia, el objetivo último de su proyecto, que es verificar y resolver dudas de todo tipo, es “que la gente pueda utilizar ese conocimiento para tomar decisiones en su vida”. Este año, por ejemplo, ha sido muy importante transmitir información sobre los virus, los aerosoles, los efectos de las mascarillas, el sistema respiratorio… Pero también, y quizás eso ha sido lo más importante, han tenido que “explicar cómo se genera el conocimiento científico y cómo los cambios de información son un reflejo de cómo avanza el conocimiento”.

 

Cree Sáenz de Cabezón que este año ha sido “un campo de pruebas, para la gorda que se nos viene encima, que es el cambio climático, porque para enfrentarse a un problema global hay que apoyarse en los avances científicos y en las decisiones de la sociedad que son importantes para que las soluciones sean realmente soluciones”. Coincide con esa idea Benavente, y los dos consideran que la ciencia y la sociedad deben estar alineados, y para eso es “muy importante que el relato sea atractivo, coherente y genere adhesión”.

 

Frente a esa unión destaca últimamente la polarización, la politización y el crear identitarismos con cualquier cosa, como “el consumo de carne”. Opina Sáenz de Cabezon que “si sale un ministro diciendo una obviedad sobre ese tema y lo hacemos identitario no vamos a ningún sitio, y pasará lo mismo con el cambio climático y ha ocurrido con algunos temas relacionados con la gestión de la COVID-19”. El periodismo, de acuerdo con el conferenciante, debe ser capaz de separar la identidad de cada uno de los temas que deberían unirnos y eso que ahora la actualidad “está desbocada en algunos aspectos”.

 

Para que eso ocurra, Benavente considera que en el centro del foco se debe colocar a los “científicos sociales, que son los que explican cómo ocurren estos fenómenos, para así intentar que no se conviertan en temas de polarización política”. Torrente está de acuerdo con esa idea y por eso en The Conversation “se ha optado por contar sólo con los que saben mucho sobre muy poco. Se les saca del nicho académico y se les ofrece un canal eficaz para divulgar sus conocimientos, opinando sólo sobre aquello de lo que realmente saben”.

 

Elena Sanz, moderadora de la mesa redonda y periodista y divulgadora especializada en ciencia, tecnología, salud, neurociencia y medio ambiente, cree que la clave puede estar en la educación, empezando incluso por los más pequeños. La idea es que se entienda la divulgación como “una necesidad de la sociedad”.

 

Torrente está de acuerdo en que el canal más importante es la educación, muy buena en los colegios públicos, pero quizás un tanto defectuosa en la secundaria. Sáenz de Cabezón no cree que el problema esté en el sistema educativo, sino que más bien es un tema biológico, porque los niños “tienen muy claro que el bien común está por encima del individuo, mientras que los adolescentes están formando su propia identidad y ese pensamiento entra en conflicto con ellos mismos”.

 

Considera el conferenciante que nuestra sociedad se comporta igual que un adolescente y que “habría que poner el foco en tratar de generar un terreno común que fuese lo mayor posible, que esté lleno de conocimiento científico, porque quien no crea en un esfuerzo colectivo universal no puede creer en la ciencia”. Benavente añade que esa es una tarea que hay que hacer entre todos, aprendiendo a leer de nuevo, porque ya no se trata de ir a buscar las noticias a un periódico o a un telediario, sino que la vamos a encontrar en WhatsApp, y ahí las propias personas so las que deben poner los filtros.